Orión, Cortés y la importancia de un arquero copero

Brayan Cortés es hoy el titular indiscutido de Colo Colo, pero para eso debió esperar una decisión impopular: que se fuera Agustín Orión. Es que el iquiqueño nunca estuvo cerca de arrebatarle el puesto ni de poner en duda al argentino y sólo cuando el ex Racing rescindió su contrato por líos con Mario Salas pudo quedarse con el arco.

El club le dio el apoyo al portero joven y de exportación y eso es válido. Apostaron por él, pero a la luz de los hechos y los resultados, dejar partir a Orión fue la peor determinación que se ha tomado en el último tiempo.

Desde que el argentino se fue, existe cierta indefensión en el arco albo. Si bien Cortés ha tenido partidos buenos, la sensación que gana es la de la inseguridad, la de nunca estar tranquilo cuando un equipo rival ataca.

Eso es un arco de Colo Colo es fatal. Y más aún en la Libertadores. Anoche, el iquiqueño salió mal en la pelota más importante y eso decidió el partido. No es el único responsable y esa falla en el 1-0 no tapa el paupérrimo nivel de todo el equipo, pero los errores del portero en los momentos clave son repetitivos.

Además, en una copa internacional hay que saber manejar los partidos, algo que Orión hacía de manera perfecta. Cuando se juega de visita está todo en contra y para luchar contra eso, el argentino siempre sabía cómo salir airoso. Hacía tiempo, hablaba con el árbitro, hacia enojar a los rivales... En fin, un par de detalles que tienen alta trascendencia, más de la que muchos piensan.

Eso es ser un arquero con estirpe copera y en esta Libertadores, al parecer, eso no estará.