Entrevista AS

El primer futbolista chileno que marcó goles en cuatro décadas

Eduardo ‘Mocho’ Gómez poseía en solitario el récord de ser el único jugador chileno en marcar al menos un gol en cuatro décadas. Rodrigo Millar lo igualó.

El primer futbolista chileno que marcó goles en cuatro décadas

En el 2002, Eduardo ‘Mocho’ Gomez dio término a su carrera en el club que debutó en 1978, Club Deportes Ovalle. El recordado central tuvo una destacada trayectoria: disputó una final de Copa América y participó en las dos campañas históricas de Cobreloa en la Copa Libertadores.

El ex jugador de 61 años posee un récord que acaba de ser igualado por Rodrigo Millar: el marcar al menos un gol en cuatro décadas diferentes. En conversación con AS, Gómez recuerda su paso por el fútbol profesional, el mejor gol en su carrera y reflexiona acerca del récord que poseía en solitario.

- ¿Usted conocía esta estadística?
- No tenía idea de este dato, seguramente es porque jugué mucho tiempo en el fútbol profesional y eso es algo meritorio, esto habla bien de uno que le dedicó profesionalismo y compromiso a este deporte, en el que había vocación y sobretodo pasión.

- ¿Cuál fue el gol de estas cuatro décadas que más recuerda?
- Me acuerdo de uno que le hice a la Católica en Santiago, nos estábamos jugando la posibilidad de campeonar con Cobreloa y era importante no perder allá para seguir en el primer lugar, me acuerdo que empatamos a dos. Mi gol fue de chilena y significó el uno a uno. Ese año salimos campeones y me eligieron el mejor jugador en el Diario La Nación, Las Últimas Noticias… fue un año redondo.

- ¿Algún momento de su carrera que lo marcó manera positiva y otro de manera negativa?
- Uno tiene varias satisfacciones y amarguras en su carrera, pero estas últimas son más que las buenas porque es una carrera dura y difícil. Yo tuve muchas lesiones complicadas y situaciones duras… como la expulsión en la final de la Copa América. Pero como te digo, también tuve momentos bonitos como haber defendido a la Selección y lograr el subcampeonato en ese torneo, aunque uno quería campeonar. Sin embargo, el hecho de jugar la final es importante, también el haber salido campeón muchas veces con Cobreloa y haber disputado la Copa Libertadores en buen nivel con ellos.

- Los 80’s fue una década exitosa para Cobreloa y usted fue parte de ella ¿Qué recuerdos tiene usted de esta época?
- Fue una década importante tanto en lo personal como en lo profesional. Se consiguieron todos los objetivos que uno se plantea íntimamente. Fue una década de gran nivel en todos los aspectos…

- Se le recuerda como un jugador muy tranquilo y que intentaba salir jugando…
- Era un tipo temperamental también, la adrenalina jugaba un papel importante, pero dentro del terreno de juego era el lugar donde nos sentíamos seguros, convencidos producto, yo creo, de que teníamos una personalidad fuerte para encarar el fútbol en cualquier instancia. Uno tenía que poner la pierna fuerte siempre, sobre todo en el ámbito internacional donde no se regala nada y todos quieren ganar.

- ¿Usted cree que las lesiones mermaron un poco su carrera?
- Yo creo que sí, a pesar de que jugué hasta los 43 años y tuve lesiones graves, logré sobreponerme a ellas por la fuerza mental, el espíritu y ganas que le ponía para seguir realizando la actividad, porque esto del fútbol es algo muy frío. No es una excusa una lesión, por muy grave que sea, ya que esto exige rendimiento y resultados. A pesar de todo eso, me logré mantener en el primer nivel por mucho tiempo. Después, con el paso de los años, me vine a jugar a mis tierras que era mi deseo. Siempre luché por mantenerme en el fútbol, hasta hoy juego porque todavía me encanta estar practicando esta actividad.

- ¿Y esta pasión la sigue plasmando en su juego hoy en día?
- ¡Por supuesto! Eso sí un poco más tranquilo porque tenemos otro ritmo, jugamos con jugadores de 50 años para arriba y es otra la exigencia.

- ¿Y usted sigue marcando goles?
- Ya no paso de la mitad de cancha (risas), me encargo de todo lo que sea marcar. Ya no subo como cuando era joven, en esos tiempos salíamos jugando y si se daba la posibilidad seguíamos yendo hacia arriba.