Tabilo de Chile

Noviembre de 2016. A los 19 años Alejandro Tabilo pisaba por primera vez el país natal de sus padres para jugar los torneos futuros de Talca y Santiago y lo hacía como ciudadano chileno. Pese a formarse en Canadá y representar a esa nación en distintos campeonatos juveniles, el zurdo quería actuar a toda costa por Chile porque le llamaban mucho la atención los logros de la selección de fútbol y el entusiasmo que generaba en la gente. Jano se había criado en un entorno muy vinculado con nuestras raíces ya que Ricardo, su padre, tenía un grupo folclórico que se reunía semanalmente en su casa de Toronto.

Fue el propio Ricardo, sin embargo, quien dilató lo que más pudo el cambio de pasaporte debido a que era escéptico de las condiciones que podía hallar su hijo en Chile. Eso, hasta que Alejandro, en medio del torneo futuro de Niagara y antes de enfrentar a Nicolás Jarry, le hizo una petición taxativa: que fuera al consulado chileno e hiciera los trámites si le ganaba a “su compatriota”.

Dice la historia que Tabilo entró la cancha motivadísimo, jugó un gran partido y se quedó con el triunfo en sets corridos. Ante el hecho consumado, el papá no tuvo más remedio que cumplir con su gran anhelo. Figurar como representante chileno en los cuadros. Poco importaba si era realmente un plus para su carrera… se salió con la suya.

Desde entonces, el zurdo ha hecho el proceso. Con altos y bajos. Con restricciones presupuestarias importantes porque fuera de los 200 primeros el tenis profesional es deficitario y requiere apoyos directos e indirectos. Tabilo los tiene de su familia en Canadá y de un padrino chileno cuya residencia se transformó en su hogar en Santiago. También ha aportado, y mucho, su equipo de trabajo encabezado por Guillermo Gómez en el Club Providencia. Pero siempre debiendo mirar el saldo de la tarjeta de crédito porque para jugar tranquilo y acompañado se necesitan recursos permanentes y muchísimos rivales, especialmente europeos y norteamericanos, no tienen esa preocupación.

Pese a este hándicap, que ha sido una desventaja para la mayoría de los tenistas de este lado del mundo, el Flaco siguió adelante con una convicción inquebrantable. La misma que lo llevó a comenzar de cero a inicios del 2019 tras la ponerse a tono físicamente y encarar con máximo profesionalismo el cuestionado y extinto Tour de Transición. Trabajo, disciplina y perseverancia, fueron la base de la mejora progresiva que ha venido mostrando en los últimos meses.

De ahí que la notable campaña de estos días en el Abierto de Australia, con tres triunfos en la fase previa más una victoria en el cuadro principal, no extrañe del todo. Las señales, incluido el estupendo triunfo de dobles junto a Jarry frente a Serbia en la ATP Cup, venían manifestándose con particular nitidez para los seguidores del mundo de los challengers. Tabilo no es un jugador mediático y, por razones obvias, ha ido creciendo a la sombra de Garín y Jarry, pero tiene un potencial, junto a Marcelo Tomás Barrios, que está empezado a explotar con gran determinación. El gran público está empezando a conocerle.

Formado en Canadá y con parte de su desarrollo en Estados Unidos, el número 3 de Chile combina el talento natural de la mayoría de los zurdos con una capacidad natural para jugar metido en la cancha e ir para adelante. Conforme vaya consolidándose y ganando aún más partidos probablemente deba buscar ciertos ajustes para ser aún más agresivo y cerrar una mayor cantidad de jugadas en la red. Por ahora, va en la senda correcta y su cabeza lo acompaña. Tiempo al tiempo.

En días complejos para el tenis chileno por la suspensión de Jarry y el inicio de los procesos de investigación y apelación, el destape de Tabilo trajo un ventarrón de aire fresco para el inicio de la temporada. Una gran noticia que, de paso, significa un alivio para Nicolás Massú que ganó un singlista para el crucial choque de Copa Davis de marzo próximo ante Suecia en Estocolmo. Ahora, a esperar que siga creciendo.