Entrevista AS

El sparring albo de Bielsa que se retiró a los 26 años y que hoy conduce furgones

Una mala experiencia en Linares terminó con la carrera de uno de los centrales que más prometía en el fútbol chileno. Hoy vive feliz en Osorno. Así es la reinvención de Bastián Arce.

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El sparring albo de Bielsa que se retiró a los 26 años y que hoy conduce furgones

“Me aburrí de ser defensa; ahora soy delantero y hago goles”. Bastián Arce (30) sonríe, pero lo que dice es real. En una liga campesina de Osorno, una de las grandes promesas que tuvo el fútbol chileno ahora vive en el anonimato, y feliz. De lunes a viernes, el ex jugador de Colo Colo se dedica al transporte escolar. El fin de semana rememora las mejores jornadas de su carrera. Una gran historia de reinvención.

El proceso de Arce iba en ascenso: llegó a los 9 años al Monumental, y con 15 años ya formaba parte de las Selecciones juveniles: fue compañero de Alexis Sánchez, Mauricio Isla, Charles Aránguiz y Eduardo Vargas, entre otros. Marcelo Bielsa lo reclutó como sparring. Sin embargo, una decisión cambió todo. En conversación con AS, Arce lo recuerda así:

“Siempre me preguntan por qué no llegué más alto. Yo lo tengo claro. Cuando volví a Colo Colo de un préstamo, los dirigentes no me querían y me enviaron a entrenar con los juveniles. Yo hablé con mí representante de inmediato para irme. Ese fue mi peor error. Nunca debí desligarme de Colo Colo, tenía que haber aguantado más”, explica Arce, a cinco años del retiro.

- ¿Por qué dejó el fútbol profesional?
- Yo me había retirado a comienzos del 2015, pero pasaron seis meses y Jaime Nova me contactó para ir a Linares. Ahí tuve mala experiencia porque me propusieron cosas que no cumplieron. No me pudieron pagar el primer sueldo, o tuve que compartir habitación con seis jugadores. No quería vivir eso, así que me preferí retirar para quedarme con los lindos momentos vividos.

- ¿Cómo llegó al transporte escolar?
- Me quedé con mi esposa, Nicole Arriagada, en Osorno. Me casé hace tres años y aquí estamos con Santiago y Facundo, mis hijos, y Rafael, que es hijo de mi señora. Mi hijo mayor, Tomás, tiene 13 años y vive en Santiago. Acá tenemos tres furgones y uno lo manejo yo. Tenemos a 130 niños de un jardín completo, y también trasladamos a más como transporte particular. Ya llevamos tres años en esto.

- ¿Cómo lo compatibiliza con su participación en la Liga Campesina Hueyusca?
- (ríe) Mi equipo se llama Juventus Hueyusca. Son dos rondas, con partidos de ida y vuelta. Ahora juego en ataque, con las mañas que uno aprende en el fútbol (ríe). Me toca enfrentar a Rodrigo Viligrón, que juega en Independiente, el campeón. Nosotros terminamos segundos. Son todos futbolistas y hay hartos fanáticos de Colo Colo. Me recuerdan lo que viví en el club.

Arriba, de izquierda a derecha, Arce aparece segundo. Hoy defiende a la Juventus de Hueyusca.

- ¿Y qué le queda de ese paso por Colo Colo?
- Los más lindos. Yo llegué a los 9 años y crecí ahí. Es inexplicable. No seguí por las malas decisiones que te comenté. Pero tuve la posibilidad de entrar en un clásico en el Monumental. (Claudio) Borghi me hizo jugar 10 minutos y eso es impagable. Nunca imaginé que me iba a meter, si había jugadores connotados en la banca. Recuerdo que debuté en Calama y tuve que marcar a Lucas Barrios. Fue todo muy bonito.

- También jugó un partido con Marcelo Bielsa en la Roja Sub 23…
- Siempre me acuerdo que jugué de central con (Marko) Biskupovic y estábamos raja. Él empezó a escupir sangre porque nos faltaba oxígeno. Fue en Toluca y estábamos muy cansados. Pero ninguno quería decir nada, porque estaba Bielsa. Me sentía muerto, pero corríamos por inercia.

- ¿Fue regalón de Bielsa en algún momento?
- Él llegaba, saludaba y se ponía de inmediato a organizar su trabajo. No le daba tanta vuelta. Fui de sparring al principio y nos enseñaban los trabajos un mes antes que llegaran los adultos. No nos podíamos equivocar. Era muy exigente, en el control, en el trabajo aéreo. Él explicaba una vez y había que hacerlo. Nos poníamos nerviosos a veces, pero era buena persona.

Arce, en un duelo de Colo Colo contra Antofagasta.

- ¿Se siente orgulloso cuando ve que jugó con varios de la generación dorada?
- Siempre me preguntan si los conocí, y yo estuve con todos ellos. Mis hijos me piden que le cuente cosas. Yo compartí camarín y viajé con ellos. Lo viví. Claro que siento orgullo, porque veo que han llegado tan lejos. Alexis (Sánchez) nunca ha cambiado su forma de ser. Siempre fue chistoso y andaba tirando tallas. Es espectacular.

- ¿Qué le faltó a su carrera?
- Con todo lo que había conseguido a corta edad, podía haber llegado más lejos. Siento que me faltaron más oportunidades, porque después de Colo Colo podía haber agarrado un mejor equipo. Pero nunca se me abrieron espacios. Tuve representantes que me ayudaron un tiempo, y después no los vi más. No supe nada más de ellos. Tuve que arreglármelas solo, el único que me ayudó fue Mariano Gastó.

- ¿En su mejor momento tuvo alguna otra oportunidad?
- Alguna vez me comentaron que había interés de Unión Española, pero Colo Colo no quiso vender el pase. Cuando era más chico me vinieron a buscar de Japón, porque me habían visto en una gira con la Sub 17. Pero mis papás no quisieron. Como era menor de edad, dependía de ellos. Y tampoco le di mucha importancia porque ir a Japón solo significaba ganar mucha plata. Yo soñaba con jugar en el Manchester United, o en algún grande de Europa. Pero no se dio y hoy tengo otra vida.

Bastián Arce, junto a su familia.