Entrevista AS

Estuvo 'cortado' y hoy es el goleador revelación en Chile: "Ni siquiera podía entrenar"

Manuel López, atacante de Deportes Copiapó, es el máximo artillero del Ascenso con 12 goles. Llegó desde la Tercera de Argentina y pasó por difíciles momentos: "A veces nos quejamos demás".

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Estuvo 'cortado' y hoy es el goleador revelación en Chile: "Ni siquiera podía entrenar"

Deportes Copiapó está a punto de lograr la hazaña en el Ascenso. El cuadro dirigido por Edwin Durán es el actual sublíder, tres puntos por debajo de Coquimbo Unido, y lucha palmo a palmo con el 'Pirata' por el título. Un hecho que sería histórico para el 'León de Atacama', que jamás ha jugado en la división de honor del fútbol chileno.

Uno de los artífices de la gran campaña es Manuel López, atacante argentino de 25 años que suma 12 anotaciones en la actual temporada y se transformó en el goleador de la categoría. Sin embargo, su mérito es mayor aún, ya que llegó a mediados de año a sumarse a Deportes Copiapó, tras estar seis meses sin jugar. "Soy un '9' de características que hoy escasean. Soy un jugador alto, más de área, me gusta mucho hacer goles. Me gusta estar dentro del área y generar espacios arriba", adelanta, en conversación con As.

- ¿Cuáles son sus primeros recuerdos ligados al fútbol?
- Mis primeros momentos arrancaron en un club de barrio de la localidad de Florida, en Buenos Aires. Fue cerca de los ocho años cuando comencé a jugar. Ahí iban compañeros míos del colegio, y como mi viejo se llevaba bien con sus padres, le contaron y también empecé a ir. Luego de unos años, y paralelamente a eso, existieron posibilidades de ir a Platense. Varios de la categoría 95 llegamos allá y, por suerte, terminó todo de la mejor manera: todos jugando al fútbol. Tras eso partí al Club Colegiales, donde hice todas las inferiores y llegué a debutar en el plantel profesional con 16 años.

- ¿Fue muy difícil esa transición de juvenil al profesionalismo?
- La realidad es que sí, no fue fácil. Yo tuve la suerte de que me subieron joven al plantel profesional, como te decía, con 16 años. Hubo técnicos que me ayudaron un montón, también jugadores como Alejandro Noriega. Él estuvo atrás mío siempre, me aconsejó, fue fundamental. Eso sí, nunca pensé en desistir, siempre quise ser jugador, y sabía que eso conllevaba sacrificio, pero siempre fue mi meta.

"No hacía fútbol, me hacían correr siempre alrededor de la cancha, ni siquiera podía entrenar con el resto"

- ¿Y cuáles fueron esos momentos de mayor sacrificio?
- Tengo dos momentos claves que recuerdo siempre. Uno fue a los 18 años. Tuve la opción para ir a Turquía, a un club de allá, pero estuve un mes y finalmente no me pude quedar. Tuve que devolverme y en Colegiales me dejaron muy relegado. No hacía fútbol, me hacían correr siempre alrededor de la cancha, ni siquiera podía entrenar con el resto. En ese momento hice un click para dedicarme de lleno a lo que quería, que era ser jugador profesional. Iba a un gimnasio en la tarde a prepararme para todo lo que venía. Y el segundo momento difícil que pasé fue en Lautaro de Buin, este año. Fue muy duro estar seis meses sin jugar. Uno, por ahí, no se da cuenta, no valora la suerte que tiene al entrenar todos los días, de poder jugar los fines de semana. A veces nos quejamos demás. A mí me sirvió esa experiencia porque aprendí, comencé a valorar jugar, a disfrutar cuando estuviese en una cancha. En ese tiempo estuve trabajando con un coach también, Diego Romagnoli, y él fue importante para mantenerme. También estuvo mi familia, mi novia... todos fueron un pilar fundamental en esa época. Además me recuerdo siempre de una frase de Javier Mascherano.

