Enfocados en los Juegos Olímpicos

Llego el momento. Este viernes 23 se da inicio al evento deportivo más antiguo e importante a nivel mundial: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Una cita que reúne a la elite del deporte en todas sus disciplinas, un sitio en donde solo unos pocos tendrán el honor de competir, siendo ya campeones ante el hecho de poder competir junto a los mejores.

Como espectadores guardamos el anhelo de sumar preseas, tan esquivas para nuestro país, rememorando momentos épicos de imágenes grabadas con el orgullo de ver enarbolada la bandera de Chile en lo más alto del podio. Para quienes tenemos el privilegio de ser parte del proceso olímpico de grandes atletas, vemos como estos últimos días de preparación, el deportista olímpico compite consigo mismo, buscando la mejor versión de sí para competir en su máxima expresión, junto con el anhelo de dejar huella en la historia de su país y del deporte que a día a día ve representado.

En el deporte el tiempo es relevante, pero para quienes se preparan para disputar estas olimpiadas el “countdown” o la cuenta regresiva se torna sagrada. Buscan aprovechar cada minuto para afinar detalles y lograr mejorar así la sensación de autoeficacia, como también la determinación de lograr alcanzar el objetivo anhelado durante esta larga espera olímpica.

El deportista que se encuentra en la elite, apuesta siempre a llegar a lo más alto, sacrifica familia, amigos y etapas primordiales del ciclo vital en la que se encuentra, solo con la finalidad de permanecer al máximo de tiempo enfocado en la tarea, para lograr así su mejor performance en esta histórica competencia.

Así como en la vida, existen días buenos y otros que distan mucho de lo esperado. El deportista olímpico no puede darse el lujo de sintonizar con emociones negativas como el miedo, la pena o la rabia. Es el sacrificio que debe pagar para ser la mejor versión, teniendo que encapsular su lado más humano para centrarse al cien en los requerimientos que exige su disciplina.

Para lograr tener la mentalidad de un medallista es primordial el trabajo llevado desde lo psicológico, en pro de buscar gestionar de manera efectiva sus cogniciones, emociones, respuestas fisiológicas y, principalmente, su conducta como parte de su ejecución deportiva, la cual deberá ser de excelencia.

Cuando este viernes se inauguren las olimpiadas, y tengas la oportunidad de ver a cientos de atletas, orgullosos de portar el escudo de su país en su corazón, le invito a mirar más allá y de intentar empatizar con el valor de los esfuerzos que los han llevado al sitial donde está. Un largo camino recorrido, lleno de logros, tropiezos pero por sobretodo de muchos aprendizajes, que le han permitido levantarse hasta lograr alcanzar los sueños. Un camino donde el sacrificio, la voluntad y la resiliencia son el pavimento para poder transitar hacia el anhelado podio coronado con la luz del brillo de una presea olímpica.