ENTREVISTA AS

Estuvo fracturado y sin club, pero hoy lidera al cuadro sensación: "Sabía que iba a volver"

Eduardo Farías es uno de los destacados en la campaña de Cobresal. En diálogo con AS abordó su buen presente y recordó el pasado: "Siempre he sido aterrizado".

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Estuvo fracturado y sin club, pero hoy lidera al cuadro sensación: "Sabía que iba a volver"
Cedida

Eduardo Farías es uno de los hombres más regulares en la buena campaña que cumple Cobresal en el Campeonato 2021. La escuadra minera escaló hasta la séptima posición y se encuentra en puestos de clasificación a la Copa Sudamericana. El mediocampista y referente de los nortinos ha disputado 20 partidos y todos como titular, lo que ratifica su ascendencia en el funcionamiento colectivo del equipo. A los 32 años, el oriundo de la comuna de Lo Prado en Santiago pasa por un gran momento y, en conversación con AS, realiza un repaso de sus temporadas en el fútbol.

- ¿Esta segunda etapa en Cobresal lo encuentra más maduro y con un desarrollo futbolístico mayor?
- Sí, pero la verdad es que siempre he sido como bien aterrizado. De joven me consideraban como un tipo maduro. De hecho, con 20 años era el capitán del equipo acá mismo. Siento que más que maduro, tengo un poco más experiencia. Más confianza en mis compañeros, siento que les puedo aportar un poco más a ellos en base a las experiencias.

- Se le identifica con Cobresal, pero también tuvo pasos por La Calera, Magallanes e Iquique. ¿Cómo evalúa esa etapa?
- Se me identifica con el club, porque es donde más he estado y es donde hice las inferiores. En La Calera la gente y la dirigencia me trataron muy bien, tengo muy buenos recuerdos. Hicimos un muy buen campeonato con el Fantasmita (Ariel) Pereyra. Llegué cuando estábamos prácticamente descendidos, a 10 puntos del penúltimo, y nos salvamos y nos metimos arriba. En un minuto disputamos el título. Jugamos la liguilla para meternos a copas internacionales, así que tengo muy buenos recuerdos de ahí.

- De ahí se fue a Magallanes. ¿Por qué tuvo que cambiar de categoría?
- Por un tema de lesión quedé fuera y estuve casi un mes sin club. Volví al fútbol en Magallanes, en Primera B. La gente del club también me conocía de Cobresal y se portaron muy bien. Me insertaron de nuevo en el fútbol. Así que estoy agradecido de Magallanes.

- Luego volvió a Primera División en Iquique.
- Sí, claro. Mi pareja es de la ciudad. Fue una experiencia muy linda. Gracias a Dios, me ha tocado con dirigencias muy buenas. Me trataron muy bien. La gente es muy fanática allá, es muy hincha. Me trataron muy bien, porque ellos se identifican con mi forma de juego. He tenido muy lindas experiencias.

- ¿Fue complejo estar lesionado y sin club en un momento?
- Sí, fue una fractura de tibia por estrés y estuve seis meses sin jugar en La Calera. Recuerdo que hubo un tiempo largo hasta que se iniciara de nuevo el campeonato. Faltaban dos días para que se cerrara el libro de pases y el Fantasmita Pereyra, que me había tenido en La Calera, estaba en Magallanes. Así que conversé con él y me llevó para allá. Fue muy complicado, estuve dos meses entrenando por mi cuenta y, gracias a Dios, pude volver al fútbol a Magallanes. Lo hice de buena forma, quedaron contentos y estuve solo seis meses ahí, porque pude volver a Primera en Iquique.

Farías lleva una vida muy familiar en El Salvador.

- ¿Temió que iba a dejar de jugar por un tiempo prolongado?
- No, siempre tuve la idea de que iba a seguir jugando. Mentalmente, sabía que iba a volver. Obviamente que fue difícil, porque mientras iban pasando los días, empiezas a dudar un poco. El convencimiento y el trabajo psicológico que realicé por mi cuenta fue importante para poder volver. Y de buena forma gracias a Dios.

Asfixiante debut en El Salvador

"La primera vez vine a El Salvador a los 16 años, fueron dos semanas. Me mandaron de vuelta y entré a la juvenil. Y ahí fue un poco chistoso, porque el técnico de entonces dijo que, como en la juvenil se juntaban dos generaciones, una menor y una mayor, dijo que le iba a dar prioridad a los mayores para mandarlos para El Salvador. No me pareció bien y fui a probar suerte a la U de Conce. Me llevó un técnico que tuve y estuve en el primer equipo seis meses. Esa historia muy pocos la saben", cuenta Farías.

- Aproveche de revelarla entonces. De El Salvador no va a salir.
- Claro (ríe), pude compartir con varios jugadores nombrados, como Hugo Bascuñán, Fernando Solís, varios jugadores importantes. Estaba Mauricio Aros también, había mucha experiencia en ese equipo. Al final, no pude hacer mi debut en el equipo, porque mi pase pertenecía a Cobresal y no me liberaron para que yo pudiera jugar en la U de Conce. Tuve que volver a Cobresal y regresando me mandaron al primer equipo. Entonces, desde el 2008 en adelante estuve profesionalmente en Cobresal.

