El extraño caso de Junior Fernandes

Desde Turquía han sido insistentes hace un buen tiempo. Primero dijeron que Junior Fernandes interesaba al Olympiakos de Grecia, en lo que se veía como una gran opción para llegar a un club con nombre en Europa. Ahora aseguran que puede ir al Estambul Basaksehir, equipo que es sensación en la Superliga local y pelea con los grandes la obtención del título. Junior será jugador libre cuando concluya el torneo y de ahí tantos comentarios sobre su futuro.

El chileno se forjó un buen nombre en la competencia turca. Claro, es una liga de menor orden en Europa, pero nunca a los futbolistas nacionales les ha resultado fácil que les vaya bien en el continente. Que sea catalogado como una de las figuras del medio local reviste mérito y debe ser valorado. En su justa medida: actúa por un equipo de mitad de tabla (Alanyaspor) y con siete goles está lejos de los 19 tantos del máximo anotador. Pero el delantero ha hecho cosas muy buenas allá.

Luego de abandonar Bayer Leverkusen para instalarse en el Dinamo Zagreb de Croacia, paulatinamente nos fuimos dando cuenta del tono que Junior iba a darle a su carrera. En un comienzo se jugó su chance en la Bundesliga, a la que llegó con 24 años desde la U y en un gran momento. Sin embargo, una temporada bastó para dejar claro que lo suyo no iba por el lado de los torneos top de Europa.

Nos equivocamos medio a medio. Se sabía que la competencia es fuerte en Alemania, pero el chileno entonces exhibía contextura física adecuada, desequilibrio por velocidad, capacidad de gol, eficacia en el juego colectivo y desarrollo táctico elevado para que le hubiera ido mejor. Pese a que los germanos pagaron 7 millones de euros, lo dejaron irse y la sensación fue que el aspecto psicológico pesó en el desenlace. Una decepción, pues la historia se vislumbraba más favorable en vista también de lo hecho ahí mismo por Arturo Vidal.  

En Crocia todo funcionó a la perfección para Junior. Fue titular permanente, anotó goles de manera continua y los reportes, cada fin de temporada, lo incluían entre los hombres destacados del torneo. Cuando pasó a Turquía, el reto era revalidar todo lo anterior y no tuvo problemas para conseguirlo. Ambas experiencias, en países con torneos disímiles, claro que alimentaron la expectiva de trasladar ese rendimiento a la Roja.

El gran nivel de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas dejaron pocas brechas para que otros delanteros pudieran aparecer en el equipo. Aun así Junior ha tenido oportunidades, pero siempre queda la sensación de no convencer plenamente. En uno de estos últimos pasos por la Selección, Reinaldo Rueda lo respaldó absolutamente, diciendo que mientras él fuera el DT siempre estaría en las nóminas. Qué más apoyo para un jugador.

Junior cumplió 32 años en abril pasado. En Turquía sostienen que el fichaje en el Estambul Basaksehir es visto por el chileno como la opción de firmar un último gran contrato en Europa. Puede ser. ¿Cuánto le quedará de carrera en el continente? Dos, tres, cuatro años, quizás. Como sea, al chileno le fue bien en el camino que siguió cuando el asunto no prosperó en Alemania.

Ya lo dijo Marcelo Bielsa en una recordada conversación en el Olympique de Marsella con Benjamín Mendy, actual lateral del Machester City: "Si eliges no querer ser el mejor del mundo, ¿qué problema hay? No hay ningún problema". Habría sido genial un gran éxito del delantero en la Bundesliga. No resultó desde el comienzo y tuvo la película clara para apuntar a mercados propicios tal vez a sus capacidades.

Parafraseando entonces a Bielsa, ¿cuál es el problema de que Junior no haya querido ser un gran delantero en la Bundesliga? Ninguno, por supuesto, su decisión es completamente válida. Aunque lo suyo pueda ser visto como algo sin ambición, carente de proactividad, hasta cercano a la pusilanimería, como un caso raro en los tiempo actuales, signados por una irracional voracidad competitiva.