CORONAVIRUS

El dolor de Jorge Vargas por el drama del coronavirus en Italia

El ex zaguero de la Roja hoy está en China como DT ayudante, pero tiene su hogar en el sur del país europeo. "Se dejaron estar, fui dos veces a Italia y nadie me controló", se lamenta.

El dolor de Jorge Vargas por el drama del coronavirus en Italia
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Actalmente, Jorge Vargas se encuentra en China, país donde ejerce como DT ayudante del italiano Roberto Donadoni en el Shenzhen FC de la paralizada Superliga local, a raíz de la epidemedia de coronavirus. Sin embargo, el ex zaguero de la UC y la Roja estableció hace algún tiempo su residencia en Regio, ciudad del sur de Italia, y por lo mismo se ha visto doblemente afectado por la propagación del Covid-19 a través del planeta.

"La preocupación es constante, porque se han incrementado bastante rápido los casos. La mayoría del staff técnico tiene a sus familias en Bérgamo (ciudad del norte italiano), donde está el epicentro del virus. Ha muerto mucha gente en poco tiempo, los contagios se han aumentado en forma rapidísima. Esa es la preocupación más grande que uno tiene a la distancia", manifiesta Vargas a AS Chile desde China.

-¿Qué le cuenta su familia desde Italia?
-Mira, la gente del sur, donde vivo yo, trabaja en el norte de Italia y por las medidas adoptadas por el gobierno ha vuelto a sus casas y ha llevado el virus a lugares donde no estaba desarrollado. A Regio ya llegó el virus y ha fallecido gente. Ojalá que no se propague como se ocurrió en otras ciudades, sobre todo en Bérgamo.

-¿Cuáles han sido las medidas tomadas en su ciudad?
-Esperando que no suceda lo que pasa en el norte, están en cuarentena, una especia de toque de queda. Los militares están en la calles, no pueden salir las personas, solo con un permiso especial. Se han tomado las medidas para que le virus no se desarrolle en forma tan rápida como pasó en el norte. Pero sin duda que a la distancia siempre hay un poco de preocupación.

-¿Por qué cree que llegaron a la actual situación frente a la pandemia?
-En Italia se dejaron estar, tuve la posibilidad de ir dos veces a Italia y nadie me controló en el período de enero. No había ningún resguardo de ningún tipo. Cuando hablaba con amigos o gente que conozco se reían. Lo tomaban todo a la ligera y temo que en Chile pueda pasar lo mismo.