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LADO B | TAILANDIA 0 - CHILE 2

Grez no quiso ver el penal y la disputa por ser Condorito

La barra chilena pasó de la alegría a la tristeza en el Roazhon Park de Rennes. Una jornada que tuvo fiesta, alegría, pero que terminó con un sabor amargo.

Grez no quiso ver el penal y la disputa por ser Condorito

Se acabó la primera actuación chilena en una Copa del Mundo femenina. En Rennes, el mismo lugar donde comenzó, la Roja terminó su primer capítulo. Lo hizo con un triunfo ante Tailandia, y peleando hasta el final por un lugar ante los octavos de final.

La barra chilena fue mayoría

En total fueron 13.567 espectadores a ver Chile-Tailandia en el Roazhon Park, donde se hizo presente una amplia colonia chilena. Al menos 500 hinchas nacionales siguieron a la Roja durante su periplo en Francia. Hinchas que pagaron sus pasajes desde Santiago, chilenos residentes y otros que llegaron desde varias partes de Europa armaron el grupo.

La disputa por ser Condorito

En Rennes le salió competencia al Condorito de Juan Carlos Rojas, un chileno residente en Francia, que se vistió con el disfraz del famoso plumífero durante los tres partidos de la fase de grupo. Pasó que hasta el Roazhon Park llegó otra cabeza del personaje de historieta, y la duda pasaba por cuál sería la reacción del primero. Finalmente el encuentro fue amigable, y ambos lideraron la barra chilena durante la previa, y en medio del encuentro. }

Javiera Grez no quiso ver el penal

Los nervios se apoderaron del equipo chileno en los momentos previos al penal de Francisca Lara. Entre ellas, una de las más inquietas, fue Javiera Grez quien estuvo cerca de la banca en los momentos instantes al lanzamiento, observando hacia el otro lado del campo. Desde ahí sólo sintió el desenlace de un penal que pudo cambiar la historia.

El apoyo del plantel a Francisca Lara

Francisca Lara estuvo varios minutos sin poder reaccionar. Cuando terminó el partido de la Roja, la chilena, quien falló un penal ante Tailandia, se derrumbó y se largó a llorar. Fue entonces donde varias compañeras se acercaron a consolarla, darle un abrazo, y mostrarle su apoyo.

La ruidosa barra de Tailandia.

Tal como lo fue para Chile, Tailandia también vivió su primera Copa del Mundo y la quiso despedir como una fiesta. Una veintena de hinchas asiáticos se dieron cita en el Roazhon Park, y animaron una alegre fiesta que comenzó en la previa y se extendió hasta dentro del estadio. Tambores, gritos, y aplausos fueron parte del coro, que terminó con un agradecimiento del equipo al final del partido.