Entrevista AS

"Seré el chileno número uno en la UFC y no quiero autoridades en el carro; el país es como las h..."

Cristóbal Ibáñez apunta alto: quiere ser el tercer representante nacional en llegar a la empresa que lidera Dana White. "Voy por todo", afirma. El serenense está radicado en Estados Unidos.

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"Seré el chileno número uno en la UFC y no quiero autoridades en el carro; el país es como las h..."

Cristóbal Ibáñez (22) piensa en grande y no tiene dificultades para reconocerlo: quiere ser el tercer chileno en llegar a la UFC. Es un objetivo que el nacido en La Serena se trazó a fines del 2016, cuando se encontraba representando a nuestro país en el Mundial de karate kyokushin que se desarrolló en Japón. Allí, tras sufrir una derrota, recibió un sabio consejo que lo hizo querer dar el paso a las artes marciales mixtas y, así, apuntar hacia la empresa liderada por Dana White.

En el certamen asiático, Ibáñez cayó frente al ucraniano Sergey Dornin, dos veces campeón del mundo, y se bajó muy frustrado del tatami. Sin embargo, en ese momento irrumpió una voz de jerarquía que lo levantó. "Se acercó shihan Klaus Reux, un europeo que es muy reconocido a nivel internacional, y me dijo 'para mí, tú debiste haber ganado. Así que sigue en el karate, en las artes marciales, porque tienes potencial. Sigue con ese sueño'", recuerda Cristóbal para AS.

Sergey Dornin y Cristóbal Ibáñez.

Esas palabras lo marcaron. "Para mí significaron mucho, porque él (Klaus Rex) es una de las personas más importantes del karate kyokushin a nivel mundial. Me dejó pensando mucho y dije 'seguiré con esto, pero quiero hacerlo más desafiante'. Por eso me pasé al MMA. Recuerdo que llegué llorando a la casa y llamé a mi viejo. Le conté lo que quería hacer y él me dijo 'sí, lo puedes hacer'", cuenta Ibáñez. El plan estaba listo, pero aún debía tomar otra importante decisión.

"En ese momento pensé 'si voy a hacer esto, será a lo grande. Voy a irme a Estados Unidos'", relata Cristóbal Ibáñez. Y así fue: en 2018 aterrizó en el país norteamericano. Hoy reside en Miami, y su tiempo lo destina a crecer en distintas artes marciales, además de competir en la Premier Fight League, un circuito amateur de MMA. Son los pasos de un guerrero que quiere seguir el camino de Diego Rivas e Ignacio Bahamondes, los dos primeros chilenos que firmaron con la UFC.

- ¿Qué lo motivó para hacer la transición del karate a las artes marciales mixtas?
- Encontré que era un desafío más grande, porque en el karate igual había pasado a cinturón negro y había sido campeón nacional varias veces. Había mucho que aprender aún, pero en artes marciales mixtas tienes que aprender cosas nuevas como jiu-jitsu, y yo no sabía nada. También quería tomar un camino en vida, que también me diera muchas lucas. El MMA, aquí en Estados Unidos, por lo menos cuando llegas a ser Top 10 o campeón, da mucha plata, reconocimiento, fama... Me gusta tener un desafío grande en mi vida, y por eso tomé esa decisión.

- ¿Cómo nació su pasión por los deportes de contacto?
- Cuando chico, yo tenía mucha energía. Siempre era muy revoltoso, andaba de aquí para allá, dejando la cagá' un poco en el colegio (ríe). Mis viejos no sabían cómo botarme esa energía, así que no sé a quién se le ocurrió meterme a karate, a los cinco años, para que me enseñaran disciplina, enfoque y a estar un poco más centrado. Y sirvió mucho, porque desde ahí seguí teniendo mucha energía, siendo revoltoso y todo, pero ya un poco más centrado. Mi maestro fue Héctor Salinas. Siempre me gustó el deporte de contacto. Desde chico jugaba con mi viejo a las peleas. Estoy hablando de los cuatro, cinco años.

