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Todos somos Arias

El meta titular de Chile se quebró en una entrevista tras el triunfo ante Colombia y pidió una tregua en las críticas personales. Tiene razón. Hoy más que nunca es hora de dejar atrás las comparaciones, respetar al deportista y darle un espaldarazo.

Apenas aterrizó en Santiago para integrarse a la selección y tras su título con la camiseta de Racing, Gabriel Arias debió hacer frente a la polémica de la no convocatoria de Claudio Bravo a la Copa América y pudiendo excusarse y hacerse a un lado, habló largo y tendido con CDF y Radio ADN.

Venía llegando de Buenos Aires, cansado, con maletas y acompañado, pero se dio tiempo para responder caballerosamente cada una las preguntas de ambos medios. Lo mismo 48 horas después cuando fue el elegido para asistir a la primera conferencia de prensa en Juan Pinto Durán. Ahí repitió que era un honor vestir Roja, que iba a dar lo mejor de sí, que confiaba en sus compañeros y que le hubiera gustado compartir el camarín con el arquero del Manchester City.

Sí, y es bueno recordarlo porque ya pasaron algunas semanas, a Arias no le incomodaba la competencia con el ex capitán. No pensó en la ganancia pequeña de alinearse con sus algunos de sus compañeros y decir que había un conflicto pendiente, un tema por resolver. No, se manifestó con sinceridad absoluta, con la madurez de un consagrado. Pese a no tener velas en ese entierro. Dio un ejemplo de honestidad.

Con Arias nadie debería decir que el arco de Chile está en malas manos. Se trata del portero titular del campeón argentino y un jugador de tal nivel que fue sondeado por la propia selección albiceleste, pero aun así bastó que se apresurara en una salida y cometiera un penal ante Ecuador para que un número significativo de ciberhinchas lo lapidara y diera curso al perverso ejercicio de compararlo con Bravo aventurando febriles y desdichados escenarios futuros. La cruel opinología futbolera virtual en su máxima expresión.

Hasta ahí presuntamente daba lo mismo. Nada nuevo en la comarca. Pero la emotiva reacción de Arias después de la clasificación a semifinales demostró que los deportistas y su entorno no solo consumen redes sociales, sino que, como todos, son permeables a la crítica y más con los altos grados de agresividad que inundan estas plataformas. Por mucho que sea un deportista de alta competencia y deba tener, en teoría, una dureza sicológica superior, tiene todo el derecho a lamentar los ataques y quejarse de una historia, de un versus, del cual no tuvo la más mínima injerencia. No es justo para él.

Esto es fútbol y como cualquiera, Arias está sujeto a la crítica del medio. Pero no lo liquidemos a la primera de cambio. Es con largueza el mejor arquero de Chile y la Roja está en semifinales de la Copa América. No es poco, no les parece.