Entrevista AS

"Le escribí una carta al Viejito Pascuero para que mi papá me dejara ser arquero"

Hugo Araya (20) brilló en el arco de Cobreloa en uno de los momentos más delicados del club en los últimos años. En charla con AS, cuenta su historia.

0
"Le escribí una carta al Viejito Pascuero para que mi papá me dejara ser arquero"
@hugo_arayaa

El 7 de junio fue un día inolvidable para Hugo Araya (20). Si bien ya había debutado en el profesionalismo en 2019, el arquero de Cobreloa vivió una jornada épica ante Magallanes. Los loínos llegaron diezmados debido a un brote de Covid-19, por lo que a Araya le apareció una oportunidad sorpresiva. Y aquel día, ante la 'Academia', el nacido en Maipú fue la gran figura del encuentro.

"Mi mamá, en la previa, me había dicho que iba a estar esperando mi saludo cuando me eligieran figura del partido. Me llené de buenas vibras. El ‘profe’ de arqueros estaba en cuarentena y me llenó de mensajes antes del partido. Maxi (Velazco) también me felicitó", dice Araya ante el llamado de AS Chile.

Efectivamente, el arquero de 20 años fue la gran figura de ese duelo. "Me dijeron que fueron 17 atajadas, pero en el partido uno no saca la cuenta... no creo que hayan sido tantas (risas)", agrega.

Aquella jornada, Araya fue elogiado por una tremenda atajada que le permitió a su equipo mantener el 2-2. "No sé cómo saqué esa última pelota. El segundo tiempo regaron nuestro lado y el área tenía sus lados disparejos, así que eso era complicado. No iba fuerte, pero picó y le cambió la velocidad".

- ¿Cómo parte su historia con el fútbol?
- Yo soy de Maipú y cuando chico entrenaba de forma particular con el profesor Mauricio Daza. Estaba en una escuela de fútbol y me empezó a gustar a los 10-11 años. Él me dijo que estaba buscando arqueros en Magallanes y me fui a probar y quedé. En los equipos chicos, por así decirlo, hay poco nivel y después partí a Cobreloa. Quería mejorar de nivel. Eso sí, al comienzo hubo un conflicto con Magallanes porque no me quería dar el pase, pero después de unos trámites se pudo dar. Yo solo quería jugar.

- ¿A qué edad partió a Calama?
- A los 16 años. Me fui solo. Estaba en el Sudamericano Sub 17 y tenía algunos compañeros que ya se habían ido para allá y viajé a mitad de año. Fue triste al principio porque estaba lejos de la familia. Extrañaba la rutina de estar con ellos, fue fuerte ese cambio, pero mis compañeros me ayudaron. Estábamos en la casa de cadetes y eso alivió bastante. Todos teníamos la misma pena y nos apoyábamos.

- ¿Pensó en volver a Santiago?
- Varias veces. No estuve a punto, pero esas videollamadas con mi mamá, y verla llorar, me afectaban mucho.

-¿Siempre fue arquero?
- No, yo partí como defensa central. De un día para el otro me dio por ponerme al arco. Me acuerdo que le escribí una carta al viejito pascuero para que mi papá me dejara ser arquero (risas). Él me decía que quería jugar al arco porque no quería correr, de flojo (risas). Pero de verdad me gustaba el arco (risas).

-¿Ya lo aceptó su papá?
- ¡Sí! De hecho, en la escuela que partí había un profe que le dijo que tenía condiciones para atajar, porque resaltaba entre mis compañeros. Después mi papá me apoyó siempre. Fue una anécdota muy divertida.

- Mucha gente dice que los arqueros están 'locos'. ¿Es verdad?
- Cada uno con su forma. Yo no soy de gritar todo el partido o putear, soy bajo perfil y tranquilo. Algunos compañeros me piden que les grite más, pero yo no soy así. No me gusta gritar por gritar (risas)

- ¿Cuáles son sus referentes?
- Siempre ha sido Claudio Bravo, por su forma de juego. Si uno lo ve, no grita desaforado, entrega tranquilidad y da la sensación de que no va a pasar nada malo cuando él está ahí. Su juego con los pies y aéreo son fantásticos. Claudio es el arquero perfecto. Quizás ha tenido altos y bajos, pero es completo. Es muy complicado verle un error en los últimos cinco años.

- ¿Cuáles son expectativas para su futuro? ¿Dónde visualiza su carrera?
- Lo único que quiero es sacar la mayor experiencia posible, jugar la mayor cantidad de partidos que pueda y consolidarme acá o en otro equipo. Depende de mí que me vayan dando la oportunidad.