Chile es mundial

La emoción y disfonía de Nicolás Massú después del triunfo por 3 a 2 ante Austria no fue solo el desahogo de una jornada de múltiples emociones coronada con la clasificación al mundial de noviembre próximo en Madrid. Fue también la genuina expresión de alegría y conformidad por el objetivo cumplido después de cinco años de dedicación, esfuerzo y decenas de partidos disputados: la clasificación a Las Finales de la Copa Davis.

La escena de esta tarde en Salzburgo con el capitán exultante tras revolcarse en la arcilla con un no menos emocionado Christian Garín sintetiza la enorme conquista de un equipo que en abril de 2014 jugó ante Paraguay para no descender a cuarta división. Hoy, un lustro después, este grupo de jugadores instaló a Chile entre los mejores 18 equipos del mundo, en la élite, en una instancia donde no figuraba desde marzo de 2011.

La victoria de Chile no fue fruto de la casualidad ni debe explicarse en la ausencia de Dominic Thiem. Las lesiones o enfermedades son parte del paisaje y lo que cuenta es el resultado de quienes finalmente entran a la cancha. El resto es teoría. Austria fijó las condiciones, eligió la sede, superficie, pelotas y contó con el mayoritario apoyo del público. Si no le alcanzó para ganar, fue por mérito del equipo de Massú, cuya evolución y madurez es cada vez más evidente.

Jarry y Garín hicieron un camino diferente, con tiempos distintos. Primero destacó el campeón junior de Roland Garros, pero luego fue el dirigido de Martín Rodríguez quién se destapó en el circuito mayor. Gago tiró el carro varios años y portó la mochila más pesada. Un hecho que el propio Jarry describió como favorable tras llegar a semifinales del ATP 500 de Brasil hace exactamente un año. Actualmente, ambos son top 100 y singlistas indiscutidos del equipo. Es que la transición de juniors a profesionales es muy difícil y la presión extremadamente compleja, más en un país donde estamos acostumbrados a comparar todo. Poca gente entiende el proceso. Por el contrario, muchos exigen resultados y chaquetean a los jugadores desde el total desconocimiento.

El crecimiento de Jarry se refleja en su ranking ATP, pero también se manifiesta en su notable aporte como singlista copero. El número uno de Chile da plenas garantías en individuales y es muy solvente en dobles aunque en San Juan, ante Argentina, quedó claro que puede ser contraproducente disputar dos partidos seguidos. Garín, a su turno, se demostró a sí mismo que está capacitado para jugar bajo alta presión y definir una serie. Su triunfo ante Rodionov puede ser visto como una revancha, pero más bien fue la constatación de que una actuación consagratoria era cuestión de tiempo. Atrás quedaron sus derrotas en Colombia y Argentina. Aquel aprendizaje, de los malos momentos, fue decisivo ante Austria. Jugó un partido extraordinario.

Capítulo especial merece la actuación de Marcelo Tomás Barrios en dobles. Jugó un partidazo y junto a Hans Podlipnik tuvo por las cuerdas a Marach – Melzer. Si H-Pod hubiese estado más sólido con el saque probablemente Chile hubiese resuelto antes la serie. Con todo, la feliz conclusión es que el chillanejo tiene madera para competir al más alto nivel y su mejora en el circuito es aplicable al equipo de Copa Davis. Esta experiencia, como titular en un partido clave, fue muy valiosa en lo personal y grupal. Además, de darle la razón a Massú respecto reservar a Jarry para el cuarto punto. Los hechos están a la vista.

Lo de Massú no sorprende. Es un estratega con todas sus letras. Un planificador que siente la camiseta y motiva como nadie. Ríos aporta, los jugadores lo admiran, validan y divierten con sus salidas, pero el rol del viñamarino es determinante. Se la jugó en el dobles con una formación fuera de los papeles y Chile estuvo a monedas de ganar ese punto. Y su trabajo de contención y convencimiento para que Garín saliera tranquilo y prendido a jugar el quinto punto también fue decisivo. Tal como dijo hace 5 años después de ganarle a Paraguay y evitar el descenso al Grupo 3 Americano, el objetivo en el mediano plazo era llegar al Grupo Mundial. Nico, ¡Objetivo cumplido!

Entre el 18 y 24 de noviembre Chile se va a codear con los mejores equipos del mundo. No será cabeza de serie, pero sí un rival durísimo para cualquiera. Jarry y Garín tendrán tres Grand Slam más en el cuerpo y la motivación a tope. Con un Barríos en plena alza y Peralta y Podliknik vigentes, el equipo de Massú está para grandes cosas. Este año o más adelante. Hay tiempo. Hay futuro. Hay equipo. 

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