Quinteros, Bielsa y Colo Colo

Colo Colo ratificó frente a la U que es el equipo con juego más poderoso del Campeonato y, por lo mismo, sus chances futbolísticas de obtener un nuevo título son innegables. Antes del Superclásico, existía alguna sensación de que los azules podían hacer algo para, al menos, complicar al puntero, a raíz del funcionamiento colectivo exhibido en los partidos previos. Pero no pasó nada y se marcharon de El Teniente con el peor gusto de todos: la constatación de no poder competir.

Tampoco fue que la escuadra dirigida por Gustavo Quinteros haya sido el Barcelona de Guardiola y Messi. Esto, seguramente, es lo que más les dolió a los hinchas de la U. El elenco visitante no hizo un gran encuentro y se impuso, más que todo, por un asunto de consistencia futbolística. Finalmente, fue la contraposición de equipos con muy distinta espesura o desarrollo y sucedió, no más, lo que tenía que pasar.

Actualmente, es muy probable que Colo Colo, al título de la Copa Chile, le pueda agregar también la conquista del torneo. Los dirigidos por Quinteros han logrado una operatividad táctica, gracias a la intervención del DT, que resulta incontrarrestable. El eje de todo es, sin duda, la variabilidad posicional del Cacique para desenvolverse, con igual eficacia, en el marco de dos Sistemas de juego, añadiéndole así matices de contingencia a su forma de juego. Lo reconoció el propio entrenador en la antesala de vencer a la U.

En enero de 2010, Marcelo Bielsa brindó una charla, hablando del modelo táctico de la Roja, en la ciudad de Coquimbo. En esa oportunidad, el DT argentino sostuvo, en un hecho que ratifica la realidad futbolística actual, que el mayor desafío en la gestión de un equipo consiste en hacer que logre una forma identitaria (Modelo de juego). Añadió que es lo que más cuesta y obtener que ese formato varíe de una partido a otro o incluso en un mismo encuentro es un desafío extremo para cualquier dirección técnica.

Por eso, resulta curioso que, periodísticamente, se hable tanto de la planificación de un partido (Plan de juego) que realiza cada DT. Nada que ver, puesto que lo más importante siempre ha sido lograr la sistematización de ciertos comportamientos colectivos en los cuatro momentos del fútbol (Ataque, Defensa y Transiciones). A la mayoría de los entrenadores se les va la vida en cada club intentando que sus dirigidos jueguen a algo con cierta regularidad y van a tener tiempo para tener un plan B. Si algunos piden hasta una tercera alternativa. Jamás el Plan estará por sobre el Modelo de juego. Parece que estamos siguiendo mucha prensa deportiva de otros países.

Por lo mismo, el gran mérito de Quinteros tiene que ver con el desarrollo de dos formatos de juego en concomitancia con cómo se organiza el equipo en la cancha (sistemas 1-4-2-1-3 y 1-4-4-2). Los albos tienen la gran posibilidad de lograr un nuevo título porque son eficaces en ambas formas de proceder y las implementan en el curso de un mismo partido. Incluso, a veces, sin que sea necesario modificar la alineación.

El eje de la variabilidad es el organización interlínea mediocampo-delantera. La principal variante de Colo Colo, simplificando el asunto, se circunscribe a atacar con dos '9' o descartar uno para incluir un volante ofensivo. Claro que esto también posee incidencia en las tareas y funciones (Organización de juego) de los hombres que actúan por los costados en la ofensiva.

Con el doble '9', estos adquieren un perfil inicial de volantes externos que, por cosas del partido, pasan también a ser punteros. Por eso, muchas veces el 1-4-4-2 adquiere la fisonomía de un 1-4-2-4. Ahora, cuando Leonardo Gil o Gabriel Costa actúan de '10', el tema táctico opera en el sentido inverso: comienzan como extremos pero deben, de acuerdo al trámite de la brega, cumplir también con la labor de mediocampistas.

Durante el desarrollo de la primera forma, Colo Colo es más directo, veloz y frontal en la fase de ataque, esencialmente, por los costados. Como no hay un nexo directo entre el doble '6' y los dos de arriba, las construcciones ofensivas son acotadas y con mucho énfasis en la Amplitud (abrir la cancha). En cambio, si se incluye un tercer mediocampista y sale un ariete, el equipo disminuye la verticalidad, dando paso a una etapa un poco más extensa de elaboración de las acciones para llegar al arco rival. Es una mayor profundización de la Concepción de juego del Ataque construido.

Todo esto, sin duda, es obra de Quinteros. Desarrollar dos Modelos de juego y también dotarlos de eficacia representa una de las mayores complejidades a las que se enfrenta un DT.