El mensaje del Mago

Jorge Valdivia volvió después de largo rato, hizo un gol, declaró en el tono que le conocemos sobre el arbitraje, la crítica y el futuro y reinstaló, como se preveía, el tema de su regreso a la Roja. Si la selección no camina, tiene baches y carencia de gol, el nombre del Mago aflora espontáneo. Más si anota y manda mensajes entrelíneas. Guste o no, haya jugado un partido completo o media hora, el volante, para muchos, es parte de la solución que requiere el equipo de Reinaldo Rueda.

El Mago es hábil. Ladino. No nombra explícitamente a la Roja, pero al enfatizar su importancia como jugador manda un recado. Y cuando dice esperar que su gol y el triunfo ante Iquique sean el punto de partida de una gran temporada envía un segundo mensaje. Valdivia está muy identificado con Colo Colo y pareciera que estar hablando solo desde ahí, pero mira de reojo a la selección.

Como hoy es deporte nacional hacerle el equipo a Rueda el regreso del volante albo calza perfecto con las proyecciones. Le da material a los especialistas y cientos de miles de futboleros que opinan por distintas vías. La reciente gira por Estados Unidos no mejoró mayormente el panorama y se convirtió en campo fértil para contrastar el presente de la Roja respecto de sus mejores momentos. En ese análisis, el nombre de Valdivia vuelve a figurar con fuerza.

En concreto, ¿es razonable preguntarse si el Mago puede entrar en la nómina de la Copa América? Depende. Sí, en función de su capacidad e historia en el equipo. No, porque todavía faltan dos meses y para una evaluación seria se requiere que Valdivia tenga continuidad y un rendimiento físico y futbolístico que justifique el llamado. Un partido podrá poner el tema en la agenda, pero en ningún caso constituye un argumento solvente para decir que debe ser nominado.

¿Qué dicen las experiencias anteriores? Qué cuando Valdivia se propuso estar y el físico lo acompañó fue un aporte. En el Mundial de Brasil, salvo en el debut con Australia, no fue titular pero entró en los segundos tiempos y en la Copa América de 2015 tuvo un rol protagónico. Como sabemos, no jugó la Copa América Centenario. En esta pasada, tomar el avión a Brasil depende mucho de él.

De seguro, Valdivia no llegará a Qatar. Pero sus 35 años no son impedimento para jugar su última Copa América. Es un hecho de la causa, incluso en su mejor versión, que no está para los 90 minutos en un torneo corto y de alta intensidad. Sin embargo, si se mantiene sano, bien entrenado y con la motivación a tope como se desprende que está, Rueda tendría que considerarlo igual. Su visión de juego y pase con ventaja son virtudes escasas en un equipo que tiene poco gol.

Este domingo en Antofagasta también reapareció Jean Beausejour y la lógica anterior debiera aplicar también para él. No se trata de llenar de jugadores treintones, cuyas recuperaciones son más largas, y renunciar al recambio, en absoluto, sino llamar a los especialistas que mejor estén a mayo de 2019. Si en ese grupo asoman Valdivia y el lateral izquierdo de la U, bienvenidos. Lo mismo que Diego Valdés y Oscar Opazo. Los históricos y los nuevos. Los que están para la carrera corta y los que harán la fuerza para llegar a la próxima Copa del Mundo. En definitiva, la mejor lista posible de 23 jugadores. Porque Chile debe ir a la Copa América a competir. No a participar. Es el doble campeón vigente. La historia lo demanda.

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