Entrevista AS

Arquero chileno en Aruba: “En vez de challenges, prefiero ayudar a adultos mayores”

Jean Marc Antersijn, arquero chileno que vive en Aruba, se ofrece para ir al supermercado o a la farmacia. “Me siento orgulloso”.

Arquero chileno en Aruba: “En vez de challenges, prefiero ayudar a adultos mayores”

Jean Marc Antersijn (24) ha tenido poca fortuna en el fútbol. El multicultural portero, nacido en Aruba, de madre chilena y padre holandés, no tiene equipo desde el 2018, pero mantiene la calma. En tiempos de cuarentena, entrena con mucho optimismo desde su hogar aguardando por una oportunidad.

Aunque por estos días, el meta -en Oranjestad, la capital de la paradisiaca isla- también desempeña una labor social: se ofrece para ir al supermercado o a la farmacia, en beneficio de los adultos mayores. El arquero pretende que esas personas se mantengan en sus casas, ya que son, a la luz de los hechos, las que corren más peligro frente al coronavirus.

“Una señora me dijo que esto marcará mi vida. Yo quedé con los pelos de punta. Me siento orgulloso”, le dice a AS el seleccionado arubeño, cuyo último club fue el SV TEC, en el ascenso de Holanda. Aruba solo registra poco más de 15 infectados, sin embargo, Antersijn es cauto: “Van a haber más. Entonces, tenemos que alargar el proceso para que se encuentre una cura”.

- ¿Cuál es el ambiente en Aruba?
- Estamos un poco asustados y hay algo de pánico. Cerraron la frontera con todos los países y solo entran algunos aviones con gente de acá que vive en el exterior. Hay toque de queda de las 9 de la noche a las 6 de la mañana, y la policía controla hasta con helicópteros. Si te ven afuera, en el patio por ejemplo, te mandan para adentro. La gente se queda en casa, pero siempre hay personas que no respetan. La cosa está seria.

- ¿De qué manera desarrolla su servicio?
- Desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde salgo en mi auto a hacer las compras de los abuelitos. Mi hermano menor me acompaña, también llevamos documentos y remedios, y la gente nos devuelve el dinero cuando llegamos a sus casas. Algunas personas, incluso, nos han dado propina por la bencina. Hacemos todo lo posible para que sea seguro.

- ¿Y cómo se genera la idea?
- Un día llegué a Aruba y comencé a ver muchos challenges en Instagram. Ahí me dije: “En vez de andar haciendo videos que en realidad no ayudan en nada, ¿por qué mejor no colaboro con la gente de mayor edad para que no se exponga en la calle?” Así que publiqué el servicio en Facebook, mi número de celular y estalló por todos lados.

- Bien pensado…
- Sí, y también estoy hablando con gente del gobierno de Aruba y de la Federación de Fútbol, para ver cómo podemos ayudar entre todos. Además, CEDE Aruba, una fundación que trabaja con gente que no tiene empleo o que pasa por momentos críticos, me llamó para dirigir un grupo. Es la forma de combatir el virus.

- ¿Ha podido seguir la situación de Chile?
- Más o menos. En Holanda siempre veía noticias, pero aquí no he podido estar muy pendiente. Mi abuelo siempre me llama, desde La Calera, y me cuenta lo que está pasando.

- ¿Y qué le ha dicho?
- Que hay gente que escucha muchas cosas y no sabe qué creer. Hay susto. Las personas no comprenden la gravedad del virus.

- ¿Qué reflexión hace de todo lo que está pasando?
- Me siento agradecido de poder estar con mis seres queridos y pasar los días juntos. Creo que este es un momento para pensar. Nada es tan importante como la familia. Desde los 15 años que estoy fuera de la casa y de ahí no tuve momentos como este. Cuando ya tenga mi edad podré recordarlo. Lo aprecio mucho.