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Los días más duros del niño Matías en la Villa Santa Elena

Un histórico utilero recuerda una de las tardes más difíciles en la niñez de Fernández. “Me costó”, dijo el volante durante su presentación en Macul.

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“El otro día recordaba que empecé con 12 años… fue difícil, me costó”. Las palabras son de Matías Fernández durante su presentación en el Monumental como nuevo refuerzo de Colo Colo. El volante regresa a Santiago, lugar al que llegó por primera vez hace 21 años.

Rafael Gutiérrez, médico que estuvo en Colo Colo por más de 20 años, recuerda la niñez del futbolista: “Él llegó a la pensión de la Adrianita y yo vivía en la de Juanita. Vivíamos a dos cuadras del Monumental, en la Villa Santa Elena. Nos veíamos mucho”, cuenta a As.

“Las señoras tenían unas casas grandes y habilitaban camarotes para recibir a jugadores”, agrega Héctor Ramos, histórico utilero y paramédico del club. Matías Fernández estudiaba en la mañana y entrenaba en la tarde.

El actual mediocampista se tuvo que enfrentar a una situación inusual con sólo 12 años. Y lo sufrió. La distancia con sus padres pudo terminar su carrera rápidamente, pero Colo Colo encontró la solución para mantener al joven talento en sus filas.

Ramos revela en As cómo fue ese episodio de Fernández: “Un día miré a las pircas que hay en la cancha donde entrenan los cadetes y había un niñito sentado. Me llamó la atención porque estaba solo. Fui para allá y estaba llorando. Era el Mati. Aún ni sabíamos que iba a ser un jugadorazo. Le pregunté qué pasaba, pero lloraba tan desconsoladamente que no le salía la voz”.

“Le di agua y le dije que estuviera tranquilo, que todo tenía arreglo. Me dijo que echaba de menos a su papá y a su mamá. ‘¿Te quieres ir para la casa?’, le pregunté. ‘Sí…’, me dijo”.

‘Conejito’ Ramos, como es apodado, se dirigió hacia la asistente social de Colo Colo: “Renato Contador (jefe de cadetes) llevó a una persona de Carabineros para ese cargo. Fui a hablar con ellos y les dije que había un niñito de La Calera que echaba de menos a sus papás. Desde ese día lo empezaron a ir a dejar y a buscar. Cada vez que se ‘bajoneaba’… hasta que se acostumbró”.

La familia de Adrianita también fue vital en la comodidad de Matías Fernández durante sus primeros años. El ex jugador del Milan y Necaxa lo agradece hasta hoy.

Fernando Meneses llegó más tarde y se transformó en uno de los mejores amigos de Matías Fernández. “Jugábamos PlayStation 1 y el que hacía menos goles tenía que pagar con una empanada o un chocolate”, contó el actual futbolista de Melipilla hace unos meses. Son varias las anécdotas que vivieron juntos y que los hicieron inseparables.

Los dos jugadores estudiaron en el Colegio Manuel Bulnes y a los 17 años se fueron a vivir a un departamento. Eso fue antes de clasificar al recordado Mundial Sub 20 de Holanda y justo durante esos meses en que Matías Fernández debutó como profesional en Colo Colo. Allí comenzó una carrera que hoy lo tiene de vuelta en Macul.