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Pescados, dormir 7 horas: el plan de Setién para el Barça de Vidal en la Champions

Los técnicos han elaborado una exhaustiva planificación en las dos próximas semanas para regresar en un estado óptimo el 8 de agosto.

A Quique Setién le esperan sin duda las dos semanas más intensas de su carrera como técnico, donde no sólo se decide un billete para Lisboa sino seguramente su futuro como entrenador del Barcelona. De hecho, tanto el técnico cántabro como el resto de staff han planificado hasta el más mínimo detalle los próximos días, con el fin de llegar al partido ante el Nápoles del 8 de agosto en el Camp Nou en las mejores condiciones posibles.

El equipo empezará a trabajar a partir de mañana martes 28 de julio tras haber disfrutado de seis días de vacaciones. Desde ese día hasta el 8 de agosto, los técnicos tendrán por delante doce días para trabajar todos los aspectos, tanto físicos como tácticos, con el fin de superar al equipo italiano y pasar a los cuartos de final.

En AS hemos tenido acceso a un documento interno donde se detalla la planificación y consejos que se darán a los jugadores a partir del martes y que se han de seguir a rajatabla. Se trata de unas directrices muy estrictas y claras que tienen como prioridad que el jugador llegue al partido en un momento óptimo de forma física y mental, teniendo en cuenta además que la amenaza del coronavirus sigue muy presente.

Para empezar, los jugadores antes de regresar al trabajo se harán una prueba de coronavirus para descartar cualquier positivo. Está previsto que esta prueba se haga el lunes por la tarde en las instalaciones de la Ciutat Esportiva.

A partir de aquí, los entrenamientos tendrán una duración más corta de lo habitual, pero serán mucho más intensos. En principio está previsto reducir un 10% las cargas de trabajo para no saturar al jugador. Además, los últimos estudios abren la posibilidad de que el sistema inmunitario se debilite tras una serie continuada de esfuerzos muy grandes, es conocido en términos científicos como ‘la ventana abierta’, por lo que se evitará este tipo de situaciones.

Las altas temperaturas también desaconsejan sesiones maratonianas de trabajo. En principio, la duración de las sesiones no será mayor de una hora. Además, cada tres sesiones de entrenamiento, se realizará una más suave de recuperación.

Los técnicos harán especial hincapié en la hidratación durante los entrenamientos. No sólo para la recuperación de líquidos sino porque mantener el flujo de saliva ayuda al sistema inmunitario al tener propiedades antimicrobianas.

Habrá asimismo un control mucho más estricto y rígido en la dieta. Los jugadores tendrán que ingerir, como mínimo, cuatro veces al día pescado, blanco o azul. El aporte de grasas en la dieta no podrá ser superior al 25 o el 35%. Además tendrán que aumentar la ingesta de vitamina C, D y zinc. Para ello, la nutricionista del club ya ha elaborado una serie de batidos post entrenamiento para apostar ese plus nutricional que necesitará el metabolismo.

A los jugadores se les recomendará dormir un mínimo de siete horas diarias y además se les animará a que hagan una siesta después de comer de entre treinta a cuarenta y cinco minutos. Se hará especial hincapié en la necesidad de dormir las horas necesarias por la noche, recordando que el sueño no se recupera, es decir, no se trata de dormir un día cinco horas y otro nueve para compensar.

También está previsto en caso necesario hacer un seguimiento del estrés emocional, aunque la mayoría de jugadores del Barcelona viven con absoluta normalidad este tipo de situaciones de alto voltaje psicológico.