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El fútbol es de todos

La masiva despedida de la selección femenina antes de viajar al Mundial de Francia no es casualidad. Más allá de que el amistoso con Colombia hay sido con entradas regaladas, en una jornada en la que las principales ligas europeas ya definieron a sus campeones y con Colo Colo, la U y Católica fuera de la cartelera, lo que genera la Roja tiene raíces profundas y viene decantando tras un largo y anónimo proceso con múltiples factores.

Es evidente que en el interés masivo aportaron, y mucho, los triunfos de la generación dorada, pero hay que convenir que las mujeres vienen hace mucho tiempo comiéndose la cancha, ganando un espacio a puro ñeque y convicción. Basta darse una vuelta por los colegios para constatar el interés creciente de las niñitas por el fútbol y lo propio en las universidades y cientos de empresas donde las trabajadoras se organizan para ir a pichanguear o participar de ligas femeninas. El fenómeno llegó para quedarse y crece día a día.

Un par de semanas antes de la Copa América donde Chile remató segunda y obtuvo los pasajes para la copa del mundo, la Roja jugó su último amistoso precisamente ante Colombia. Aquella vez el anuncio del partido tuvo escasa repercusión mediática, pero a San Carlos de Apoquindo llegaron casi seis mil personas. Un indicador concluyente y que explicó luego el éxito de raiting de la transmisión televisiva.

Está claro que existe un mundo de diferencias entre el futbol profesional masculino y femenino. En Chile y otras latitudes. Mientras Claudio Bravo le costó 22 millones de dólares al Manchester City, el traspaso de Christiane Endler desde el Valencia al PSG se hizo por 40 mil. Se entiende, son industrias con diferencias siderales, que el propio mercado, interés global y mediático van regulando, pero lo incomprensible y, al mismo tiempo, inaceptable son las precariedades en ciertos clubes de la liga profesional chilena. ¿Un botón de muestra? El caso de una jugadora de Unión La Calera que tras romperse los meniscos y el ligamento cruzado quedó con una deuda de dos años con la Caja de Compensación Los Andes para pagar su tratamiento porque las futbolistas profesionales no cuentan con un seguro médico. El hecho ocurrió en abril pasado y solo después de que se hiciera público el club reaccionó.

Pedir mejores condiciones para el fútbol femenino en Chile no tiene que ver con acortar la brecha salarial, demandar cobertura en las distintas plataformas del CDF o reclamar a los medios un tratamiento menos desigual. Ese es un larguísimo camino que debe seguir su curso. El punto es que se tiene que establecer una base regulatoria donde lo mínimo exigible esté asegurado y, siguiendo el ejemplo anterior, no haya más jugadoras lesionadas sin cobertura médica. Por mucho que el fútbol tienda a ser una industria deficitaria, si los clubes se tomaran en serio la gestión y dieran relevancia a las divisiones inferiores y las series femeninas estaríamos un poco más cerca del desarrollo. Lamentablemente, prima la visión de corto plazo y la ganancia pequeña. Para qué invertir en cadetes, fútbol femenino o seguridad, piensan muchos. Si con traer extranjeros de poca monta, darle una cancha para entrenar y camisetas a las mujeres y jugar con poca gente, basta. Mejor ahorrar costos y problemas. Lo importante es recibir el cheque de Turner a fin de mes.

La ANFP ha dado pasos significativos para mejorar la liga estableciendo una serie de obligaciones a sus clubes asociados. Algunos de estos también se están tomando más en serio la responsabilidad. Es el primer paso para generar una estructura razonable y, a lo menos, semi profesional. No amateur como existe actualmente.

La Roja se va a Francia tras una preparación adecuada con rivales de distintas partes de mundo. Hubo sensación de gasto y un estudiado criterio técnico. La selección pretende ir a la copa del mundo a competir y no a participar. Nada sencillo porque el futbol femenino en Chile no tiene historia, ni estructura, solo talento y el empuje de la generación del mundial juvenil de 2008 y las chicas que se sumaron en la ruta demostrando que había calidad repartida por todo el país. A ver qué pasa. Con todo, más allá de como termine la historia y sin perjuicio de parecer conformista, esta Roja ya hizo suficiente, ya cumplió.