Entrevista AS

Ex goleador y actual barbero: la increíble historia del Mauricio Pinilla boliviano

José Mauricio Pinilla nació en Colombia, pero gran parte de su carrera la hizo en Bolivia, donde se nacionalizó. Hoy corta el cabello y juega torneos por dinero. "Llegué a cobrar 500 dólares".

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Ex goleador y actual barbero: la increíble historia del Mauricio Pinilla boliviano
Gentileza: José Mauricio Pinilla

En el mundo del fútbol hay historias que son muy curiosas. Una de ellas las protagoniza Mauricio Pinilla. Pero no el ex goleador chileno que destacó en la Serie A de Italia y que fue bicampeón de América con la Roja. ¿Entonces quién? José Mauricio Pinilla, un ex goleador colombiano-boliviano que dejó su huella en el país altiplánico, que este martes visita a la selección chilena en un duelo clave de las Eliminatorias Rumbo a Qatar 2022.

"Cuando supe que había otro Mauricio Pinilla, empecé a investigar sobre su carrera y a seguirlo. La verdad es que fue un jugador con mucho talento, tipo grande, que hacía muchos goles. Creo que su vida personal lo perjudicó", dice el Pinilla colombiano-boliviano, de 43 años y que hoy se dedica a su otra gran pasión: la barbería.

'Mauricio Pinilla Barber Shop' se llama su local en La Paz. Eso sí, el ex jugador de Bolívar, Iberoamericana de La Paz y San José de Oruro, entre otros, se encuentra en Colombia debido al coronavirus. "Inicialmente me vine de vacaciones a mi pueblo en Colombia, pero me cancelaron el vuelo de regreso. Mi idea era volver a Bolivia, pero me está yendo bien aquí", dice.

José Mauricio Pinilla jugó muy poco en Colombia, donde solamente estuvo inscrito en equipos de reservas. Pasó por Millonarios en 1999, donde coincidió con el boliviano José Peña. Este último se llevó a su país a John Peña Carabalí, amigo de Pinilla que terminó siendo el puente para que el hoy barbero iniciara su camino en La Paz.

José Mauricio Pinilla es barbero de Duvier Riascos, ex jugador de Universidad Católica.

A Bolívar llegó en el año 2000, donde permaneció hasta el 2002. Luego pasó a Iberoamericana de La Paz, donde estuvo hasta 2004. Posterior a ello se fue dos años a San José de Oruro, también pasó por Unión Central de Tarija, La Paz FC, Cienciano de Perú (2007) y se retiró en Real Mamoré.

"Inicialmente fue complicada la adaptación a Bolivia por un tema de cultura, las costumbres. Pero ya después todo se hizo más fácil y estuve radicado 21 años allá. Me gustó mucho por el trato que me dieron. Yo me nacionalicé en 2004 para jugar un partido con la Selección", afirma. Eso sí, deja algo en claro: "Si me dan a elegir entre Colombia y Bolivia, elijo a mi país de origen. Bolivia es mi segunda patria y no tenerles aprecio es muy difícil".

- Tras el fútbol se dedicó a la barbería. ¿Cómo llegó a ese trabajo?
- Antes de ser futbolista yo tuve mi primera barbería, con 14 años. Yo alternaba entre ambas cosas. Cuando se me dio lo del fútbol suspendí lo de la barbería, aunque siempre en mi maleta echaba una máquina. Siempre me he cortado el cabello y en Bolivia lo hacía con mis compañeros. Desde el colegio que soy apasionado por el dibujo y las caricaturas. Ahora estoy incursionando en el realismo, haciendo rostros en la cabeza, que es más complejo, pero estoy tomando clases para perfeccionarme.

-¿Con el dinero que ganó jugando fútbol pudo montar una nueva barbería?
- La verdad es que la plata que gané jugando se esfumó, por el tema de la indisciplina, problemas personales y cosas de ese estilo. Cuando me retiré, empecé a trabajar con el gobierno boliviano en el Ministerio del Deporte y eso me facilitó las cosas para poder montar la barbería.

-¿Qué tipo de indisciplinas cometió?
- Me gustaba bastante la noche. Al igual que el otro Pinilla era bastante noctámbulo (risas). Eso me llevó a un retiro rápido a los 35 años. Me pedían que jugara unos años más, pero el gusto por la noche y las mujeres me sacó de las canchas.

- ¿Pensó en intentarlo otra vez?
- En San José de Oruro me insistieron mucho para volver, hice una pretemporada de un mes, pero me corté el tendón de Aquiles. Ahora, en mi pueblo, me contratan para jugar torneos locales y me pagan muy bien. He recibido hasta 40 dólares por partido. En Bolivia llegué a cobrar 500 por un partido. La gente de los equipos que me contrataban decían que era muy importante para la historia de sus clubes que yo jugara para ellos.

- Uno de sus clientes es Duvier Riascos, que pasó por Universidad Católica…
- Con él somos muy amigos. En ocasiones me llama para que vaya a su casa a cortarle el cabello. Es una gran persona.

"Creo que Chile le ganará a Bolivia, pero no será sencillo"

José Mauricio Pinilla declara que admira a varios referentes de la Roja, próximo rival de su querida Bolivia. De hecho elogia a varios en esta charla y se atreve a analizar el duelo de este martes en San Carlos de Apoquindo.

"Siempre he sentido admiración por Alexis, por (Arturo) Vidal, (Eduardo) Vargas me gusta mucho por el buen trato que tiene de la pelota y (Jean) Beausejour me gustó siempre por la entrega que tiene", dice.

- ¿Que opinión tiene de Bolivia? ¿Cómo cree que le irá contra Chile?
- Bolivia está viviendo un cambio generacional que no se había vivido antes. Siempre se caracterizó por tener jugadores de mucha edad en la Selección, con mucho recorrido y mucho nombre. Hoy tiene muchos jóvenes que, si bien no están en otros países, están marcando mucha diferencia en el fútbol local. La experiencia de (Marcelo) Moreno Martins y (Juan Carlos) Arce ayuda también. El partido será complicado, la experiencia de Chile puede darle un poquito de ventaja. Creo que el partido lo gana Chile, pero no le será sencillo.

- Bolivia no ha podido dar un salto de calidad con sus selecciones. ¿Por qué cree que esto ocurre?
- Es que es uno de los pocos países que no trabaja las divisiones inferiores. En Bolivia ves jugadores profesionales que aún están en proceso de formación. El proyecto que tenía con el Ministerio del Deporte estaba enfocado para trabajar con jugadores de 12 a 15 años, para que llegaran lo mejor preparados posibles a Primera. De los chicos de ahora, Henry Vaca es muy talentoso y creo que si Bolivia trabaja mejor con ellos, en unos cinco a seis años puede dar la sorpresa.