Entrevista AS

"A los 16 años le dije a mi mamá que no quería más fútbol; me iba a poner a estudiar"

Franco Torgnascioli, portero de Everton y una de las figuras de la 1° fecha, reveló la difícil adaptación que experimentó en sus inicios en el fútbol.

"A los 16 años le dije a mi mamá que no quería más fútbol; me iba a poner a estudiar"

Franco Torgnascioli (30) vive su revancha en Viña del Mar. El portero uruguayo regresó a Everton luego de su desafortunado primer paso en 2018, cuando sufrió un corte de ligamento cruzado en la rodilla derecha antes de debutar y terminó perdiéndose toda la temporada. Luego, partió a México y su desquite tardó tres años, pero llegó: el pasado sábado fue la figura del cuadro ruletero, al atajar un penal a Matías Sepúlveda e impedir el festejo de O'Higgins.

"Esta es una nueva oportunidad. La vez anterior vine con mucha ilusión. Tenía al fútbol chileno bien considerado, porque me tocó venir a jugar antes contra la UC por Copa Sudamericana, cuando vestía la camiseta de Danubio, y me encontré con una linda infraestructura, con gente muy amable. Mi motivación era volver en algún minuto a este país. ¿El penal? Si no lo atajaba podríamos haber perdido... esas cosas te llenan de satisfacción", confiesa en conversación con AS Chile.

Sin embargo, el fatídico momento que vivió Torgnascioli en su anterior etapa en Sausalito no fue la única dificultad con la que debió lidiar. En sus inicios, incluso, se cuestionó sobre si seguir jugando fútbol: "A los 16 años me compró Danubio. Yo venía de Salta, un pueblo chico, entonces pasar a Montevideo, la capital, te cambia todo. Yo estaba acostumbrado a tener mi familia cerca, a mi casa... no nos sobraba nada, pero teníamos nuestras comodidades. Y pasar de ahí a una casa club en otra ciudad fue duro. Encima, no jugaba, el arquero titular de las inferiores era seleccionado y, la verdad, lo estaba pasando mal".

El guardametas revela quién lo convenció de continuar en el deporte: "Un día llamé a mi mamá y le dije 'no quiero seguir esto, ya está. Me voy a ir, voy a estudiar una carrera en la U'. Pero gracias a ella hoy sigo jugando, porque en ese momento tuvo la fuerza y el coraje para decirme 'espera un poco, quizá un par de meses y si no te gusta, bueno, te vienes". Ella lo único que quería era que me devolviera, casi se quiebra, pero si pasaba eso yo tomaba mis cosas y me iba. Hasta el día de hoy le agradezco".

Franco Torgnascioli, en el encuentro ante O'Higgins por la 1° fecha del Torneo Nacional 2021.

- Cuando debutó en la juvenil en 2008, usted ingresó por expulsión del titular y, al minuto, vivió un episodio con el 'Morro' García...
- Sí, le atajé un penal apenas entré (risas). Ese fue mi primer partido en Danubio. Él estaba en Nacional y me acuerdo que antes que pateara, uno de mis compañeros, que jugaba con él en la Selección, me apuntó hacia el lado que lo iba a tirar. Dije "bueno, le voy a hacer caso". El 'Morro' abrió el pie y se lo pude tapar. Es un muy bonito recuerdo con él.

- En 2014/15, usted fue campeón con el primer equipo de Danubio. ¿Cómo recuerda esa temporada?
- Ese año significó mucho. Danubio es mi casa. Soy hincha del club, mis amigos también... es al club que amo en Uruguay. Y me tocó vivir un gran año, tener mi mejor nivel. Fui parte del XI ideal del torneo y esa campaña me dio la opción de emigrar. Hasta el día de hoy el cariño se mantiene, de hecho, me han llamado varias veces para que regrese, eso quiere decir que están pendientes de uno.

- Siempre se dice que, cumplidos los 30 años, los arqueros experimentan una madurez futbolística que les permite alcanzar su mejor versión. ¿Está de acuerdo?
- Yo creo que sí. Esa madurez de la que hablas se nota a la hora de jugar los partidos. Ya no está esa ansiedad que tenías antes, que a veces jugaba en contra. Es cierto que físicamente ya no soy el mismo que a los 21 ó 22 años, también. Ahí me sentía potente, sentía que llegaba a todo, pero en los encuentros no resolvía con tanta sencillez. Ahora, quizá ya no es tan importante atajar mucho por partido, sino que tienes la experiencia para ordenar a los compañeros, para gritar... tratar que las opciones del rival sean menos, en lugar de atajar tanto. Ya no dependes tanto de brillar en los mano a mano o de sacar tantas pelotas de gol.

- En 2017/18, estuvo a préstamo en el Lorca FC, de la Segunda en España, pero no tuvo continuidad. ¿A qué se debió?
- Ahí jugué mucho menos de lo que esperaba y, la verdad, nunca entendí bien el por qué. Hice una buena pretemporada, jugué los amistosos de local, y cuando llegó el día del debut, el DT Fabri se me acerca y me dice que no juego. En España hay entrenadores que te dicen antes del partido que no vas... algo rarísimo. Eso sí, después también me responsabilizo yo. Dos meses antes había fallecido mi padre y yo quedé muy afectado, aún cuando pensé en un principio que no, pero no estaba bien de la cabeza. Me enojaba más de lo normal, me frustraba y yo no soy así. Mi característica siempre es pelearla, siempre estar positivo, entrenar... creo que no lo hice mal ni bien. Luego se me dio la opción y jugué contra el Barça B, y cumplí. Después, al siguiente partido, nos tocó con Tenerife y ahí hice un penal. No sé... el entrenador no me quería, a mi me habían llevado los dirigentes, entonces ese penal fue la justificación perfecta para no ponerme nunca más.

- En Mineros de Zacatecas fue compañero de Juan Cuevas y hoy lo reencuentra en Everton. ¿Cree que es el jugador distinto que los puede llevar a pelear arriba?
- Totalmente. Lo hablaba el otro día con Julio Barroso, que más allá de ser un jugador extraordinario, también es un líder, es guapo, te tira siempre para adelante. No es el que juega bien nada más. Además es una excelente persona... muy gracioso. Y sí, allá en Mineros es casi ídolo, lo quieren tanto o más que acá en Everton, porque la rompió.

- Llegó a tomar el puesto que el año pasado ocupaba Johnny Herrera. ¿Qué significa para usted que Everton le haya dado esa confianza?
- A mí me llena de motivación. No es fácil, obviamente, porque es un arquero de mucho renombre, que incluso salió campeón con Everton, entonces es muy querido. Y este puesto te pone esa presión extra también. Pero trato de transformarlo en una presión linda y responder a quienes me eligieron.