Temas del día Más temas

U. Católica 0 - Colo Colo 0

El lado B: la frustración 'cruzada' marcó el clásico ante Colo Colo

Universidad Católica se vio superada en el trámite del partido por los 'albos', pese a no caer derrotada. Poyet, Puch y Astaburuaga evidenciaron el enojo.

El lado B: la frustración 'cruzada' marcó el clásico ante Colo Colo

Nadie logró imponerse en una nueva versión del clásico entre Universidad Católica y Colo Colo. El 'Cacique' exhibió un mejor juego en la cancha de San Carlos de Apoquindo, pero no pudo capitalizar sus momentos de superioridad. Los 'cruzados' sintieron la responsabilidad al ser locales y muchas veces se frustraron por no conseguir plasmar su fútbol. Así fue el lado B del partido entre 'cruzados' y 'albos'.

La conversación entre Quinteros y Buljubasich

En la previa al encuentro, el gerente deportivo de Universidad Católica se acercó y mantuvo un extenso y amistoso diálogo con el estratega albo. El nacionalizado boliviano le preguntó acerca de la lesión que sufre hoy el ‘Tati’, la que lo mantiene caminando con una muleta ortopédica. Buenos lazos se han formado entre ambos desde 2019, cuando Quinteros arribó a la institución precordillerana bajo la gestión del ex portero. Allí obtuvo un Torneo Nacional que le permitió al cuadro de la ‘Franja’ ser bicampeón.

El abrazo entre dos viejos conocidos

Justo antes de iniciar el partido, Emiliano Amor se aproximó corriendo al banco ‘cruzado’. El destino era uno solo: saludar a Felipe Gutiérrez, a quien abrazó y dio unas palmadas en la cara. El volante respondió el gesto. Claro, ambos fueron compañeros en el Sporting Kansas City de la Major League Soccer en el año 2018. En el cuadro norteamericano compartieron por seis meses, hasta que el argentino decidió emigrar a Aldosivi.

Los gritos de Poyet

El técnico del conjunto ‘cruzado’ es conocido por comportarse de manera enérgica durante los partidos y gritar bastante, pero ante Colo Colo lo sufrió todavía más. Sobre todo durante el primer tiempo, cuando su equipo no supo hacer frente a la presión que impuso el visitante. El estratega se giraba constantemente a su banca para hacerles saber por qué reclamaba. Vociferó varias veces a Saavedra, a quien le pedía que ordenase y frenara el ataque albo antes.

También llamó a Zampedri, desasistido en la fracción inicial. Al final del primer tiempo se salió de sus casillas: Colo Colo no respetó la distancia de la barrera en un tiro libre y Poyet casi se mete a la cancha, mientras gesticulaba con las manos. En el complemento le reclamó al cuarto árbitro por las faltas constantes de Amor a Zampedri: ¡Eh, ¿cuántas van?! ¡¿Ocho… nueve?! Un DT que lo vive con todo.

La frustración de Puch

Durante el primer tiempo, el iquiqueño estuvo más enojado que participativo. Intentó, pero fue bien frenado por Jeyson Rojas. Incluso, a veces recibió doble marca, ya que César Fuentes se sumaba para evitar su desborde. Su frustración comenzó a hacerla notar a los 20’, cuando recibió un pase largo cruzado desde la otra banda, pero no llegó a la pelota: “¡La puta madre, hueón!”, gritó.

Tras esto, mostró su enojo varias veces cuando estuvo solo y el balón se demoró en llegar: “¡Juguemos más rápido, pásala al tiro!”. Al final de la primera mitad se comenzó a calentar el duelo con el lateral derecho albo. Se dijeron un par de cosas y Rojas terminó bajándolo con falta en la jugada siguiente. En el segundo tiempo su participación fue casi intrascendente y salió a los 72’ por Gonzalo Tapia.

Astaburuaga no aceptó el cambio… y Zaldivia tampoco

El ex defensor central de Antofagasta no se tomó de la mejor forma ser sustituido en el segundo tiempo. A los 61’, Poyet ordenó su salida para el ingreso de Germán Lanaro. El zaguero salió ofuscado y levantando las manos, pidiéndole explicaciones a su técnico, quien no lo tomó demasiado en cuenta. Tras esto caminó al banco, golpeó una valla con la mano y tiró una botella de agua al piso. A los minutos se calmó.

Por otra parte, a Zaldivia se le salió el hombro en pleno segundo tiempo del duelo ante la UC. Decidió ir al camarín a arreglar el hombro dislocado, siempre con la idea de volver a entrar al campo. No pasó más de un minuto y ya estaba de vuelta con el problema solucionado. Sin embargo, en ese momento se dio cuenta que ya había sido reemplazado por Maximiliano Falcón. No demoró en demostrar su enojo. Incluso golpeó varias veces una silla con la mano. Totalmente fuera de sí.