COPA AMÉRICA

Cómo se gestó el abrazo entre Vidal y Bravo y lo que provocó en el camarín

El rol de Mauricio Isla y Gary Medel fue clave en la reconciliación de los dos futbolistas. Martín Lasarte también se lo había planteado como objetivo.

Brasilia
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Eran las 16:00 horas en Brasilia y los jugadores de la Roja ya trabajaban en el Centro de Entrenamiento del Brasiliense, situado en SCES Trecho 2, un lugar agradable y con un clima moderado. El lugar está ubicado frente al Lago Sul y a un costado del Club Deportivo del Ejército. La Selección abre sus puertas, durante 15 minutos, para el ingreso de los medios de comunicación. Los futbolistas ejercitan con el clásico rondo. Enzo Roco cuenta la cantidad de toques en voz alta, Gary Medel aplaude y Mauricio Isla suma competitividad. Entre juegos, las sonrisas se multiplican. La Selección es pura alegría. Pocas horas antes, Arturo Vidal y Claudio Bravo habían concretado la reconciliación. Y se notaba en el ambiente.

En pleno almuerzo, después de una mañana en el gimnasio, los mencionados futbolistas se dieron un abrazo que generó amplia repercusión en Chile. A través de una transmisión en Instagram, Vidal y Bravo ponían fin al quiebre que explotó tras la eliminación del Mundial de Rusia 2018. La situación llamó la atención del resto de los jugadores: "Lo viví como todos los chilenos, con bastante alegría", afirmó Tomás Alarcón durante la tarde. Los más jóvenes estaban sorprendidos. Los más experimentados sabían que estaban en presencia de un momento esperado por mucho tiempo.

El escenario era ideal, según cuentan en la delegación chilena. La Selección había generado un clima interno muy positivo durante la Copa América. La confianza de Vidal se había fortalecido con la declaración pública de Bravo después de la vulneración de protocolos y el abrazo de ambos tras el partido con Uruguay había tenido una resonancia inesperada. En paralelo, y en conversaciones individuales, Martín Lasarte y Francis Cagigao destacaban la importancia de mantener la unidad en el camarín. Especialmente, después de días polémicos.

Allí surge la figura de Medel, el integrador. Tío Gary, el mismo que traspasa generaciones y que ha involucrado a los futbolistas más nuevos en el proceso de regeneración. Él mismo lo reconoció: "Ayer tuvimos una conversación fuerte y clara entre nosotros". El 'Pitbull' se alineó con Isla, quien también había participado en la conferencia de prensa después del día más duro de la Roja en Brasil. El lateral había entendido que debía asumir un protagonismo. "La gente está esperando el abrazo, como lo vimos anoche (en privado)", dijo.

Alarcón, uno de los más jóvenes, explicó su sensación: "Esto demuestra lo que hemos dicho: que estamos unidos y comprometidos con el objetivo principal, que es ganar la Copa América". Martín Lasarte, quien había establecido la reconciliación como uno de sus objetivos más silenciosos, quedó feliz. Y así lo resumió: "Cualquier líder debe querer que su grupo esté mancomunado. Estoy muy contento. Creo que es el mejor gol que hemos hecho hasta ahora". El técnico uruguayo intenta empujar a su equipo desde el aspecto anímico.

El entrenamiento continuó con entusiasmo. Los jugadores llegaban a los 20 toques, y algunos sufrían con el callejón oscuro. Como Eduardo Vargas, Jean Meneses, Charles Aránguiz, Daniel González, Clemente Montes o el propio Isla. Lasarte reunió a todos en el centro de la cancha y Cagigao pidió que los periodistas se retiraran. Pero el ánimo de la Roja no cambió. El esperado día terminó con el ritual de los nuevos convocados. Ben Brereton cantó 'Wonderwall', Pablo Aránguiz demostró su talento en el baile y Luciano Arriagada se la jugó con 'Debería odiarte' de Noche de Brujas. Era el cierre de un día próspero de la Selección en Brasilia.