- ¿Qué tal la experiencia de ir al primer equipo de Cobresal con solo 16 años?
- Fue importante para mí, independientemente del lugar que fuera. Me daba lo mismo, lo único que quería era ser jugador profesional. La verdad es que me afectó no quedarme allá en esas dos semanas y, en vez de caer, lo tomé como una experiencia de aprendizaje para seguir metiendo y que tenía que esforzarme más. Me costó mucho por el tema de la altura, una de mis características es la condición física y pasaba ahogado, ahogado, no podía entrenar al 100, porque el cuerpo no me daba en ese momento con 16 años. Pero igual fue una linda experiencia y la recuerdo como una forma de aprendizaje. Se me cerraron las puertas, pero las volví a abrir.

- ¿Cuándo volvió de la Univesidad de Concepción se sintió decepcionado? ¿Le dijeron que lo iban a enviar a El Salvador?
- No, solamente no soltaron el pase y la única alternativa era volver a Cobresal. En Concepción había entrenado con el primer equipo y tuve que volver a entrenar con los cadetes de Cobresal. Entre estar en cadetes o en un primer equipo no hay donde perderse. Pero lo tomé con tranquilidad, llegué a Santiago, hablé con el técnico que estaba y le expliqué por qué había ido a otro club. Me entendió, volví a jugar en cadetes los seis meses que quedaban y a fin de año me enviaron a acá a El Salvador.

Farías durante su paso por La Calera.

- ¿Y cómo fue esa segunda llegada al primer equipo?
- Yo creo que me ayudó bastante haber entrenado con el primer equipo de la U de Conce. Es muy distinto el roce de juvenil a un primer equipo. En los juveniles es todo intensidad y atacar y defender. En un primer equipo hay muchas más pausas, el fútbol es mucho más táctico. Esa experiencia en el 2006 en la U de Conce me sirvió para aprender. Aprendí mucho de los más grandes, había varios jugadores de mucha experiencia y se portaron bien conmigo. Estoy agradecido de eso.

Bielsa, la Roja y un grande

- ¿Cómo es la vida de un futbolista en El Salvador?
- Es muy tranquila, realizamos muchas actividades sociales entre los integrantes del plantel y también con la gente de acá. Se les integra mucho, se les hace participes de la institución. Es un ambiente muy lindo para vivir en familia, para estar con los hijos. Hay mucha tranquilidad, hay casi cero delincuencia, así que se puede andar tranquilo con los niños. Durante las tardes incluso se puede venir con los niños a la cancha del estadio a jugar con ellos. Por eso se hace muy fuerte el grupo, nos vemos casi todo el día. Hay un solo supermercado y, cuando vamos, típico que nos encontramos. Nos estamos viendo todo el día y, para más, nos juntamos con nuestras familias para que nuestros hijos compartan.

- ¿Cuándo la campaña no es buena se afecta la relación con la gente?
- Es un poco más tranquilo en ese sentido, pero nosotros queremos hacer pasar a la gente de acá muchas más alegrías que penas. Sabemos que es gente de mucho esfuerzo y que, si nosotros ganamos el fin de semana, andan toda la semana contentos. Por más que no haya tanta presión de la gente, nosotros nos la imponemos para poderles alegría a ellos también.

- ¿Cuáles son sus expectativas personales? ¿Qué mira hacia adelante con un poco más de 30 años?
- Mira, la verdad es que siempre he trabajado para llegar a la Selección. Tengo más de 30 años, pero no le cierro la puerta a esa posibilidad, no pienso que es imposible. Creo que todo es posible y mis aspiraciones, desde que empecé en el fútbol, han sido esas. Entiendo que, a mi edad, es un poco más complicado, pero no es imposible. Trabajo cada día para eso y también para el partido que viene. Es muy importante no salirse del foco del fin de semana, de cada rival que viene, entendiendo que cada partido marca algo importante en el futuro de cada jugador.

- ¿Es muy difícil entrar ahí, porque Chile tiene muchas opciones de calidad en el puesto de volante central?
- Sí, es difícil, porque hay muy buena calidad de jugadores y en gran cantidad. Pero no lo veo imposible y obviamente que la competencia es muy grande. La mayoría de los jugadores que están ahí juega en Europa y en equipos gigantes. Lo hacen de muy buena forma, pero hasta el día que me retire del fútbol voy a tener la esperanza de llegar ahí y de la mano también de llegar a un grande, que era el sueño de mis viejos. Se trabaja con esas expectativas.

- ¿Tuvo alguna chance de llegar a un equipo grande?
- El 2010, cuando jugué todo el año acá, tuve acercamientos con Católica. No directamente conmigo, sino que a través de las dirigencias. De O’Higgins también, me llamó directamente un gerente deportivo del club. Pero el 2010 había firmado contrato por tres años con Cobresal y se hizo difícil la salida. En esos tiempos, no era tanto de comprar los pases, era un poco más complicado. Ahora, el mercado es mucho más amplio y, si ven un jugador que les llama la atención, lo compran y le echan para adelante no más. Hay muchas más formas de negociar que en esos tiempos. También el 2010, con Jean Paul Pineda que estaba acá conmigo, estuvimos en una prenómina con Bielsa para ser sparrings en la Selección. Nos informó el gerente deportivo que Bielsa nos estaba mirando. En ese tiempo tenía 19 años. Nos avisaron un día lunes que estuviéramos atentos, pero al final quedó en nada.

-¿Hubiera sido importante para usted vivir una etapa con Bielsa?
-Sí, hubiera sido maravilloso, es un estudioso del fútbol. Hubiera aprendido muchísimo, sin duda.