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La peligrosa apuesta por Caputto

Hernán Caputto debutará este sábado al mando de Universidad de Chile. El proceso de Alfredo Arias venía a los tumbos, claro, pero no se imaginaba al flamante jefe técnico del fútbol formativo de los azules asumiendo en el primer equipo. Tan poderosos fueron los argumentos esgrimidos en la presentación en su llegada a la U, desechando la gran posibilidad de dirigir a la Roja Sub 17 en el Mundial de Brasil, que parecía 'tirado de las mechas' que Caputto estuviera sentado en la banca del Estadio Nacional contra Antofagasta. En todo caso, estamos en Chile y estas cosas sí pueden pasar.

Siempre la salida de un entrenador renueva las esperanzas de que todo va a cambiar, aunque en la mayoría de los casos la situación continúa igual. El nuevo DT de los universitarios, de golpe y porrazo, se encuentra inmerso en un escenario que no vaticinó cuando finalmente le dio el sí a Rodrigo Goldberg y Sergio Vargas para reformular el fútbol joven de la U. Sin embargo, igual lograron convencerlo de que era el hombre indicado para afrontar la difícil contingencia en la tabla de posiciones.

Los hinchas le tienen fe a Caputto. Llama la atención la credibilidad que genera su figura, una confiabilidad en las antípodas del discurso despreciativo en torno a Arias, que dejaba al uruguayo como absoluto incapaz, sobre todo después de que sacara a Johnny Herrera de la titularidad. El nuevo DT hará su estreno en el fútbol profesional con un prestigio merecido y muy bien ganado.

En 2017 hizo productivo a un equipo de infantiles que no tenía un gran caudal futbolístico. En ese Sudamericano Sub 17, Chile jugaba como podía, con un reagrupamiento defensivo bien retrasado y asfixiante, apostando por el contraataque. Cuando esto no daba resultado en ofensiva, un buen desarrollo de la táctica fija en las acciones de balón detenido era suficiente para ganar los partidos por 'medio cero'. Así, esa selección consiguió obtener el subcampeonato continental.

Este año, la cosa fue muy diferente en Lima. Caputto diseñó un equipo Sub 17 de juego más expresivo, aunque sin arriesgar demasiado en ofensiva para no ser víctima de las transiciones en ataque de los rivales. Chile se clasificó al Mundial de Brasil otra vez como segundo en el Torneo Sudamericano, con un fútbol atractivo, de buen trato de balón, jugando también a atacar, pero sin 'regalarse' en defensa cuando el oponente tuvo el control del partido. El nivel del plantel daba para más en la cancha y el DT consiguió esa transferencia al juego del equipo. Otro excelente logro del chileno-argentino.

Ahora, eso sí, el desafío es completamente distinto. Estamos hablando de un plantel profesional, en un cuadro grande, absolutamente golpeado por una mala campaña y en peligro de descender. La experiencia de Caputto se ciñe solo a la conducción de jugadores infantiles, ni siquiera juveniles y menos de un primer equipo. Su actividad competitiva se ha restringido a ciclos cortos de torneos, con partidos seguidos en pocas semanas. No al diario vivir de un encuentro y luego el otro en la semana siguiente. El DT no ha vivido la dinámica de un campeonato largo, de un semestre o un año de duración. Todo será una nueva experiencia.

Por lo mismo, el DT jamás debió haber aceptado la conducción del primer equipo, por muy límite que fuera la situación de Johnny Herrera, Matías Rodríguez y compañía. Caputto posee un prestigio meritoriamente bien ganado, esculpido con esfuerzo, dedicación y dedos para el piano a nivel formativo. Un mal paso ante Antofagasta no debería mancharlo, así como tampoco una buena presentación lo erigiría como el salvador del equipo. Lo que debería hacer después del sábado es tomar sus cosas, volver al fútbol joven de la U, mantener el sello de hacer bien la pega y luego por decisión propia probar suerte en el profesionalismo. Cuando quiera y no en una apuesta tan peligrosa como la de ahora.