Denle una oportunidad a Valencia en la U

Después de la salida de Rafael Dudamel, y como suele ocurrir siempre en estos casos, varios fueron los nombres que aparecieron como posibles reemplazante del venezolano en la dirección técnica de Universidad de Chile. Solo extranjeros, eso sí, como si esto fuera garantía de éxito, lo que llama la atención, porque en la historia reciente siguieron esa misma línea en el cuadro azul y los resultados no fueron los esperados.

Únicamente a Guillermo Hoyos le fue bien (ganó el título del primer semestre de 2017) y las gestiones de Frank Kudelka y Alfredo Arias, pese a sus buenos antecedentes profesionales, nunca cuajaron. Al final, se marcharon también en distintos momentos de sus ciclos en el club.

Hernán Caputto, en tanto, no califica como foráneo pues, en rigor, es un DT chileno. Estudió y ha ejercido solo acá, luego de desarrollar también gran parte de su carrera como arquero en el país. Tampoco pudo extender su etapa en la banca azul, dando cuenta de que la elección de un entrenador no tiene mucho que ver con su nacionalidad.

Lo concreto es que hoy el técnico de la U es Esteban Valencia. Desde un principio quedó claro que la gestión del ex volante universitario es solo un interinato. Bajo su mando, los azules han disputado tres encuentros, sumando dos triunfos y un empate por la Copa Chile frente a San Luis y Fernández Vial.

El equipo no ha sido ninguna lumbrera (como en las cuatro temporada precedentes, por si acaso) y, al contrario, ha evidenciado dificultades para imponer su forma de juego ante oponentes, en teoría, más débiles. Lo más rescatable han sido algunos pasajes del duelo de vuelta ante el cuadro quillotano, ya que mostró ritmo elevado de juego, circulación fluida y profunda del balón y velocidad para rearmarse tras perder la pelota, recuperándola pronto.

De todas maneras, ya está más que claro lo que pretende Valencia en la U, a pesar de que estos conceptos de juego toman vida solo circunstancialmente. El silencio de los estadios, debido a la ausencia de público, permite escuchar todo lo que se habla en las bancas y las indicaciones permanentes del ex volante expresan hacia dónde quiere que vaya el equipo.

Los azules, con el balón, buscan el desarrollo de un modelo de juego caracterizado por el Ataque Construido, con énfasis en la Amplitud, el accionar ofensivo por las puntas y la llegada masiva por el centro acompañando la jugada. En defensa, el eje lo constituye la presión tras pérdida, evitando los retrocesos excesivos para mantener las línea compactas y conformar así un bloque nutrido de acoso en la zona donde el rival intenta maniobrar en ofensiva.

Claro, es una idea de juego maximalista. Se encuentra en la antípodas de lo que intentó mostrar Dudamel, quien era practicante de un fútbol más contenido y prudente. Es un formato atractivo y que calza, a plenitud, con lo que a nivel local debe realizar un cuadro grande como la U. Ataque constante, ritmo alto de juego y defensa adelantada son contenidos que no deberían faltar nunca en el acervo táctico de quienes dominan los torneos nacionales.

Valencia tiene clara la película, sabe cómo debe actuar su equipo y, aunque ha habido solo destellos de esa forma, su claridad conceptual respecto del estilo futbolístico pertinente lo sitúa en buen pie para seguir al mando del plantel. Ahora, que continúe o no, va a depender de qué andan buscando los nuevos propietarios del club.