El cerebro en tiempos de pandemia

A partir de hoy, en estas columnas te iremos contando qué es lo que sucede con tu cerebro en tiempos de pandemia y, además, te iremos entregando algunos tips para poder entrenar mentalmente durante esta época de confinamiento. Mezclaremos psicología, coaching y neurociencias para que puedas conocer más acerca de cómo funciona tu cerebro y mente. Aprenderemos, también, cómo gestionar eficazmente tu emociones.

Lo primero que debes saber es que el cerebro tiene un único objetivo de ayudarte a sobrevivir. Durante las 24 horas, tu cerebro está buscando en todo momento generar las condiciones para que llegues vivo todos los días, sin importarle que lo pases bien o mal, que sea feliz o no. Solo le interesa que llegues vivo cada día, y por lo tanto, esta situación de pandemia es compleja porque debe “trabajar” mucho más que antes, para asegurarte que no te pase nada. Y para poder lograr esto, utiliza dos mecanismos defensivos que le ayudan a protegerse y cumplir ese objetivo.

El primero de ellos es externalizar las causas de los problemas, es decir, intenta siempre que busques responsables en otras personas y no en ti mismo. Por eso es que tenemos facilidad para encontrar responsables de lo que está sucediendo con las instituciones, gobierno, ministros, vecinos… Pero nunca a nosotros mismos. Si fuera así, el cerebro tendría que hacer algo y justamente lo que busca es que no hagamos nada para asegurar la supervivencia. En el deporte es bastante habitual esta acción cuando pensamos que el árbitro, la cancha, el clima y el horario tuvieron la culpa en la derrota.

El segundo mecanismo es encontrar que todo lo que está sucediendo es tremendamente negativo, lo cual está potenciado por la tendencia en general que tiene el cerebro de ser más negativo que positivo. Esta tendencia es la que permitió entender por qué un optimista, en realidad no nace así, sino que más bien es alguien que se va construyendo, que va reseteando este cerebro que se tiende a fijar en las cosas malas que nos suceden.

¿Cómo se logra cambiar esto? A través de la mente, que son tus pensamientos y emociones. Por tanto no da igual qué ideas tienes, qué pensamientos transmites o qué emociones percibes. Ellas dictan tu forma de actuar y para cambiar esto, hay que hacerlo cambiando deliberadamente tu mente.

Algunas recomendaciones para hacerlo

Preocúpate de saber qué emociones percibes en cada momento de tu vida. Recuerda siempre que una emoción va posterior a un pensamiento, es decir, nos emocionamos de acuerdo a lo que pensamos y no al revés…

Identifica qué tipo de pensamientos te genera una determinada emoción. Al hacerlo consciente, puedes potenciar los más positivos y limitar o gestionar los que más te desgastan.

Fíjate siempre en las cosas positivas que te suceden, aunque a veces sean mínimas. Puede ser una conversación del día, un libro, algo positivo que le transmitiste a alguien, etc.

Felicítate por los logros y apóyate cuando lo necesitas. Prémiate al cumplir objetivos. Durante cada día de confinamiento busca un objetivo que puedas cumplir (o para ayudar) y no esperes que “otros” lo hagan.

Tu mente es muy ponderosa y puede cambiar física y funcionalmente a tu cerebro. ¡Una actitud positiva genera cambios positivos en tu vida!