Entrevista AS

"Me siento valorada; aunque sé que si el BMX no fuera olímpico, no saldría ni en las noticias"

Macarena Pérez, biker nacional que fue subcampeona del mundo en 2019, atendió a AS desde Estados Unidos. "En la escena mundial creo que soy reconocida", dice.

"Me siento valorada; aunque sé que si el BMX no fuera olímpico, no saldría ni en las noticias"
Gentileza Carrusel

En 2019, Macarena Pérez vivió un año increíble. La biker chilena logró la medalla de plata en los Panamericanos de Lima y un histórico segundo lugar en el Mundial de BMX que disputó en China. Esos logros la llevaron a instalarse en la élite de la disciplina, al punto que aseguró su presencia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, la pandemia impidió la realización del evento y deberá esperar hasta el próximo año.

Por ahora, se prepara en Tehachapi, una localidad a dos horas de Los Ángeles, California. ¿Por qué allí? Porque ahí se ubica Woodward West, el centro de alto rendimiento en el que también entrena 'Coco' Zurita, entre otros.

"El pueblo no fue afectado por el coronavirus, aunque los locales fueron cerrados y el distanciamiento social se respeta entre los habitantes", dice Pérez, figura de Vans, en conversación con AS Chile desde Estados Unidos.

- ¿Cómo le afectó la pandemia en cuanto a los entrenamientos?
- Me he estado cuidando harto de las lesiones porque no puedo parar ahora. Este año medio sabático, por decirlo de alguna manera, me va a servir para prepararme para llegar bien a los Juegos Olímpicos, pero a la vez que no haya campeonatos te baja la motivación un poco. Hubo un período en el que estuve un poco bajoneada por la falta de torneos y pensaba ‘¿para qué me voy a esforzar tanto si no hay nada cercano?’.Y como que me relajé un poco, pero al final me di cuenta que tenía que ser todo lo contrario para entrenar al mil por ciento.

- ¿Su rutina cambió mucho?
- Igual sí, porque estoy acostumbrada a estar dos semanas acá, andar fuerte ese corto tiempo que tengo y después me voy a los campeonatos. Nosotros en el BMX empezamos más por diversión que otra cosa, entonces no ver a tus amigos andando en la bicicleta contigo, se extraña. Eso sí, trato de seguir progresando. Los trucos más fuertes los he tomado más tranquila para cuidarme de lesiones y porque sé que tengo tiempo de recuperación. He ido paso a paso.

- ¿Qué sintió al ganar la medalla de plata en Lima 2019?
- Antes de los Panamericanos decía “ah, ya, Panamericanos, bacán”, pero ya después de la plata que logré, asimilé lo importante del evento y ahora, con los Juegos Olímpicos que se vienen, es como que más peso le tomo.

- ¿Qué elige: la plata en Lima o su segundo puesto en el Mundial de BMX?
- El Mundial, porque en el Panamericano una competidora era como mi verdadera rival, entonces para mí era pensar que no estaba con las mejores. En cambio al Mundial fui con cero expectativas. El nivel de las mujeres ha subido mucho y en las Copas del Mundo anteriores no me había ido bien más que nada por un tema mental. No hacía los trucos más fuertes por miedo a caerme o no terminaba bien mis presentaciones. Pero en China lo di todo. Pensé en que era el último torneo del año y me decía ‘si me caigo, no pasa nada”, porque tenía tiempo para recuperarme.

- ¿Qué recuerda de lo vivido en el Mundial?
- Las competencias son por grupos en base a la clasificación del día anterior. Recuerdo que en la final tuve que pasar en el segundo grupo y no me daban el puntaje, pero después estaba Charlotte de Inglaterra y le gané por nada. Fue muy emocionante. En el Mundial me di cuenta que soy buena y que estoy dentro de las mejores. Me ayudó a motivarme mucho más.

- ¿Cómo asimiló la suspensión de los Juegos Olímpicos?
- Al principio fue un poco triste por toda la preparación que tenía, pero después lo tomé muy tranquila porque es un tiempo más para prepararse. Hay que ver el lado positivo de las cosas. Además, como se supo hace pocos años que el BMX sería un deporte olímpico, nosotros no teníamos tan metido ese sueño olímpico, así que no estoy ansiosa.

- ¿Se sentía preparada para ir a Tokio?
- Sí, pero ahora creo que puedo llegar con una preparación mucho mejor. Puedo pulir detalles para llegar de la mejor manera.

- ¿Cómo se sustenta cuando no hay torneos?
- Pensé en eso al principio, porque estaría un poco más apretada de presupuesto, pero como tengo la Beca Proddar y me dan otros presupuestos, estoy tranquila. Hace cinco años, en el BMX de mujeres no había nada. Después fue pasando el tiempo y me fueron llegando auspiciadores, más plata en los eventos, más mujeres compitiendo. Antes eran 100 hombres y 10 mujeres, ahora llegamos a 50 en un evento. Es un avance muy grande. Las puertas se fueron abriendo para nosotras. 

- ¿Se siente valorada en el deporte nacional?
- Yo creo que sí, aunque también sé que si el BMX no fuera olímpico, yo no saldría ni en las noticias. Si el BMX no fuera olímpico, no me conocería la gente del IND ni los integrantes del Team Chile, entonces creo que las redes sociales o los canales de difusión abrieron mucho las puertas de mi deporte. En la escena mundial creo que soy reconocida, la gente sabe quién soy.

- ¿Se ilusiona con una carrera larga?
- Yo creo que la carrera en BMX puede ser larga si me preocupo de mí y me mantengo fuerte, progresando y marcar una historia a nivel de las mujeres. Hay trucos que he hecho u otras chicas que nunca antes se habían visto en el BMX, entonces estamos haciendo historia porque se están haciendo trucos muy buenos. Antes también hubo mucho talento. Había una chilena (Camila Aranburu) que era la mejor. Hacía unos trucos que creía que nunca podría hacer.

-¿Cuáles son sueños de cara al futuro?
- Me gustaría ser campeona del mundo y tengo mis metas para el futuro cuando deje de andar en bici. Me gusta la kinesiología o quizás quisiera abrir un gimnasio, quizás abrir un café diferente, con una tienda de bicicletas o trabajar con atletas, hacer campeonatos. Son varias cosas las que hoy tengo en mente.

- ¿Lo mejor y peor de la cuarentena en Estados Unidos?
- Lo mejor fue adaptarme en la casa, cociné mucho más y pude seguir el plan nutricional. Y lo peor fue la desmotivación que tuve en un comienzo. Me compraba galletas y comía y comía (risas). Me di cuenta que no me servía de nada y volví a mi centro.