El fracaso de un goleador

Es el momento de exagerar, de ponerle harto color al asunto. Agigantar las cosas porque así parece que hay mayor experticia, que uno sabe más. De pasada, también es el instante preciso para pontificar desde los millones de púlpitos que hoy existen en el país. Algún día la templanza volverá por sus pagos y permitirá, de nuevo, el análisis de los sucesos en su justa medida. Digo todo esto a propósito de la salida de Nicolás Blandi de Colo Colo y de las publicaciones y comentarios surgidos con el adiós del ariete argentino.

No cabe ninguna duda de que el trasandino fracasó en el Cacique, le fue mal, no rindió ni cerca de lo que se esperaba. Para el fútbol chileno, Blandi llegó al Monumental con grandes antecedentes. No venía del ascenso de Argentina ni de la tercera categoría de ese fútbol. Tampoco de pulular por varios equipos de Europa, tras emerger como gran promesa en su país, ser adquirido por un club más o menos importante del planeta e iniciar un viaje interminable por uno y otro destino con permanencia, en el mejor de los casos, de una temporada.

El tipo venía de San Lorenzo, donde estuvo casi cinco años. Claro, en la última etapa en el club no jugó mucho, pero antes siempre estuvo en la cancha y anotó varios goles también. Seguramente, cuando llegó a comienzos del 2020, nadie imaginó que terminaría yéndose a la mala como hoy ocurre en el Monumental. Entonces, su arribo coincidió con las incorporaciones de Fernando Zampedri y Joaquín Larrivey en la UC y la U, respectivamente, y el análisis a priori indicaba que Blandi debía andar mejor que sus compatriotas. Sin embargo, pasó todo lo contrario.

Curiosamente, de los tres argentinos el que mejor ha funcionado hasta ahora es Zampedri. Y resulta que el ex Rosario Central llegó al club de mejor actualidad futbolística de los tres grandes. La U ha ido y venido durante todo este tiempo y así también le ha ido a Larrivey. Colo Colo recién ahora da indicios de volver a ser el cuadro que debe ser en la cancha, pero antes no dio pie con bola. Si hasta tuvo que extender la temporada para salvarse del descenso y, en ese contexto, nadie jugó bien. ¿No era acaso descabellado pedir que Blandi salvara solo el buque?

Lo anterior no quiere decir que el argentino no tenga responsabilidad en su magro paso por Chile. Es el primer y gran responsable, tampoco hay que perderse. Lo que sí hay que tener en consideración que no se trata de llegar y ponerse a jugar bien en un equipo que, durante más de un año, da muestras evidentes de disfuncionalidad futbolística. Por eso, es exagerado volcar el análisis solo en el jugador. Los elementos de contexto pesan mucho, porque Colo Colo jamás se acercó a las cuotas de desempeño que hoy exhibe. 

La historia del ex albo se parece a la del 'Tanque' Santiago Silva. Fuerte, temperamental y curtido a fondo en la intensidad de la liga argentina, el uruguayo estuvo en la UC durante todo el 2017. No hubo caso, jamás pudo hacer algo siquiera cercano a lo que había hecho en el país trasandino. ¿Cómo le iba a ir mal en un fútbol mucho menor que el argentino? Y así ocurrió no más. El charrúa se fue a Talleres de Córdoba y mejoró su desempeño.

En una de esas, capaz que suceda lo mismo con Blandi. Todavía cuenta con cierto prestigio en Argentina. No nos olvidemos que Independiente de Avellaneda se lo quiso llevar en algún momento. Si así hubiera ocurrido, hoy estaría disputando los octavos de final de la Copa Sudamericana, un hecho inimaginable para el deficiente Colo Colo que le tocó integrar. En su país, tal vez vuelva a ser el mismo, dejando solo para el olvido su fracaso en Chile.