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FÚTBOL CHILENO

El real impacto del cambio de técnicos en el campeonato

En total, 13 entrenadores se marcharon y, en la mayoría de los casos, el alza en varios aspectos futbolísticos no se cumplió. Audax y Everton son las excepciones más nítidas.

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No ha sido fácil la vida para los entrenadores durante el Torneo Nacional. En total, 13 técnicos tuvieron que dejar su cargo, a raíz de los bajos resultados y también por la intención de los directivos en orden a dar un golpe de timón que revitalizara las presentaciones.

Sin embargo, en solo tres casos el efecto resultó el deseado. Audax Italiano y Everton modificaron su rumbo futbolístico y comenzaron a salir de puestos de peligro de descenso en la tabla de posiciones. Curicó ha dado algunos indicios, pero le ha costado mantener la regularidad.

Algo parecido también insinuó Temuco, con una maciza actuación en la Copa Sudamericana ante San Lorenzo de Argentina. Sin embargo, sus últimas actuaciones han sido decepcionantes y hoy el cuadro que conduce Miguel Ponce estaría cayendo a Primera B, junto a San Luis.

De todas formas, en la mayoría los casos, la situación deficiente persiste más o menos igual hasta ahora, poniendo en tela de juicio el impacto favorable de la alta rotación en las bancas nacionales.

Cambios para bien

Juan José Ribera reemplazó a Hugo Vilches en Audax y la transformación ha sido evidente. El equipo pasó de un 20,8 por ciento de rendimiento a un 47,1. El promedio de goles en contra bajó de 2 tantos a 0,88 y los tiros rivales necesarios para recibir una anotación en su portería pasaron de 6,1 a 14,7. El equipo ganó en seguridad defensiva (la eficacia en ataque de sus oponentes es solo 6,8 por ciento) y elevó ligeramente la productividad ofensiva, de 10,6 a 12 por ciento. Hoy es uno de los mejores elencos del torneo.

Everton es otra caso relevante. Con la llegada de Javier Torrente en lugar de Pablo 'Vitamina' Sánchez, el rendimiento del plantel ascendió de 20 a 50 por ciento. Sin embargo, el cambio clave se dio en los planos ofensivo y defensivo: pasó de 12,2 a 8,2 en los tiros necesarios para convertir un gol y quienes atacaron a la escuadra viñamarina precisan hoy de 12,4 disparos para festejar, mientras que antes bastaba solo con 6 remates. 

Temuco también despuntaba para bien, pero en las últimas fechas decayó ostensiblemente. A la altura de la fecha 20 del torneo, el rendimiento había llegado a 60 por ciento en circunstancias que con Dalcio Giovagnoli solo fue de 26,7. La media de goles recibidos había mejorado de 1,67 a 0,6. En la fase ofensiva el aspecto que más relucía tenía que ver con el promedio de llegadas o tiros al arco rival: era de 10 por partido y ascendió a 13,8.

Sin embargo, las cuatro derrotas consecutivas le han costado muy caro al cuadro albiverde. Su rendimiento bajó a 33,3 por ciento y se encuentra dos puntos por debajo de la zona para mantener la categoría en la tabla de posiciones.

Buenas y malas

Jaime Vera llegó a Curicó en lugar de Luis Marcoleta, quien se fue a La Serena y dejó al equipo con un 31,1 por ciento de rendimiento. Con el nuevo DT, quien exhibe un 43,3 por ciento de efectividad, los albirrojos disminuyeron el promedio de goles en contra por partido (1,53 vs 1), aumentaron la posesión del balón (51,8 por ciento vs 44,6) e incrementaron también los tiros rivales necesarios para recibir un gol en contra, de 8,8 a 11,1. Lo anterior trasluce cierta contundencia defensiva mayor.

En O'Higgins, el cambio de entrenador de Mauricio Larriera por Gabriel Milito no fue nada de favorable. El uruguayo, recientemente reemplazado por Marco Antonio Figueroa, logró solo un rendimiento de 16,7 por ciento y antes era de 51,1. Los rancagüinos anotaban una media de 1,53 goles por partido y cayeron a 0,63. Además disminuyeron el promedio de tiros por partido (11,4 vs 13,7) y lo peor ocurrió en los remates necesarios para anotar: de 9 subió a 18,2. Esto hizo que la eficacia en ataque bajara de 11,2 a 5,5 por ciento.  

La situación es bastante similar en Palestino por sucedido con la llegada de Sebastián Méndez, a quien le fue mal y ha sido sustituido por Ivo Basay.  Germán Cavalieri alcanzó un 38,1 por ciento de rendimiento y Méndez solo llegó a 24,2. La clave estuvo en la faceta de ataque: antes requería 8,9 tiros para marcar un gol y con el saliente DT la cifra ascendió a 11,5.

Por último está el caso de San Luis. Diego Osella reemplazó a Miguel Ramírez y hace unos días el argentino terminó marchándose de Quillota, pues el equipo no ha repuntado. El leve incremento en el rendimiento, de 24,4 por ciento a 25,9, no bastó. Tampoco la mejoría en promedios de gol a favor (1 vs 0,6), tiros necesarios para anotar (20,1 vs 11,4) y el aumento de la eficacia ofensiva, de 5 a 8,7 por ciento. La campaña ha sido baja durante todo el año y los canarios no logran abandonar el último lugar.  

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