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En medio de la participación de nuestros deportistas en los Juegos Olímpicos de Tokio donde el Team Chile ha combinado actuaciones buenas, regulares y de las otras, este jueves Fernando González Ciuffardi celebra su cumpleaños 41.

 Justamente en Asia, en los Juegos Olímpicos de Beijing, hace 13 años, el Bombardero de la Reina se subía a un inolvidable podio junto a Rafael Nadal y Novak Djokovic, dos de los más grandes deportistas de todos los tiempos.

Aquella vez, González obtuvo la medalla de plata tras vencer a James Blake en semifinales y caer en el partido decisivo frente al español. Djokovic, que esta semana en el Ariake Tennis Park está en semis y es el gran favorito para ganar la competencia, conquistó el bronce. Una postal inolvidable e histórica para el deporte chileno.

Por estas horas, en que valoramos el esfuerzo y vigencia de Kristel Kobrich, la despedida de Bárbara Riveros y las prometedoras actuaciones de Eduardo Cisternas, Diego Moya y Martín Vidaurre es pertinente volver a constatar cuán complejo, costoso y, en la gran mayoría de las disciplinas, lejano optar a una final olímpica y todavía más a una medalla.

A la espera de las actuaciones de Joaquín Niemann, Guillermo Pereira, Yasmani Acosta y Arley Méndez la mirada realista no cambia. Por mucho que el golf permita ilusionarse a partir de la notable irrupción de Pereira y la incuestionable calidad de Niemann. Es que subirse a un podio olímpico son palabras mayores, una dimensión reservada para unos pocos.

González se colgó una medalla de oro, otra de plata y una tercera de bronce. Ningún otro deportista chileno ha conseguido semejante hazaña.

En el debate, inconducente, respecto de quién es el mejor deportista chileno de todos los tiempos, la discusión se ha centrado siempre en Marcelo Ríos y Nicolás Massú. Quién podría discutir el hito del Chino, su efecto espejo en Chile y en el tenis latinoamericano y la epopeya del viñamarino en Atenas, en una actuación inédita en el tenis moderno, pero si vamos a poner todos los antecedentes sobre la mesa, la conversación, el ejercicio, debería ser entre tres, con González en la mesa.

Como en el deporte chileno las actuaciones realmente relevantes escasean, es mejor sumar que dividir. Cada deportista en su tiempo, con su propio contexto y logros. Ríos y Massú, ídolos. González también, en la misma categoría.