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A la cancha y ya está

Visto el estallido social que ha sacado lo mejor y, en algunos casos, lo peor de la sociedad chilena, el deporte vive el día a día una crisis que se atenuó con el anuncio de un plebiscito y proceso constituyente, pero que sigue generando reacciones muy variadas entre los protagonistas de las distintas actividades profesionales. La pregunta, que hoy se sigue debatiendo, es si corresponde retomar la competencia.

El jueves pasado en un inédito consejo de presidentes con presencia de jugadores y la directiva del Sifup se resolvió que el torneo nacional se reanudará el fin de semana entrante. Una decisión mayoritaria, prácticamente unánime entre los asistentes, pero no suscrita por todo el universo de jugadores. Es que el tema divide aunque la tendencia, y de ahí la decisión, es volver a jugar para que, entre otras cosas, no haya un perjuicio financiero para la actividad y un daño aún mayor para el entorno.

Coincidentemente, durante los últimos días la Roja y el equipo de Copa Davis se vieron inmersos en la discusión. La selección tomó la decisión que sabemos y hoy la continuidad de Reinado Rueda pende de un hilo. El equipo de Nicolás Massú, en cambio, jamás se planteó dejar de ir a Madrid. ¿Tanto cambia que un partido haya sido amistoso y el otro evento una competencia oficial? Si durante tres semanas la razón para no jugar el campeonato criollo fue la integridad de los jugadores, la afectación sicológica y el riesgo de desmanes, en el viaje a Lima sólo aplicaba un posible daño moral. Ahora, perfectamente esa decisión pudo tomarse antes, no dejar a Perú con el estadio vendido y haber negociado que los 200 millones de pesos que gastó la ANFP en pasajes hubiese ido, por ejemplo, en auxilio de algunas pymes o las familias de los jóvenes heridos . Hechos concretos más que el simbolismo de la acción.

Así, y mientras en Quilín podrían tener que salir a buscar nuevo entrenador, Massú afina los últimos detalles antes del debut frente a Argentina. El equipo hizo lo que tenía que hacer. Pese a su juventud no rehuyó la contingencia y habló del estallido social en Chile empatizando con las demandas y movilizaciones. A fin de cuentas, es lo que está a su alcance. Brindarse al máximo por el país, sus carreras y una historia que comenzó hace más de cinco años en la cuarta división del tenis mundial. Mucho tuvieron que remar, con costos altísimos como en el caso de Garín, como para pensar en gestos equívocos. Desde la cancha es donde los deportistas le traen alegría a la gente. Y eso no significa ser indolente o dejar de tener opinión.

Chile integra un grupo muy equilibrado junto a Argentina y Alemania. No es favorito ni tampoco el pato de la boda. Va a dar pelea porque Garín atraviesa por un excelente momento y Jarry pese venir de una mala racha en el tour ha demostrado con creces que jugando por el país no le pesa la camiseta. Este martes llega con record favorable frente a Guido Pella mientras que Garín sabe lo que es ganarle a Diego Schwartzman. Será la primera vez que se midan oficialmente en cancha rápida y bajo techo.

En el papel, la gran contra es que tanto Argentina como Alemania cuentan parejas de dobles independientes, especialistas y frescas para una eventual definición. Zeballos – González y Krawietz – Mies enfrentarían a Garín y Jarry después sus respectivos singles. Nada inusual aunque tampoco se puede descartar la presencia de Podlipnik, Barrios o Tabilo. Dependerá de las circunstancias y la consideración que haga el capitán en el minuto.

Chile vuelve a las grandes ligas tras un largo proceso de consolidación encabezado por Massú. Ahora, solo queda competir, codearse con los mejores equipos del mundo, ver qué tal funciona el nuevo formato y, ojalá, disfrutar de una alegría deportiva que vendría bien en tiempos difíciles. Así sea.