San Carlos de Apoquindo

El estadio de la UC ha cumplido 30 años esta semana y fueron muchas las historias, anécdotas y recuerdos desempolvados en estos días para darle tinte noble a un recinto que se construyó a ñeque, en tiempos en que no había “naming”, venta de palcos ni abonados, y que hoy es un reducto indispensable para el fútbol chileno.

El estadio iba a estar originalmente en una ladera sur del cerro San Cristóbal, precisamente donde hoy está la salida de la Costanera Norte hacia Andrés Bello y Presidente Riesco, al otro lado del Parque Bicentenario de Vitacura. Un grupo de vecinos del barrio Pedro de Valdivia Norte frenó el proyecto. Para evitar ese problema, San Carlos comenzó a construirse en silencio. Se podía hacer así, porque estaba alejado de la civilización. Y nadie se enteró de su existencia hasta que la obra gruesa ya estaba montada. En 1988, el radio urbano llegaba hasta Circunvalación Las Terrazas y las últimas cuadras de Camino Las Flores, la calle de acceso al estadio, no estaban pavimentadas. La "liebre" Los Domínicos número 29 hacía la paleteada de ir a dejar hinchas varias cuadras más arriba, porque el recorrido finalizaba antes. Eran otros tiempos.

En los recuentos espontáneos de momentos gloriosos del recinto cordillerano, surgen evidentemente todos los títulos logrados, los partidos dados vuelta y las gestas heroícas. Imposible contarlos todos, pero en mi retina son varios: el gol olímpico del Koke Contreras al Newell's Old Boys de Marcelo Bielsa en 1992; el triunfo ante el Ajax campeón de Europa, el gol de mitad de cancha de Raúl Roque Alfaro, el funeral del Mumo Tupper o el concierto de Phill Collins.

¿El mejor partido que vi en San Carlos de Apoquindo? Sin duda el 4-4 contra Olimpia por los cuartos de final de la Copa Libertadores, el 29 de agosto de 1990, a las 20 horas. ¡Partidazo! Pudo terminar 8-8 ó 9-9. Para que un encuentro finalice así, sí o sí las defensas deben jugar horrible. Pero más allá de eso, fueron incontables goles perdidos por ambos lados, emoción sin par, el mejor partido de su vida del arquero paraguayo Ever Hugo Almeida, un arbitraje espantoso y un despliegue ofensivo pocas veces visto. El video resumen está en Youtube, dura 16 minutos y está muy bien resumido. Olimpia ganó la Copa ese año.

La UC era un equipo que siempre daba espectáculo y tenía en San Carlos el lugar ideal para puestas en escena memorables. Los entrenadores Ignacio Prieto y Fernando Carvallo no claudicaban eso. No siempre ganaban, pero ningún espectador sensato y amante del fútbol se iba desconforme a casa. Tal vez sí por el marcador, pero no por lo presenciado.

Ir a San Carlos era un deleite. La UC garantizaba el espectáculo. Eran otros tiempos...

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