Barcelona

El rito cumpleañero que Vidal no pudo tener por el coronavirus

El chileno se libró este viernes del ritual de felicitación a los ‘cumpleañeros’; el nuevo protocolo de LaLiga desaconseja explícitamente este tipo de actividades.

El rito cumpleañero que Vidal no pudo tener por el coronavirus
MIGUEL RUIZ / FC BARCELONA HANDO EFE

Antes de la aparición del coronavirus, en el plantel del FC Barcelona existían una serie de tradiciones absolutamente inamovibles e inexcusables. Entre ellas, la más sorprendente, sobre todo a nivel visual, era el callejón oscuro, conocido en España como el pasillo de las collejas. 

Cualquier fichaje nuevo, jugador que cumplía años o que acababa dentro del rondo tras consumarse los veinte toques, se veía abocado de forma inexorable a la penitencia de tener que recorrer, lo más rápido posible, un pasillo de dos hileras de jugadores, dispuestos a propinar una colleja, la mayoría de veces más cariñosa que otra cosa, a la víctima de turno.

El viernes era el turno de Arturo Vidal, que celebraba 33 años, pero que fue el primero en saltarse esa tradición a causa de las nuevas normas de comportamiento relacionadas con el Coronavirus.

Hasta ahora, todos, sin excepción, habían pasado este ritual, incluso los miembros del staff técnico, que formaba parte dentro del manual de estilo de los blaugrana.

Sin embargo, la ‘nueva’ normalidad ha obligado a aparcar esta tradición, al menos de forma provisional, debido a que no se respetaba la distancia de seguridad que exige el protocolo de LaLiga en los entrenamientos. Además implicaba el contacto físico, también totalmente desaconsejado por las nuevas normas sanitarias.

Así pues, a los jugadores que cumplen años, aparte de no poder recibir las felicitaciones de todos los compañeros, al estar entrenándose en grupos de diez, se les recibe con un aplauso general, como el que fue objeto el chileno por parte de los presentes.

Otro ejemplo: a los jugadores que han de pagar la penitencia por no haber podido evitar los veinte pases del rondo se les castiga con diez flexiones.

En todo caso, la prohibición expresa a limitar el contacto físico todo lo posible se pondrá a prueba durante los partidos. Y no sólo a la hora de marcar a un rival o ir a una pelota dividida, sino también la celebración de los goles. De hecho, la pasada jornada, en la Bundesliga, ya pudimos apreciar algunas celebraciones más que surrealistas.