¿Por qué Falcón y Gutiérrez perdieron el puesto?

Gustavo Quinteros fue transparente y directo después del buen triunfo por 2-0 ante Huachipato, durante el domingo pasado. Claro, Colo Colo había ganado (ratificó la victoria gracias a un gol en el último segundo, aumentando la sensación interna de bienestar) y así siempre es más factible hablar de todo y no esconderse como cuando la cosa anda mal. Esto último, eso sí, no atañe al estratega argentino-boliviano: en 2020, cuando el Cacique no daba pie con bola, siempre estuvo presente para entregar sus análisis y comentarios. 

En Talcahuano, el DT había sorprendido mandando a la banca a Maximiliano Falcón y Daniel Gutiérrez, la dupla de centrales en la caída ante Palestino en el Monumental, y en su lugar incluyó a Matías Zaldivia y al debutante Emiliano Amor. Fue algo inesperado, porque aunque se aguardaba en cierta forma que Gutiérrez dejara el equipo (tiene recién 18 años y disputa sus primeros duelos en el profesionalismo), no estaba mucho en los cálculos que Falcón también perdiera el puesto. 

Quinteros optó por el cambio, según sostuvo, buscando experiencia, altura y orden en el eje de la defensa. Probablemente, al DT de los albos le quedó dando vueltas en la cabeza el gol con que Palestino logró el triunfo en la fecha precedente a la visita a Huachipato. La jugada fue una expresión cabal de carencias de los atributos deseados por el entrenador argentino-boliviano.

Gutiérrez perdió el duelo aéreo ante Carlos Villanueva y Falcón quedó excedido en el cruce a Misael Dávila, posibilitando el mano a mano del volante tricolor frente a Brayan Cortés para que anotara. La impresión hoy es que el error dolió muchísimo, al punto de que ambos debieron observar el siguiente partido desde la suplencia en el CAP de Talcahuano. 

Lo anterior, sin embargo, puede ser solo la lectura superficial de lo acontecido. En el fondo, la cosa parece que va más allá de lo ocurrido ante Palestino. Dándole vueltas al asunto, empieza a quedar claro que Quinteros parece estar dispuesto a una reformulación de los requerimientos en el eje de la defensa. El DT, por ahora, no se hace problema en sacrificar velocidad, agilidad, eficacia en el uno contra uno y un posicionamiento a mayor altura en el terreno de juego por otros aportes.

Con Zaldivia y Amor, Colo Colo gana presencia física, juego aéreo defensivo, conducción del equipo y una interacción con los rivales que, tal vez, pueda condicionar el trámite del partido. Es un poco la escuela ríoplatense de zagueros, con hombres grandotes, con voz de mando y harta maña (oficio le dicen en Argentina) en la marca. Tipos que, a su juego, le agregan un condimento extrafutbolístico para lograr mayores niveles de eficacia en la tarea.

En este escenario táctico, por lo tanto, los seguidores de Colo Colo tendrán que olvidarse de presenciar un equipo que defienda adelantado, lo que puede no tener relevancia si controla el balón y ataca de manera constante. Hoy, la función óptima de la dupla titular, posicionalmente, es conservadora. El hábitat de desempeño preciso para los argentinos es el eje de la defensa, saliendo lo menos posible hacia los costados, y ubicados regularmente en el borde superior del área penal. Resulta obvio que en fase de ataque organizado, con el rival echado atrás y concentrado solo en defender, ambos tendrán que posicionarse en la mitad del terreno de juego, dejando su zona de confort. 

Por lo mismo, no quedan dudas de que el Cacique, cuando sea atacado por sus rivales, va a defender más atrás en el terreno de juego. Frente a Huachipato, la propuesta dio buen resultado, porque los acereros presionan en la zona ofensiva y su idea es atacar constantemente. Bien parados atrás y sin abandonar mucho el eje de la última línea, Zaldivia y Amor entonces se florearon. Habrá que esperar cuál es su respuesta en momentos que el local sea atacado de manera sorpresiva y veloz en el Monumental.