Entrevista AS

"Me echaron de la U y estuve jugando en el barrio": la dura lucha de un talento de Cobresal

Diego Céspedes estuvo en los azules cuando era un niño, pero se tuvo que ir. Jugó en una liga de Pirque hasta que Cobresal apareció en su vida.

"Me echaron de la U y estuve jugando en el barrio": la dura lucha de un talento de Cobresal
MARCELO HERNANDEZ/PHOTOSPORT

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Partí siendo el cuarto central como me dijo el ‘profe’ (Gustavo Huerta), entonces sabía que tenía que luchar". A Diego Céspedes (22), actual volante de Cobresal, las cosas siempre le han costado.

El puentealtino tuvo que batallar muchísimo para tener una oportunidad en el primer equipo minero. Hoy alterna en la titularidad, pero se ha convertido en uno de los mejores valores jóvenes del conjunto que clasificó a la Copa Sudamericana. Su esfuerzo para insertarse en el profesionalismo refleja su historia. Lo rechazaron en varios lados, pero él finalmente cumplió su sueño. 

"Todas las cadetes las hice como defensa central y llegué así al primer equipo. El 'profe' de a poco me fue metiendo como volante. En los partidos con La Serena y contra Wanderers del año pasado entré a mantener el resultado y después con la U, el 'profe' me puso como titular", recuerda en charla con AS Chile. Justamente ante los azules, fue una de las figuras del partido.

- ¿Dónde partió su historia con el fútbol?
- Nací en Puente Alto y desde que tengo memoria que juego a la pelota en el barrio. Después llegué a la U con 11 o 12 años y después me echaron y me quedé jugando en el barrio hasta que en la Sub 16 me consiguieron una prueba en Cobresal. Estuve jugando en la Liga de Pirque en el Unión San Carlos y con mi papá practicaba el cabezazo que era algo que tenía que mejorar.

- ¿Recuerda cómo vivió su salida de la U?
- No tengo mucha memoria sobre esa época cuando me echaron de la U y la verdad es que trataba de ver el fútbol como una diversión. Yo quería jugar y entonces si no se podía ahí sería en otro lado. Igual, pasé por todos los equipos de Santiago probándome y no quedé en ninguno (risas), hasta que se dio no más.

- ¿Qué fue lo más complicado de irse a El Salvador con 17 años?
- Yo me sentía chico. Para el fútbol no lo es tanto, pero lo más duro fue separarme de mi familia, porque fue repentino. Un día estaba entrenando y me dijeron: ‘te tienes que ir a El Salvador mañana a las ocho de la tarde’. No tuve tanto tiempo de despedirme y al final me vine solo para acá.

- ¿Fue muy chocante cuando llegó allá?
- ¡Solo Puente Alto es mucho más grande que El Salvador! Fue difícil por alejarme de la familia, pero mis papás siempre estuvieron. Ellos después podían venir a verme, se quedaban dos semanas, entonces siempre tuve el apoyo.

- Muchos compañeros suyos han dicho que además de los entrenamientos, se encuentran entre sí en momentos externos al fútbol como cuando van al supermercado o en la plaza. ¿Es curioso para usted?
- (Ríe) Yo no me aburro de verlos. Tengo mi polola y uno comparte con los compañeros y hace amistades. No me complica verlos todo el día (risas).

- ¿Considera que El Salvador es un lugar ideal para generar una mayor disciplina cuando el jugador es joven y recién empieza su carrera?
- Totalmente. El Salvador está hecho para dedicarse al fútbol… o a la minería (risas).

- ¿Cómo fue su infancia?
- Económicamente no somos privilegiados, pero nunca nos faltó nada gracias a Dios. Mi papá sacó su título universitario y mi mamá empezó a trabajar cuando yo crecí y ahí se facilitaron más las cosas. Yo como vivía en Puente Alto, las cadetes me quedaban a 20 minutos en auto.

- ¿Siempre pensó en llegar al profesionalismo o analizó otras alternativas por si no lo lograba?
- La verdad es que el fútbol siempre estuvo en mi cabeza (risas). Yo tenía una profe en el colegio que me decía ‘¡Céspedes! Estudie, para que no sea ignorante’ y yo le decía ‘Profe, a mí no me interesa su clase porque yo voy a ser futbolista’ (risas). Ella me decía de vuelta ‘No hay caso con usted’. Mis papás me decían que estudiara harto, pero como me vine a El Salvador con 17 años, no tuve que hacerlo.

- Después de llegar a El Salvador, fue a jugar a la Segunda División Profesional. ¿Cómo fue esa experiencia?
- Yo llegué al primer equipo de Cobresal y después del ascenso que tuvimos en 2018, el ‘profe’ Huerta me dijo que no iba a estar tan considerado y me dijo que creía que tenía que salir a préstamo y ahí se me dio ir a Colchagua. Llegué allá y estuve con el ‘profe’ Pancho Arrué y Felipe Núñez y me enseñaron muchas cosas. Estoy muy agradecido a los dos por todo lo que me ayudaron.

- ¿Cuáles son sus referentes?
- Como central veo a Sergio Ramos y Virgil Van Dijk y ahora como contención he mirado mucho a Thiago Alcántara y Erick Pulgar.

-¿Se asustó el plantel cuando empezó a encadenar una serie de derrotas y los equipos del fondo de la tabla comenzaron a sumar?
- Yo creo que nunca pasó por nuestras cabezas meternos abajo, siempre pensamos en buscar el triunfo. Eso sí a medida de que uno no gana, empieza a ver cómo los demás equipos se acercan o te superan.