Temas del día Más temas

PARTE I | MARCO ONETO:

“Viví en Alemania, Italia… en 7 países, y Chile es el más caro”

La leyenda del balonmano se desahoga en dialogo con AS: "(El estallido social) no me sorprendió porque cada vez que venía al país, sentía que más presionaban a la gente"

“Viví en Alemania, Italia… en 7 países, y Chile es el más caro”

Marco Oneto advierte que sus frases incomodarán a más de alguno. Es que son conclusiones que sacó mucho tiempo antes del estallido social. La leyenda del balonmano deja en evidencia la desigualdad en Chile gracias a su larga trayectoria en Europa. Pero también hace un llamado a provocar un cambio cultural entre todos. Sus reflexiones, en conversación con As.

- ¿Cuál es su punto de vista sobre la situación que vive el país?
- Lo que está pasando es complicado de asimilar porque yo volví a Chile hace dos meses, después de 20 años afuera. Pero era de esperar. Para mí no fue tan sorprendente porque cada año que venía, yo veía que Chile presionaba más y más a su gente. Que era más caro y complicado, que se exponía la deficiencia social. Yo he vivido en siete países y Chile es el más caro, y el que tiene menos cobertura social. Los únicos más caros son los nórdicos, como Dinamarca, y quizás Inglaterra o Francia. Todos los demás eran más baratos...

- Dinamarca tiene una recaudación tributaria de más del 45 por ciento...
- Sí, pero yo feliz pagaría el 40 o 50 por ciento de impuestos, si tuviera la salud y la educación gratis. Si a mis hijos les pagaran por ir a la universidad y a mi mujer le dieran una ayuda económica por cada hijo. ¡Claro que pagaría lo que haga falta de impuestos! Porque sé que el sistema me soportaría, me ayudaría. Que los sueldos serían como corresponde, no como en Chile. Mi ex novia, por ejemplo, es danesa: trabajaba como enfermera y ganaba 7.500 euros al mes brutos. ¡Feliz, poh'! También tuve un compañero noruego en Alemania que sacó una carrera técnica: es carpintero. Yo le decía 'seguro es una profesión que debes luchar mes a mes para tener un plato en la mesa'. Él me respondía que el carpintero es una de las profesiones mejores pagadas en su país. Entonces, claro, allá pagan 45 por ciento de impuestos, pero tienen muchos beneficios.

*Oneto vivió en Chile, España, Portugal, Alemania, Italia, Hungría y Polonia.

- ¿En qué otros aspectos se nota la diferencia con los demás países?
- Imagínate que en Hungría, que tiene clínicas de la posguerra y que dan pena, están más cubiertos que nosotros. Una pareja con dos hijos, como la mía, vive con 600 euros (alrededor de $480.000) y acá en Chile necesito vivir con dos millones de pesos, pagando isapres, seguros... (por temas de salud). La mitad se me va en eso. Lo que se va en colegios es abismal. Uno de los problemas que voy a tener es cuando mis hijos estén en edad escolar, porque no me gusta el sistema de educación en Chile y me va a doler pagar por una educación que no es de calidad ni que está en mis principios.

- ¿Qué más le sorprendió de Europa?
- En el tiempo que estuve Alemania, yo veía que se iban del trabajo a las cinco de la tarde y siento que todos, en regla general, tenían vida social e iban más relajados que nosotros. Acá nadie tiene tiempo para nada, todo el mundo anda ahogado. En esa época me comencé a dar cuenta de que realmente Chile estaba viviendo una situación complicada. Chile ha vivido una mentira por mucho tiempo. Pero lo que está pasando hoy, es muy peligroso…

- ¿Por qué?
- Por que estamos realizando demandas completamente correctas. Es una lucha honesta y que corresponde. Es un orgullo ver la capacidad de organización para luchar por sus derechos, obviamente quitando el vandalismo y el abuso de ambas partes... pero estamos reclamando una sociedad que no estamos preparados para vivir. ¿Una sociedad justa e igualitaria? Por supuesto debería ser así, pero es fácil apuntar a cualquier persona o cualquier cargo, cuando no nos damos cuenta que somos nosotros mismos quienes pusimos a esas personas en el cargo. Y quienes no lo hicieron, tienen más responsabilidad por no haber ido a votar en las elecciones.

- ¿Hay que hacer una autocrítica individual?
- El civismo comienza en la persona. Todos nos quejamos de que el político roba, de que el político pone a su primo. Pero yo lo veo al detalle: ¿quiénes devuelven los $10, $20 o $200 cuando se equivocan en la caja del supermercado?, ¿si alguien dejó algo tirado, no se hacen los 'avispados' y lo guardan para ustedes?, ¿no intentamos tomar ventaja de todas las situaciones?. La gente puede decir que el sistema está mal, pero las leyes son creadas por los dirigentes, pero realizadas por las personas. Es uno quien decide cómo aplicar los parámetros. ¿Por ejemplo? Yo he llegado a urgencia a las 9 de la mañana en punto, pero no me atienden hasta las 9:30 porque la gente está tomando desayuno... ¡y hay que dar el ejemplo!. Eso es clave en el desarrollo de la sociedad. Si yo me hubiese criado en China, hubiese ido escupiendo en la calle. Hay que enseñar, como a los niños. Si tengo la capacidad de devolverme en un supermercado a entregar el mal cambio, alguien se fijará y estará aprendiendo con el ejemplo. Eso debemos comenzar a hacer. Y ojo que no significa que no peleemos, porque debemos continuar en la lucha contra la opresión del mundo privado que nos tiene como el clavo que está debajo del martillo. Hay que liberarse de eso.

Galería recomendada: las camisetas del deporte en la marcha más grande

- ¿Cuál es el primer paso que debe dar la clase política?
- Hay que terminar con los bandos. ¿Qué es un partido político? No es más que la división de la gente. Los partidos se juegan en la cancha, en mi mundo deportivo. No en la sociedad. Cuando comprendamos que la gente es la prioridad, y no el partido ni el color, y tendrán la seguridad de decir: 'este programa de un gobierno izquierda, es bueno y está dando resultado, entonces sigamos con eso aunque seamos de derecha'. Lo mismo al revés, no borrarlo de nuevo y comenzar cada cuatro años una y otra vez. Tienen que dejarse de estupideces, de bandos y de partidos porque eso ya está obsoleto. Eso llevará que esta presión social pase.

- ¿En paralelo al cambio cultural que describió antes, cómo se termina la opresión del mundo privado que menciona?
- Debemos tener estructuras inamovibles y atemporales: educación, salud, cultura y deporte con programas únicos. No deberían cambiar porque lo que ocurre hoy implica el aprovechamiento del privado sobre el público. Hay que devolver al pueblo lo que es del pueblo, en sentido de igualdad y no de comunista. Yo trabajo para el Estado, tengo una fundación y estoy en el mundo privado con un emprendimiento... y no digo que nos volvamos 'poto colorado' y que mandemos lo privado al sector público. Tampoco soy 'facho' y digo que todo lo público debe desaparecer, porque hay que tener balance. Pero lo que ha pasado es todo lo contrario: hemos dejado en pelota a las personas en pro del privado. Hoy el privado manda, y no puede ser. Debemos tener iniciativa para que la gente cree emprendimientos, por supuesto, pero no podemos entregar todo a los privados.