La lección de Canío y Droguett

"Canío, con 50 años, empezó a tirar 'caños', imagínate...", dijo Marco Antonio Figueroa tras la dura derrota de Cobreloa ante Temuco. El 'Fantasma' quiso alabar a un jugador que, pese a sus 38 años, sigue brillando y cumpliendo de manera perfecta su rol de 'jugador número 12' en el plantel de Patricio Lira.

De hecho, él y su compañero Hugo Droguett, quien tiene un año menos, han dado una verdadera lección en esta liguilla. Su avanzada edad y sus múltiples objetivos cumplidos están lejos de arrebatarle el hambre y la ambición. Siempre están enfocados, ya cumplieron con creces, pero no les basta.

Y eso no es algo para mirar en menos, porque hoy es cada vez más frecuente ver a muchos futbolistas jóvenes que parecen conformarse con lo mínimo.

En cambio, los dos 'viejitos' de Temuco ya estuvieron en equipos grandes de Chile, fueron parte de la Roja y jugaron en el fútbol extranjero. Droguett fue figura estelar en el fútbol de México y ambos ya aseguraron su futuro económico, pero ahí siguen, luchando más que nadie por un nuevo objetivo.

Prefieren eso a la comodidad de estar retirados disfrutando de lo ganado a lo largo de su carrera. Y lo que es mejor, no están en un plantel por nombre o trayectoria, siguen rindiendo. Es cierto que sin la velocidad de antes, pero con la sapiencia que dan los años de fútbol para saber cuándo y cómo correr.

Canío y Droguett nacieron sin la 'contaminación' de las redes sociales, un factor que parece hacer más mal que bien a las nuevas generaciones de jugadores. Muchas veces da la sensación que tener más seguidores en Instagram parece ser igual o más trascendente que sumar partidos y aprendizajes. Los futbolistas viven en una burbuja, eso es de siempre, pero hoy se ha hecho más patente que nunca. Mejor sería mirar para el lado y admirar la simpleza de dos verdaderos cracks. Canío y Droguett están dando una lección de vida.