Aniol Serrasolses en AS:

“He viajado por todo el mundo y los ríos de Chile no tienen que envidiarle a ningún lugar”

La aventura como una forma de vida. Es la historia de Aniol Serrasolses (29), un kayakista que se enamoró del sur de Chile. Es uno de los mejores del mundo y hoy vive en Futaleufú.

“He viajado por todo el mundo y los ríos de Chile no tienen que envidiarle a ningún lugar”
Matías Mondaca

Cuando Aniol Serrasolses era un niño y jugaba fútbol tres veces por semana, quizás ni siquiera imaginó que a los 29 años viviría en el sur de Chile. El kayakista español, uno de los mejores del mundo en su disciplina, se enamoró de la Patagonia y en medio de la pandemia se instaló en Futaleufú. “Ya tengo mi casa”, cuenta en diálogo con AS. Allí busca rápidos y cascadas. Ese riesgo permanente, esa aventura que transformó en un modo de vida. El mismo deportista que llegó a saltar una cascada de 42 metros en México ahora disfruta de Chile.

“Lo más especial de Chile es la calidad y cantidad de ríos que tiene. Son ríos muy limpios, bien cuidados y de agua cristalina. Chile es conocido mundialmente. La gente viene de distintas partes del planeta para tener la experiencia de bajar por los ríos de Patagonia o de La Araucanía. Yo he viajado por todo el mundo y los ríos de Chile no tienen nada que envidiarle a ningún lugar. Sobre todo, en la Patagonia, donde nos queda mucho para descubrir. Es una zona muy remota y hay muchos ríos donde nadie ha estado. Eso es súper entretenido”, relata Serrasolses.

El kayakista ha estado en Pakistán, Nepal, India, Noruega, Islandia, Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Colombia, Ecuador, Australia y Nueva Zelanda, entre otros países. El 2016 fue campeón del mundo de kayak extremo, y el 2018 fue elegido kayakista del año en los White Water Awards. Ahora, tras la paralización por el coronavirus, Serrasolses fue en busca de una nueva hazaña: recorrer siete ríos en el sur de Chile. “Queríamos retomar algo de normalidad respecto a nuestra vida antigua, que consistía en viajar por el mundo”, cuenta.

- ¿Y cómo le fue?
- El viaje empezó en la comunidad de Futaleufú y nos dirigimos hasta la Villa O’Higgins, el final de la ruta austral. Recorrimos los mejores ríos de la Patagonia. Remamos en el río Futaleufú, río Baker, río Bravo, río Mayer y río Cochrane, entre otros. Fue un viaje increíble, porque es el primero que hacíamos desde la pandemia. Es buenísimo volver a recorrer lugares.

Aniol Serrasolses se enamoró de los ríos chilenos.

- ¿Cómo funciona la logística?
- La ruta siempre se hace en una camioneta. Nuestro fotógrafo se encarga del transporte. A veces, para entrar al río, hay que caminar bastante tiempo. Los accesos son complicados, porque estamos en una zona remota. Pero cuando hay que caminar, nos cargamos el kayak a la espalda y le damos nomás (ríe). A veces hay expediciones que duran más de un día. Ahí cargamos comida y ropa dentro del kayak. Acampamos y cocinamos al lado del río. Es lindo.

- ¿Su deporte es muy peligroso?
- Uno estudia las rutas en los mapas y se hace una idea de lo que se puede encontrar. Pero hasta que uno no va y lo ve por sí mismo, no está seguro de lo que se va a enfrentar. Por eso es tan complicado. Hay incertidumbre y te metes en lugares donde nadie puede acceder. Solo nosotros, los kayakistas. Hay que ser cuidadoso, porque a veces no puedes salir, el río tiene mucha agua, se te escapa el kayak o pierdes el remo. Es un deporte de mucho riesgo. También traemos los drones, que nos ayudan a mirar los cañones.

- ¿Qué tan imponentes son las cascadas en Chile?
- Al sur de Patagonia hay bastantes cascadas. La más grande que nos tocó tenía 12 metros. No es tanto (Aniol saltó la Big Banana de 42 metros en Veracruz), pero son lindas. A algunas le inventamos una línea nueva en el descenso. Fue bien divertido.

- ¿Pasó algún susto en esta aventura?
- Tu cuando andas en el kayak, estás sentado y traes un faldón. Esa falda impide que ingrese agua. Por ende, vas conectado. Si tú quieres salir del kayak, primero tienes que sacar ese faldón. Entonces cuando te quedas atrapado en una corriente, si no puedes salir de ninguna forma, la última opción que te queda es soltar el faldón y salir nadando. Yo, en el río Mayer, me quedé atrapado en un lugar muy potente. No tenía otra opción más que salir nadando. Fue una experiencia muy dura. Nadé por mucho rato. El kayak se fue para abajo, junto a mi comida y mi remo. Un amigo alcanzó a recuperarlo. Estuvo duro.

- ¿Cuándo partió en el kayakismo?
- Fue gracias a mi hermano mayor, Gerd. Él me introdujo. Nosotros jugábamos waterpolo, fútbol y otros deportes, pero cuando empezó en el kayak, dejó de practicar las otras disciplinas. Entonces pensé: ¿qué chucha?, ¿qué será esto del kayak? (ríe). Me invitó, me gustó y me motivó. Desde los 15 años que he estado remando sin parar.

- ¿Fue futbolista?
- Jugaba fútbol unos tres días a la semana con el club de fútbol del pueblo (Salt, Girona). Una vez, en nuestros mejores años, nos tocó jugar contra el Barcelona, pero igual nos metieron como seis goles. Me gustaba jugar de lateral derecho (ríe).

- ¿Se va a quedar en Chile?
- Ahora en abril tengo que volver a España, pero, como te digo, estoy medio establecido aquí. En los últimos años, y con la pandemia, preferí quedarme acá. No me he movido mucho.

La aventura de Aniol Serrasolses en Chile.

El español compartió con Pedro Astorga y Kilian Ivelic.