"Tengo el potencial para ser el mejor artista marcial de Chile".

- ¿Y cómo ha sido su experiencia en Estados Unidos?
- Viajé solo, sin conocer a nadie. También tenía que viajar como dos horas y media para llegar al gimnasio en bus y metro. Ha sido súper difícil. Ahora obviamente estoy mejor, porque ya ha pasado tiempo. Pero siempre he estado con la convicción de que tengo el potencial para ser el mejor artista marcial de Chile y para poder representar a mi país a nivel internacional, mundial, en la UFC... Pero en general, el camino ha sido súper interesante, muy desafiante. He podido ir quemando etapas de a poco. No hubiera podido hacer nada solo. Ha habido muchas personas que me han apoyado. Estoy tremendamente agradecido.

"Cuando llegué a Estados Unidos, estuve viviendo en un gimnasio. Dormía en un tatami".

- ¿Cuál ha sido su momento más duro en Estados Unidos?
- Son varias cosas. Por ejemplo, ir a un campeonato, prepararte mucho, perder, llegar moreteado a la casa y estar solo. En el fondo, no tener a nadie que te acompañe. Ahora, claro, tengo amigos. Pero al principio estaba muy solo. Eso es súper duro. También, cuando llegué, dormí en el tatami de un gimnasio. Estuve viviendo allí por un tiempo. Por suerte, después se me abrió una posibilidad, gracias a un amigo, Edmundo Elissetche, para poder dormir en una casa. Pero hay varias cosas duras: estar lejos de la familia, de los amigos...

"Chile es como las hueas".

- ¿Ha tenido apoyo de alguna autoridad chilena?
- No, nunca. Es una lata que las cosas sean así. El Seremi de Deporte de la Cuarta Región, Juan Carlos Fritis, y María Virginia Varas, la directora del IND de allá, están tratando de apoyarme, de sacar un proyecto. Ellos se han portado súper bien conmigo, pero la tremenda burocracia que hay para sacar esos trámites los han tenido esperando cinco meses para que lo aprueben. Creo que es para una beca. Ellos lo están gestionando y no se lo han aceptado y mil dramas. Pero lo tengo asumido: Chile es como las hueas. Es muy fome.

"Pienso en todos los deportistas que están empezando, que quieren salir de Chile, y me gustaría que no pasaran lo mismo que yo".

- Me imagino que eso lo frustra bastante, pero hay que seguir...
- Sí. Tengo que salir adelante y reconocerme a mí como un producto. Al final, todos los apoyos que tengo son empresas privadas. Yo les doy un valor a cambio, que es promocionarlos y todo. Es más un negocio que un apoyo, pero voy para adelante. Por suerte estoy mejor en todos esos sentidos, pero hubo mucho tiempo que me costó. También pienso en las personas que están empezando, que quieren salir de Chile, todos los deportistas. Me gustaría que ellos no pasen por lo que yo tuve que pasar, que los apoyaran más.

- En septiembre pasado, usted consiguió una gran victoria en la Premier Fight League. ¿Qué tal es el nivel de la competición?
- Bien, es fuerte. Es como a nivel pro en Chile. No todos son tremendos peleadores, pero muchos de los que llegan son muy buenos, tienen mucha experiencia. Por ejemplo, con el que peleé (el peruano Malcow Casas) casi toda su vida hizo wrestling, que es como lucha libre, lucha olímpica. El wrestling es uno de los deportes más practicados, y él tenía un tremendo nivel. Yo ya había competido en la Premier otras veces y siempre es un desafío importante, muy fuerte y de muy alto nivel.

"Seré el chileno número uno en la UFC. Los que no me creen, que no suban al carro. Tampoco aceptaré autoridades".

