¿Qué le pasa a Vidal en el Inter?

Cuesta ver a Arturo Vidal situado tan atrás en el mediocampo del Inter de Milán. La imagen anterior del chileno superando líneas adversarias en el Barcelona, con los agresivos apoyos de ruptura que son parte de su sello futbolístico, parece estar quedando atrás. Quienes pensaban que Antonio Conte era un DT 'ratón', ahora poseen más argumentos para cuestionar la labor del italiano, a raíz de la función que le ha asignado al mediocampista nacional.

Más encima las críticas han sido duras con Vidal. Si hasta de 'gatito' lo trataron, haciendo un irónico contrapunto con su característico espíritu guerrero. Los cuestionamientos, seguramente, no cesarán. Junto a Romelu Lukaku, el volante de la Roja constituye la dupla en la que el Inter debe encontrar sustento anímico y futbolístico para aspirar a ganar la Serie A y, por lo mínimo, acceder a cuartos de final de la Champions League. Si la cosa no funciona, los medios de comunicación en Italia serán todavía más pesados.

Sorprendentemente, hoy Vidal es el volante más contenido en mediocampo del Inter, que además integran Nicolo Barella y Marcelo Brozovic. En la temporada anterior fue este último quien cumplió con esa función, pero fue desplazado por el chileno. Las tareas y funciones en la cancha (Organización de Juego) de Conte establece que el croata y Barella poseen plena libertad para actuar como volantes mixtos, atacando y defendiendo de acuerdo a los momentos del partido. Su labor es respaldada desde atrás por la presencia dominante de Vidal.

Brozovic y Barella tienen un ida y vuelta muy distinto al de Vidal. Ambos van y vienen en la cancha en faenas de construcción de juego, más que en labores regulares de acompañamiento ofensivo profundo. Esto implica su intervención constante en dinámicas de asociaciones y la realización permanente de apoyos comunes (recibir el pase en la misma altura del balón) y de sostén (recepcionar tras la línea de la pelota). Son dos jugadores de toque y no de invadir el área, como sí lo hace Vidal.

Las cosas se dan de este modo, porque el Inter ataca hegemónicamente con dos centrodelanteros: Lukaku y Lautaro Martínez. Por lo tanto, la posibilidad de agregar un tercer '9' en la zona de finiquito, a través del desdoblamiento de uno de los dos volantes mixtos, genera el claro riesgo de saturar el eje del ataque. Por ahí va la decisión de Conte de situar a Vidal de '6' y no de '8'.

Como hay dos '9', un tercer ariete -aunque sea circustancial- es contraproducente desde el punto de vista táctico, considerando además que los carrileros (Achraf Hakimi y Ahsley Young), en ataque declarado, se transforman en punteros. Una línea ofensiva de cuatro integrantes no precisa un quinto componente, demanda más bien hombres que acompañen desde atrás en el área, labor que cumplen Brozovic y Barella.

No nos queda otra. Tendremos que irnos aconstumbrando a ver a Vidal más cerca del trío de zagueros del Inter que codeándose con Lukaku y Martínez. Tampoco es un gran problema: el volante de la Roja, polifuncional como él solo (si hasta de central jugó en sus últimos días en el Barcelona), puede cumplir a cabalidad con la función. Por ahora, la segunda etapa que Vidal inicia en el Calcio parece que será actuando como '6' y no de '8', pese a que en este último puesto brilló en la Juventus, entre 2011 y 2015, y con el mismo Conte en la banca.