¿De qué juega Vidal en el Barcelona?

La crítica en los medios de comunicación catalanes fue dura en contra de Arturo Vidal tras su presentación en la derrota frente al Real Madrid por el clásico de España. El chileno actuó hasta el minuto 68 en el Estadio Santiago Bernabéu y otra vez el DT Quique Setién lo alineó en la extraña posición de extremo derecho del bloque ofensivo del Barcelona.

En la Champions League ya había ocupado el puesto, conformando la línea de ataque con Lionel Messi y Antoine Griezmann. Fue en el 1-1 contra el Napoli, en Italia, y le costó tomar el hilo del partido, pero cuando lo hizo fue uno de los jugadores destacados. Tanto, que pese a su expulsión, igual fue halagado por la prensa que sigue al cuadro blaugrana, cosa que cambió drásticamente ahora tras su actuación en Madrid. 

Lo cierto en todo esto es que la posición va en contra de la naturaleza futbolística de Vidal. El ex colocolino es un jugador del eje de la cancha y solo actuó por los costados en sus inicios cuando Marcelo Bielsa lo empleó de lateral izquierdo en la Roja. Ahí funcionaba bien, porque venía desde atrás con el balón en la cancha para intervenir en el juego y con todo el panorama de frente.

El último DT que intentó cambiar de posición en forma regular al chileno fue Pep Guardiola. Durante su paso por el Bayern Munich, en un momento el actual conductor del Manchester City le dio continuidad en el puesto de volante central. A la larga, sin embargo, cayó en la cuenta de que no podía tener 'enjaulado' delante de la dupla de centrales a un tipo que exuda ida y vuelta.

Ese mismo trajín incesante parece ahora haber convencido a Setién en el Barcelona. Confía en que Vidal puede cumplir con la labor de extremo derecho, pero la decisión contempla una clara paradoja: quien actúa ahí en el elenco blaugrana regularmente debe aportar desequilibrio, dribling, desborde y asistencias. Esa es la exigencia, porque los catalanes siempre dominan y juegan en campo rival.

Claramente el aporte de Vidal va por otro camino. Contra el Napoli, y también ante el Real Madrid, sometido a la requisitoria de aportar lo arriba señalado se complicó. En ese contexto, la jugada que más se repitió fue la del chileno recibiendo el balón de espalda al arco rival, ahogado contra la línea de banda y una férrea marca a su espalda. Una situación de partido intrínsecamente disfuncional al gran potencial del ex colocolino.

La solución a la problemática está clara para Vidal. Debe retornar a su posición de mediocampista mixto derecho o izquierdo. Pero, seamos claros, la cosa está difícil. Setién es devoto del toque y si su equipo tiene que dar 1.000 pases para convertir, el hombre no se hace ningún problema.

Ante el Napoli, el chileno elevó considerablemente su desempeño cuando se internó en el campo de juego. Es decir cuando actuó como '8'. Allí se conectó regularmente con Messi mediante repetidas maniobras mutuas de 'tocar y pasar', generando profundidad ofensiva por el sector. Hoy, es el circuito de construcción de juego y llegada al área rival más nítido en el Barcelona, pese a que por momentos el hombre de la Roja debe actuar abierto por la punta derecha.

Si Setién se animara a desafiar la fuerzas atávicas del fútbol de toque en el Barcelona, en una acción disruptiva incluso consigo mismo en pos de un mejor desempeño del equipo, tal vez Vidal podría volver a la zona de volantes. Sin embargo, es el DT quien tiene la última palabra.