Entrevista AS

El drama de la ex joya que hoy brilla en el Ascenso: "Creí que no servía para el fútbol"

Roberto Riveros vive un renacer en el Morning. El atacante, ex Colo Colo, llegó a ser sparring de la Roja de Sampaoli, hasta que sufrió su "mayor tropiezo".

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El drama de la ex joya que hoy brilla en el Ascenso: "Creí que no servía para el fútbol"

Bajo la dirección de Fabián Marzuca, Santiago Morning ha vuelto a ilusionarse con retornar a la división de honor. El cuadro 'bohemio' lucha en la parte alta del Ascenso gracias a una respetable campaña cimentada, en parte, en grandes actuaciones individuales, como las de Roberto Riveros (25). El atacante convirtió el único gol en el último encuentro, un clásico ajustadísimo ante Magallanes, lo que se transformó en una más de esas pequeñas revanchas que ha experimentado en los últimos años.

Particularmente, desde que salió de Colo Colo. El delantero despuntó en las inferiores del 'Cacique', dio el salto al primer equipo en 2014, pero nunca logró consolidarse. De ahí, la caída fue drástica: se fue cedido a Deportes Santa Cruz, que se encontraba en Segunda Divisón Profesional. Él recuerda que fueron momentos duros: "Yo me desencanté. Fue el tropiezo más grande de mi carrera. Hablaba con mi familia y les decía 'no quiero seguir jugando fútbol, ahora lo haré por diversión no más'. No quería más guerra, pero las vueltas de la vida me dieron otra oportunidad".

- ¿Por qué cree no aprovechó la oportunidad en Colo Colo?
- Creo que fue 100% culpa mía. Estaré siempre agradecido de ese club, ellos me formaron, yo llegué ahí con nueve años y me fui cuando tenía 20. No supe aprovechar la opción, quizá por inmadurez. Tuve que dar la vuelta larga hasta hoy, pero de esas cosas uno aprende mucho. Cuando estaba en Colo Colo yo me sentía el mejor jugador del mundo, y no tomé ese momento como debí haberlo hecho. Era chico y compartía en el plantel con jugadores como Esteban Paredes, Jaime Valdés, Esteban Pavez, Emiliano Vecchio. Hoy en día pienso distinto, hoy juego cada partido como si fuese el último y pienso que de a poco iré escalando.

- Tras Santa Cruz, debió ir incluso a Tercera División...
- Claro. El profe Rodolfo Madrid me llamó en 2018 para llevarme a Rodelindo Román. Le debo mucho a él, a Mario Cáceres, a todo su cuerpo técnico, en realidad. Ellos me bancaron, estuvieron ahí cuando estaba prácticamente derrotado, me abrieron las puertas y me reencanté con el fútbol. Después de terminado ese año fui a Colchagua, donde estuve con Francisco Arrué, también otro de los grandes técnicos que me ha tocado tener, fui goleador de Segunda y ahí salté a Cobreloa, que creo ha sido uno de mis pasos más importantes, porque estuve en el cuarto grande del país. Rescato mucho esa etapa porque, pese a que como equipo no nos fue como queríamos, quedé conforme con mi rendimiento individual.

"Cuando llegué a Tercera me sentía un mal jugador, sentía que no servía para el fútbol"

- En Rodelindo fue elegido el mejor jugador del año en Tercera. ¿Qué significó ese premio para usted?
- Fue un premio que me hizo abrir los ojos, porque, de algún modo, yo cuando llegué a Tercera me sentía un mal jugador, sentía que no servía para el fútbol, y empezar de a poco a tener un buen año me hizo recapacitar. Pensaba "si estoy acá es por algo, algún mérito debo tener". Fue el impulso que necesitaba.

- Cuando estuvo en Colo Colo, también logró ser sparring de la Roja, ¿cómo fue eso?
- En ese momento tenía 14 o 15 años, creo, no recuerdo bien la edad. Generalmente, desde la Selección llamaban a dos o tres jugadores de Colo Colo, la U, y diferentes clubes. Al final, a mí me empezó a ir bien y me llamaban siempre a los sparrings. Tuve la suerte de ir a otros países, de viajar a Copas América. Fue una experiencia inolvidable, es lo más lindo que me ha tocado vivir. Uno no lo asimila en ese momento, porque es chico y no lo entiende tanto, pero compartir con todas las estrellas que tiene la Selección es increíble. Ahora miro fotos o pienso en eso y digo "mira dónde andabas metido" (ríe). Fui a Wembley... tengo fotos con Neymar (ver imagen principal), con Rooney, con jugadores de nivel mundial.

- ¿Y cómo fue estar bajo las órdenes de Sampaoli? ¿Cómo es él?
- Creo que él se ve muy duro, pero en la interna es un técnico muy cercano a los jugadores. Junto a Beccacece eran un cuerpo técnico muy apasionado por el fútbol, y eso contagia mucho al jugador. Si tú ves que tu DT está motivado, comprometido al cien, que corre, se mueve, a ti también te dan ganas de correrlas todas, de hacerlo lo mejor posible, y creo que es una de las claves del éxito que ha tenido.

Roberto Riveros festeja su gol ante Magallanes, en la fecha 17 del Ascenso.

La ilusión del Morning: retornar a Primera

- ¿A qué se debe el buen nivel que hoy los tiene luchando por ascender?
- Por una parte, el trabajo. Eso obviamente siempre está. Pero yo, que tengo la mirada interna del grupo, creo que también se debe a la motivación de mis compañeros, el buen feeling que hay. El compañerismo es fundamental en los equipos de fútbol, y normalmente cuando uno tiene un equipo unido, los resultados se van a ir dando. También el profe Fabián (Marzuca) tiene una forma especial de trabajar. Analiza a cada rival con detalles.

- Anotó el único gol del último clásico ante Magallanes. ¿Cómo lo vivió?
- Me puse súper feliz, pero sobre todo porque terminamos ganando, por el equipo en general y más porque había una pequeña deuda con la gente con respecto a los clásicos. Sabíamos que teníamos que ganarlo como fuese y pudimos hacerlo.

- El próximo partido es ante Santa Cruz, el sublíder. ¿Cómo lo han trabajado?
- La verdad es que no hemos tenido muchos días para prepararnos, porque el partido ante Magallanes fue el viernes, así que nos hemos enfocado más que todo en la recuperación. Y la parte táctica siempre la trabajamos, porque el profe le da mucho énfasis a eso. Siempre nos muestra la parte débil de cada equipo y tratamos de sacar provecho de eso. Ojalá podamos ganar y quedar punteros. Cualquier jugador que esté hoy en día en mi posición se ilusionaría con un posible ascenso también, pero tratamos de tomarlo con mesura. Tenemos que tener en cuenta que queda mucho todavía.