Ahora o nunca

Universidad de Chile porta sobre sus hombros el triste registro de no ganarle a Colo Colo desde mayo de 2013. Aquellos, eran tiempos mejores para el elenco azul que venía con el vuelo de la Copa Sudamericana y triunfos épicos como el partido de vuelta de la semifinal del Apertura 2012 donde remontó la derrota previa en el Monumental con una goleada por 4 a 0 en Ñuñoa.

La carga de estas siete largas temporadas tiene un añadido relevante, un agregado que es una verdadera montaña: los 19 años han transcurrido desde la última victoria de la U en Macul. Ambos registros son indisolubles y dan pie para que el hincha albo se dé un festín, haga o comparta cuanto meme se le cruce por delante y ridiculice incluso el concepto de clásico que tiene el partido.

Obviamente, más allá del entorno, la U – Colo Colo fue, es y seguirá siendo el clásico mayor del fútbol chileno. Y cómo nunca en los últimos años los azules tienen a la mano la posibilidad de romper la maldición. Independiente de los rótulos y múltiples lugares comunes, esta vez hay otras consideraciones, cuestiones objetivas que podrían llegar a tener incidencia partiendo por el tiempo de para y en desconexión con el cuerpo técnico que tuvieron los albos a raíz de conflicto con los dirigentes. Mientras el plantel universitario entrenaba remoto con supervisión, los jugadores del Cacique se arreglaban cada uno para su santo.

¿Cuánto de esto quedó en evidencia en el reinicio del torneo? Bastante. Colo Colo decayó ostensiblemente en el segundo tiempo ante Wanderers y Miguel Ramírez lo tenía claro, al punto que trabajó el partido en esa línea. “Sabíamos que presionando en todo momento, imprimiendo un ritmo alto, permanente, Colo Colo iba a tener problemas”, comentó este lunes en diálogo con los Tenores de ADN.

Además de este factor, indesmentible, hay otros elementos en juego que, a lo menos, distraen al plantel popular como los rumores de la inminente llegada de Gustavo Quinteros y la mediática denuncia de violencia intrafamiliar de la expareja de Leonardo Valencia. La semana previa al superclásico ha estado lejos de ser calma y Gustavo Jara debió salir al cruce de los rumores bromeando con ir al aeropuerto a buscar a su sucesor. Para salvar la situación, fue una buena salida, pero es un síntoma inequívoco del momento que se vive.

Los números tampoco ayudan al cuadro popular en esta coyuntura. Colo Colo está a tres puntos del último lugar y perdió cinco de ocho partidos esta temporada. Esta deuda de arrastre puede que no tenga la misma dimensión que una racha de siete años, pero afecta y preocupa. Condiciona lo emocional en un plantel que viene golpeado y reenganchándose con bajos niveles de confianza.

Este domingo, en el estadio Nacional, la U y Colo Colo se vuelven a ver las caras. Sin público y, en el caso de los azules, con cambios respecto de la formación inicial frente a Palestino buscando enmendar aquel desenlace. En la semana, con astucia, Walter Montillo, el único sobreviviente de 2012, le sacó responsabilidad a sus compañeros. “La historia se escribe partido a partido”. En el CDA, el renovado plantel universitario, sabe que sopla viento a favor, que están dadas las condiciones, que es ahora o nunca.

Veremos. Colo Colo, su historia… y Paredes también tienen mucho que decir.