La evolución de un líder: el caso de Basay

Los líderes de la actualidad son muy distintos a los líderes de antaño. No sólo porque el liderazgo hoy presenta características diferentes al pasado, sino también porque han comprendido que para ejercerlo, deben incluir un elemento esencial: los factores emocionales.

Hoy sabemos, por numerosos estudios y observaciones en el trabajo de los líderes, que los pensamientos y las emociones influyen poderosamente sobre el rendimiento del deportista. Por lo tanto, un líder no debe pasar por alto estos factores al momento de sacar la mejor versión de cada deportista.

Este análisis toma relevancia observando el excelente momento que vive Palestino y que expresan sus jugadores. Un equipo, que además, posee en Ivo Basay a un líder diferente al que uno observó cuando dirigía a O’Higgins y Colo Colo.

Da la sensación que Basay cambió. Giró del excesivo autoritarismo que se observaba en sus anteriores procesos a un estilo más autocrítico y participativo, dos concepciones importantes para entender que hoy el liderazgo es situacional. Es decir: adaptarse a las circunstancias que el equipo requiere en cada momento. Él se adaptó a la realidad de un club como Palestino, y logro el año pasado un alto rendimiento a pesar de no haber participado en la génesis de ese equipo.

Otro elemento que denota el cambio de Basay se ve a la hora de ejercer su cargo. Sus expresiones faciales (lenguaje no verbal) durante las conferencias de prensa y entrevistas, hablan de una tranquilidad adquirida, un relajo y un disfrute de lo que hace. En el último duelo ante Talleres se observó incluso su lado más humano, integrando a su familia en la celebración.

Lo que hace sucedido con Basay hoy nos ratifica la idea que hemos transmitido los psicólogos desde hace años: los liderazgos óptimos son trabajados, no heredados. Son dinámicos, crecen, evolucionan, y sepultan la idea que vienen dados ‘genéticamente’, como se nos hizo creer erradamente durante muchos años.