Háganlo por Alexis

Mientras el mundo del fútbol sigue con máxima expectación la disputa política entre las principales ligas europeas y la Fifa/Conmebol por la cesión de los jugadores sudamericanos para la triple fecha clasificatoria de septiembre, el medio chileno pareciera que aún no le toma el peso a una coyuntura donde la Roja se juega gran parte de su opción de asistir al mundial de Catar.

Por estas horas, el foco está puesto en esta singular pulseada y sus efectos. Por ejemplo, si los futbolistas actuarán en rebeldía contraviniendo la postura de sus clubes. No sería la primera vez. Hay casos icónicos como los de Elías Figueroa que viajó con lo puesto a Moscú para defender a Chile por las eliminatorias al Mundial de Alemania 74 o Diego Maradona que desoyó la orden del Nápoles y se embarcó a Venezuela para liderar a la Albiceleste.

El punto de quiebre y gran argumento para que las grandes ligas del viejo continente se pusieran pintura de guerra es que la fecha triple incumple la planificación original y saca a los jugadores de sus clubes durante 11 días, dos más que en el caso de una fecha doble. Esto, multiplicado por dos porque en octubre está prevista otra secuencia de tres partidos.

Vistos los antecedentes y más allá de si el asunto se resuelve o decanta bajo el actual escenario, con las inéditas implicancias que conllevaría, lo relevante será el resultado de esta triple pasada (o doble si es que la salida política fuera sacar un partido). La Roja está en una posición desmedrada en la tabla y requiere con urgencia recuperar los puntos que perdió ante Venezuela y Bolivia. Nada sencillo si se considera que la localía ante Brasil será ante una cantidad acotada de hinchas y, sobre todo, que el Scratch viene ganando todo. Chile debe jugar un partido perfecto y no solo acomodar su planteamiento para controlar o minimizar las múltiples variantes del rival sino adaptarse a la ausencia de Alexis. Una baja en extremo sensible.

El equipo de Lasarte tiene que ganar a todo evento. Haga el gol en el minuto uno o noventa y cinco. El antecedente de las clasificatorias para Rusia 2018 donde la Roja se impuso por 2 a 0 es válido para el análisis general sino también argumentable en la propia interna del plantel. Se puede. Por muy dulce que venga el cuadro de Tite. Chile enredó puntos valiosos como local y necesita recuperarlos a costa de quién sea. No nos olvidemos que en las clasificatorias anteriores el equipo ganó seis de sus nueve partidos como local y aun así quedó fuera de la copa del mundo.

Si el combinado nacional no rescata al menos un punto la doble salida a Quito y Barranquilla la ruta se tornará muy cuesta arriba. En la tabla y, por cierto, en la moral del equipo. La altura de la capital ecuatoriana ha sido un escollo insalvable en las últimas clasificatorias y tener que ir a jugar una final al calor Barranquilla con una exigua cosecha en los partidos anteriores sería un suicidio. Por eso es tan importante sumar ante Brasil.

Para nadie debería ser un misterio que Chile se juega la ida a Catar en los seis partidos que restan en 2021. Sobre todo porque debe remar desde atrás, sin la más mínima cuenta de ahorro y, ahora, sin Alexis que ha sido el motor, el pilar de equipo. La Roja transita por la cornisa y debe tratar de mirar al frente, con aplomo y equilibrio. El precipicio está ahí, a uno o dos pasos en falso.

Sería una injusticia enorme que el Maravilla pagara las consecuencias de una triple fecha negativa. Esta dura pasada puede significar el resurgir del equipo –que no compitió nada de mal en la Copa América– o un empantanamiento peligrosísimo en los números y la confianza. Alexis, el estandarte de la Roja en todos estos años, no merece quedar fuera del mundial de manera tan prematura. La misión es irrenunciable: sumar de 4 puntos para arriba.

Vamos equipo. ¡Háganlo por Alexis!