Mosa, el regreso

Dos anuncios relevantes se conocieron durante la semana que termina: los remates bursátiles que, por separado, Aníbal Mosa y el grupo de Leonidas Vial harían de sus acciones en Blanco y Negro.

Lo que en teoría suponía una posible reconfiguración en la propiedad de Colo Colo a las pocas horas acabó con una primera operación fallida ya que este viernes Mosa retiró el remate de sus papeles “para no caer en la movida de Vial y Ruíz Tagle que están detrás del control total del club a través de la venta a un palo blanco”, comentó un cercano.

Pese a esta previsible decisión del aún presidente albo, lo más probable, según algunos analistas financieros, era que ambos remates hubiesen sido declarados desiertos, sin oferentes. ¿La razón principal? El alto costo del papel que sus dueños fijaron en 300 y 270 pesos, respectivamente. Hoy la acción de Blanco y Negro tiene un valor de mercado que oscila entre 170 y 220 pesos.

Más allá de los trascendidos que hablaban de un grupo económico mexicano interesado en Colo Colo, el radar terminó apuntando a algunos empresarios chilenos que evaluaban crear un fondo de inversión y entrar en el negocio del fútbol. El escenario parecía óptimo ya que comprarle simultáneamente a Mosa y Vial les permitía quedarse con el 73% de la propiedad y el control absoluto del club, pero financieramente era un mal negocio. Y en términos reales muy improbable que desembolsaran 25 millones y medio de dólares (11 millones de Vial y 14.4 de Mosa) por una institución con un alto nivel de deuda. Para ellos, lo lógico era esperar, que bajara el precio y ofertar un monto abiertamente inferior.

Cercanos a Mosa aseguran que su decisión inicial de vender no era una estrategia. Que no fijó un precio alto para que el remate se declarara desierto y, a partir de ello, lograr un mejor posicionamiento en su relación con el club social y mantener su poder en Macul. Quienes están en su entorno sostienen que incluso “su salud se había visto deteriorada”. Este viernes, el empresario puertomontino pasó al ataque, retiró el remate de sus acciones y ante la decisión de Vial de mantener la enajenación de sus papeles, evalúa sus próximos pasos.

En efecto, según pudo acreditar este columnista, el grupo Vial seguirá adelante con el remate sean oferentes extranjeros, chilenos o el mismísimo Aníbal Mosa. En sus cálculos financieros, sin embargo, no descarta que el proceso sea declarado desierto y nada cambie en la relación de fuerzas en el directorio del próximo 20 de abril donde la oposición pretende cobrarle a Mosa su responsabilidad política de lo ocurrido durante la pobre campaña del campeonato 2020. Uno de los objetivos de Vial antes de vender su paquete accionario era Mosa perdiera la presidencia y sus errores administrativos quedaran lo más expuestos posible.

Bajo este ajedrecístico panorama se abre una opción concreta para que Mosa pueda mejorar ostensiblemente su posición en Colo Colo. Pero para que ello ocurra, algún inversor afín tendría ser el comprador, algo que Paul Fontaine, su asesor financiero, descartó de plano. El presidente de Blanco y Negro está imposibilitado legalmente de adquirir las acciones de manera directa.

El río está más revuelto que nunca en Macul, pero si algo se despejó en las últimas horas es que Mosa seguirá al mando del club. Al menos por un tiempo. Las preguntas, por lo pronto, son muchas... ¿Habrá oferentes el lunes? ¿Esos oferentes serán independientes a los actuales directores? Si el remate se declara desierto, ¿estará dispuesto Vial a vender a un menor precio? Lo que sea, esperemos, se resuelva en el corto plazo porque el despegue institucional de Colo Colo requiere gobernabilidad, acuerdos macro y, sobre todo, tranquilidad... como la que tiene Universidad Católica donde los resultados están a la vista.