Entrevista AS

La ex jugadora de la Roja que hoy es precandidata constituyente

Iona Rothfeld, futbolista de Audax, reveló sus motivaciones para postular: "En mi vida he visto cómo ha habido una valoración diferente con respecto a las mujeres".

La ex jugadora de la Roja que hoy es precandidata constituyente

El pasado 2 de diciembre, Iona Rothfeld (27) oficializó su precandidatura a Constituyente por el Distrito Electoral número 12. Bajo el lema “Abramos la cancha”, la ex seleccionada nacional espera integrar la lista de 155 ciudadanos que formarán parte de la Convención y, desde ahí, visibilizar una lucha que ha llevado durante toda su vida.

“Esto está motivado por un sentir distinto, por mi construcción personal. He visto cómo ha habido una valoración diferente con respecto a las mujeres. Este es un momento en el que nos enfrentamos a la precarización laboral, a la injusticia… son cosas que llevamos día a día. Y creo que el deporte, que es mi vereda, es un reflejo de la sociedad. Tengo algo que aportar”, comienza explicando en conversación con AS.

La actual jugadora de Audax Italiano es, además, cientista política y fundadora de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (Anjuff), un ente que comenzó en 2016 con el objetivo de regularizar y mejorar las condiciones de la disciplina en nuestro país. También, una iniciativa que nació desde la indignación, cuando aún formaba parte de la Roja y ella y sus compañeras se sentían “pasadas a llevar”. La labor social de Rothfeld no es reciente y, aquí, se refiere a diversos temas.

- ¿En qué momento decidió iniciar la Anjuff?
- Tuve la fortuna de estar en la Selección durante siete años, y sentíamos que no se nos escuchaba. En 2016 decidimos que, si nosotras mismas no hacíamos nada, nadie lo haría por nosotras. Ya era momento para levantar nuestras voces y preocupaciones, y eso trajo frutos, incluso más rápido de lo que esperábamos. Pese a esto, aún hay una resistencia muy grande de una parte del fútbol masculino que no considera a las mujeres como parte de la actividad. Y, bueno, nosotras ahora luchamos para que nuestras compañeras puedan dedicarse a jugar, concentrarse en eso, y no tener esta multiplicidad de roles que nos tocó a varias, que debimos trabajar, estudiar y, además, ser futbolistas.

- Desde ahí ha sido un rostro relevante en la lucha feminista dentro del fútbol. ¿Cree que últimamente se ha disminuido la brecha entre mujeres y hombres, en cuanto a salarios, contratos o transmisiones televisivas?
- Si hacemos las comparaciones las distancias siguen siendo astronómicas, pero sí podemos ver un avance evidente con respecto a lo que era el fútbol femenino hace 5 años, del que ni se hablaba ni se informaban los logros. Apenas se sabía que se jugaba. La transmisión del campeonato es un avance, y eso, junto al impulso del movimiento feminista nos ha ayudado a evidenciar las problemáticas que vivimos nosotras como futbolistas, que además son proyectables a muchas esferas de la sociedad. En el fútbol creo que es fácil hacer notar estas diferencias entre mujeres y hombres, porque es una actividad muy transversal. Por otro lado, hay que dejar en claro que los avances son mínimos. Solo dos equipos de un total de 34 tienen a sus jugadoras contratadas, o sea que menos del 5% tienen esas garantías. Creo que la profesionalización no solo pasa por un contrato o un sueldo, sino también por la oportunidad de desarrollo. Se dice que la infraestructura no está, por ejemplo, pero lo cierto es que sí está, y muchas veces solo es utilizada por los planteles masculinos. Hay que redirigir eso y cerrar esta brecha.

- Hay muchas futbolistas que han declarado de manera abierta su postura política y han participado activamente de las marchas, incluso seleccionadas, como Fernanda Pinilla, Daniela Zamora y varias más. Curiosamente, es una tónica que se da principalmente en el fútbol femenino, no así en el masculino, salvo excepciones. ¿A qué cree que se debe esta diferencia?
- Seguramente el fútbol masculino en sus comienzos también fue así de político. Creo que pasa porque ser mujer, ser una niña, y pararse en una cancha de fútbol ya es una declaración política. Significa no querer un trato diferente, y por eso nos obliga a muchas jugadoras a tomar una posición. Hoy todas estamos comprometidas y soñamos en que a futuro las niñas no tengan que ponerse una armadura para salir a la cancha, y puedan concentrarse en soñar con ser futbolistas.

- Hace pocos días nos enteramos del lamentable femicidio de María Isabel Pavez. Un hecho que, tristemente, no es aislado. ¿Cuál es la reflexión que hace? ¿De qué manera afronta la sociedad esta problemática y cómo se educa para evitar que la violencia de género siga existiendo?
- Es un tema súper doloroso. Los esfuerzos no han sido suficientes, sabemos que hay una deuda histórica con las mujeres en cuanto a todo. La violencia contra las mujeres tiene que ser la prioridad número uno, y no lo ha sido. Hay que asegurar una vida libre de violencia a las mujeres. El análisis también tiene que ser más aterrizado. ¿Cómo puede ser que el 80% de los casos de femicidios sean cometidos por parejas o alguien del círculo cercano? El Estado debe hacerse cargo y, si no lo hace, también es violencia de Estado. Hay que reconocer, pedir perdón y más que eso, solucionarlo. Es un punto el que estamos al debe como sociedad, porque no hay ningún país en el mundo que haya logrado la equidad de género. Creo que no podemos seguir como ciudadanas de segunda clase. Hay una falta histórica acá y hay que solucionarla. De verdad que las palabras no alcanzan. Nos están matando, y solo por ser mujeres.

- Sobre su precandidatura constituyente, ¿cuál es la principal motivación para postularse y cuál cree que podría ser su aporte?
- Como te decía, creo que el deporte es el reflejo de la sociedad, y desde ahí tengo algo que aportar, algo que decir. Considero que es una oportunidad histórica de poder reescribir nuestra Carta Fundamental y ser coherentes con lo que la ciudadanía ha manifestado, que fue el gran triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional. Es el momento de ponerse al servicio. Somos un grupo que ha sido subrepresentado, no hemos tenido acceso a estas cúpulas políticas y hoy es la instancia de poder subsanar eso.

- Finalmente, ¿cuál es el balance qué hace del 2020 en materia deportiva? Fue una temporada bastante rara, con la suspensión de los torneos, pero también pudo volver a competir luego de tres años…
- Es difícil hacer esa evaluación. Creo que ha sido un año complejo para todos y, especialmente, para las deportistas. En el mundo del futbol hemos tenido el privilegio, por decirlo de alguna manera, de volver a competir, y se agradece la voluntad de trabajo de la Federación y del Ministerio del Deporte. Además, resultó todo bien, porque nos comportamos de buena forma, incluso mejor que el masculino… no hubo rebrote en los equipos. De todo eso hago un balance muy positivo, pero también una gran autocrítica, porque no nos olvidamos del torneo de la B y de la falta de respuesta que tuvieron ellas. Lo positivo es que el posicionamiento del fútbol femenino es un tema consolidado y que se ha conseguido, entre otras cosas, gracias a los logros de la Selección Chilena.