- ¿Cuál?
- Una que sale en su libro, que leí hace un montón. Dice: "Hasta tú te puedes sorprender de lo que puedes lograr". En Argentina no estaba teniendo continuidad, y esa frase me marcó e, incluso, lo comprobé. Cuando uno no está jugando a veces se queja, y dice "uh, no me sale esto", "uh, no me sale esto otro", pero después cuando lograr estar en el equipo, estar en la cancha, piensas "pucha, luché tanto por esto y ahora estoy aquí, mira dónde". Uno mismo se sorprende de sus logros.

- Su carrera la había hecho completamente en la Tercera División de Argentina.  ¿Cómo fue el salto al fútbol chileno?
- Sí, la verdad es que a mí siempre me gustó el fútbol chileno. Tuve la posibilidad de conversar con Daniel Messina, y él me habló de cómo se jugaba acá y me recomendó venir. Noté un fútbol muy dinámico, eso me llamó la atención, creo que se juega muy bien. También es ofensivo, casi todos los equipos juegan con tres puntas. La calidad de los campos ayuda mucho, además. Pero eso, me llamó la atención el buen trato de balón que se intenta.

- Tuvo un gran paso por Rangers, ¿cómo recuerda su estadía ahí?
- Muy bien, Rangers fue mi primera experiencia en el extranjero y acá en Chile. Quedé muy contento de haber jugado ahí. Me hubiese gustado cumplir los objetivos que nos propusimos con el grupo, que era ascender, no se dio pero bueno. Solo tengo agradecimientos para la gente, le envío mensajes de apoyo y, nada, tengo buenos recuerdos de Talca.

- ¿Por qué no continuó?
- Cuando perdimos la final de la liguilla con Melipilla, hablé con Felipe Muñoz, el presidente del club, y después de eso no tuvimos más charlas. Nunca me llamaron. Uno es jugador, tiene que buscar otro lugar y seguir. Me hubiese gustado continuar pero no se dio y, nada, había que escuchar otras ofertas.

"La verdad es que estamos ilusionados, nosotros, la gente también. Estamos ahí, a un pasito, ojalá podamos lograr ese ansiado ascenso"

- Ahora está en Copiapó, cerca de lograr un ascenso que sería histórico para el equipo. ¿Cómo toman esa responsabilidad?
- Sí, me tocó llegar acá. Es un club lindo, con un grupo espectacular que me aceptó desde el primer momento. Había conversado con Fabián Núñez y Nelson Rebolledo, ex compañeros en Rangers, y me contaron cómo era todo, que el grupo era súper bueno. Y estando dentro, puedo confirmarlo. La verdad es que estamos ilusionados, nosotros, la gente también. Estamos ahí, a un pasito, ojalá podamos lograr ese ansiado ascenso.

- Erwin Durán, su técnico, me comentó que desde inicios de año había ganas de hacer algo distinto, de "no solo cobrar cada 30 días y conformarse". Cuando usted llegó a mediados de año, ¿lo sintió así?
- Lo noté. Al 'profe' se le complica la situación, en el buen sentido, porque como te decía, es un grupo espectacular, todos remamos para el mismo lado, todos queremos sumar. El club quiere pelear por cosas importantes y es lo que hemos logrado hacer. Ahora quedan cuatro finales.

- También me dijo que Curicó es un club con menos comodidades que el resto. ¿Ve mayor mérito a Copiapó por estar peleando arriba?
- La verdad es que, estuve en Rangers, y no noto grandes diferencias. Sí hay detalles, y quizá a eso se refería él. Por ejemplo, el tema de los viajes, que son en bus, y eso te termina desgastando un poco. Pero, en líneas generales, no veo mal al club.

- Tiene contrato con Antofagasta. ¿Le gustaría volver o prefiere continuar haciendo historia en Copiapó?
- Hoy estoy pensando en Copiapó, quiero dejar todo por el club que puso la confianza en mí. Cuando termine acá voy a ver qué me depara el futuro. Obvio que todo jugador quiere llegar a la Primera División de Chile, pero por ahora estoy enfocado cien por ciento en terminar la temporada logrando el ascenso con Copiapó.

- Pero, a largo plazo, ¿qué objetivos tiene?
- Sí, o sea hoy me gustaría terminar como goleador del torneo y ascender con Copiapó. Y a largo plazo, bueno, llegar al fútbol europeo, y por qué no jugar por la Selección de Argentina, que sería lo más grande que pudiese llegar a pasarme como jugador.