El mejor de la era Lasarte

Sí, Claudio Bravo estuvo perfecto en los minutos iniciales frente a Argentina con dos buenas atajadas para evitar que los trasandinos abrieran la cuenta. Pero el mejor hombre de la cancha en el Olímpico de Río de Janeiro fue, lejos, Erick Pulgar. El antofagastino manejó el fútbol de Chile en el mediocampo, a través de un interesante intercambio de funciones con Charles Aránguiz, y con presencia destacada en ambas fases del juego (ataque y defensa) cumplió un rol hegemónico en el funcionamiento colectivo de la Roja.

Hasta ahora es el jugador con más alto desempeño en la breve etapa de Martín Lasarte al mando de la Selección. El volante de la Fiorentina no estuvo en el estreno en cancha del DT charrúa (victoria por 2-1 en el amistoso ante Bolivia, en Rancagua), pero sí actuó todo el partido contra Argentina, en Santiago del Estero, cuando el reemplazante de Reinaldo Rueda debutó oficialmente por las Eliminatorias. Aquel día también se constituyó en uno de los hombres relevantes en el 1-1 logrado ante los trasandinos.

En San Carlos de Apoquindo, finalmente la amargura de la paridad agónica de los bolivianos como que excluyó de todo los análisis el rendimiento individual de los dirigidos por Lasarte y el foco, justificadamente, se puso en la falta de finiquito. Habían transcurridos hartos meses desde una presentación de Chile con tan abrumador dominio, con llegadas por todas las zonas y empleando múltiples variantes, por lo que el 1-1 fue un mazazo durísimo. Sin embargo, aparte de anotar el único gol de la Roja, en una acción de ruptura que es parte de lo nuevo que está mostrando hoy en la Selección, Pulgar tuvo un nuevo papel relevante.

No obstante, lo hecho en el debut en la Copa América ha sido, puntualmente, su mejor performance bajo la conducción de Lasarte. El antofagastino inició el partido como único volante central, apoyando la gestión de Arturo Vidal y Aránguiz en su rol habitual de mediocampistas mixtos. Durante el complemento, se adecuó al doble '6' que ordenó el DT charrúa para liberar a Vidal como volante ofensivo y fue su mejor momento en el encuentro. Por largos pasajes, le sustrajo a Aránguiz el rol de '6 de ataque y construcción de juego', con desprendimientos ofensivos que contribuyeron a la labor colectiva para arrinconar a Argentina. Y en ese contexto táctico, dejó solo a Eduardo Vargas en situación de gol en la jugada que desencadenó el penal que, a la postre, fue el 1-1 final.

Junto a Guillermo Maripán, el nortino es el principal legado de Rueda en cuanto a nombres en la Roja. El DT colombiano hizo una apuesta arriesgada al borrar a Marcelo Díaz de las convocatoria y confiar plenamente en sus condiciones, pero el tiempo le dio la razón. No existe discusión en torno a que Pulgar tiene que ser el '6' titular de la Roja y, si no ocurre nada extraño en el mediano plazo, cuando Vidal y Aránguiz dejen el plantel, tendrá que asumir el liderazgo en el mediocampo nacional.

Le juega a su favor la ductilidad funcional. El nortino puede actuar indistintamente como volante central o mixto, aunque la primera posición, de frente al arco rival y con mayor tiempo y espacio para las habilitaciones a larga distancia, es el mejor contexto para su desempeño. Hoy, sin embargo, exhibe un 'ir' permanente en el terreno de juego, que lo ha hecho más presente en el funcionamiento de la Roja.

Tener al lado una mente brillante como la de Aránguiz (se queda de único '6', cede sin problemas su rol de gestor de fútbol y detecta con lucidez los espacios por tapar cuando el rival reacciona en la transición ofensiva) es clave para lo que Pulgar está viviendo. Lo más interesante de todo, finalmente, es que el antofagastino deja la sensación de experimentar una fase expansiva de su desempeño en la Roja. Y esto puede ser una muy buena noticia con miras a todo lo que viene.