- Le leo una frase que usted escribió en Instagram, en febrero de este año: "Algún día yo voy a estar ahí y todos los que no me creían se van a llegar a recagar". Allí, usted apuntaba al Madison Square Garden, en el contexto de un pesaje de la UFC. ¿Es mucha la gente que no le ha tenido fe?
- Sí. O sea, algunos no me lo dicen, otros sí, pero tengo claro quién ha estado conmigo desde el principio. Muchos me decían 'no, que es esa hueá del MMA, que tienes que estudiar, que te podría ir bien como ingeniero comercial o lo que sea'. Todos los que no me creen aún, después ya van a ver que voy a llegar. Seré el chileno número uno en la UFC y seré campeón. Lo digo ahora y desde el primer día que empecé en esto. Voy por todo. Todos los que me creen, bacán, van a estar conmigo. Y los que no, que no se suban al carro después, incluidas las autoridades, porque nos los voy a aceptar...

"Cuando llegue a la UFC voy a estar tan preparado, que la voy a romper. No voy a ser de esos que llegan, los sacan y se les acaba la oportunidad".

- ¿Qué dice su intuición sobre llegar a la UFC? Me dice que lo va a cumplir, ¿pero cómo lo proyecta?
- Al tiempo que se dé. Al principio quería llegar rápido. Después, he escuchado a muchos peleadores, ya antiguos, que dicen que los que llegan muy jovencitos a la UFC, onda 22, 23 años, generalmente no llegan preparados, porque el nivel es muy alto. Entonces, les hacen un contrato de tres o cuatro peleas y pierden o tienen malas performances, y los sacan. Y después volver a que te hagan otro contrato es mil veces más difícil. Dicen que lo mejor es prepararte bien, sin buscar la UFC, tener todas las peleas de jiu-jitsu, de karate, de MMA, de boxeo, todo lo que puedas, y ahí firmar un contrato y que la oportunidad se dé. Pensé eso y dije 'si no llego pronto, no importa. Aunque me demore cinco años más en entrar a la UFC... Pero cuando llegue voy a estar tan preparado, que la voy a romper'. No voy a ser de esos que llegan, los sacan y se les acaba la oportunidad, habiendo tenido el potencial para ser buenos. Pero como no estaban preparados, muy verdes, no llegaron. Estoy enfocado en entrenar, hacerme bueno, y después de mucho tiempo demostrarle a la gente lo que puedo hacer.

- ¿Cuál sería el siguiente paso a ser profesional?
- Ganar experiencia nomás, porque si yo me pruebo ahora, es como apurarme un poco. No sería inteligente. Prefiero estar bien preparado. No solo es creer en ti. También tienes que pensar que hay un tiempo de aprendizaje. Quiero prepararme bien, con todas peleas en la Premier y las necesarias en distintas artes marciales.

- ¿Y para llegar a la UFC?
- Ya estando en pro, tener buenas performances y que ellos te noten. Hay muchas maneras: que te vean un knockout bueno, que hagas un buen récord, o que a la gente le guste tu show. Como McGregor. Ellos te miran por eso. No es solo pelear bien. También es como tener algo que sea llamativo, porque al final es un negocio. Al gringo le gusta mucho el show.

- ¿Quién es su referente en la UFC?
- Al que siempre miro es Georges St-Pierre. Es uno de los más grandes campeones que ha tenido la UFC. Es mi referente, porque él también partió en el karate kyokushin, y pasó a practicar MMA más menos a mi misma edad. Es uno de los peleadores más completos que hay. También me gusta mucho su filosofía. Es una máquina.

- ¿Ha tenido la posibilidad de conversar con Diego Rivas o Ignacio Bahamondes?
- No, pero con Ignacio Bahamondes tenemos un coach en común, que es súper cercano a mí, y que él tuvo en Miami. Después, la 'Jaula' se fue a otro estado a entrenar, pero sigue en contacto con él. Se llama Guillermo Vergara, pero le decimos Master Bill. Y nada, él (Vergara) me dijo que cuando la 'Jaula' venga de vacaciones a Miami, ahí me lo iba a presentar. Uno feliz de conocer a otro chileno que está en la misma, y que va más adelantado.