El partido del año

Colo Colo y Universidad Católica se arrancaron en la tabla de posiciones del Campeonato Nacional. Hoy, la diferencia del puntero y su escolta, respecto de los perseguidores, es de ocho y seis puntos, respectivamente. Falta poco menos de una decena de jornadas para que concluya la temporada, un tramo del certamen en que algo podría pasar. Sin embargo, y en vista del nivel de juego mostrado por los líderes, no hay duda: el monarca 2021 del fútbol chileno se llevará el trofeo para el Monumental o San Carlos de Apoquindo.

Por lo tanto, el partido de este domingo entre albos y cruzados será clave en la disputa mano a mano que iniciarán en la recta final del campeonato. Al margen de lo que acontezca, lo raro sería que el título se definiera pronto. Estamos frente a dos fuerzas parejas y, en este contexto, la lógica futbolística indica que el monarca emergerá seguramente en la última fecha de la temporada. Como sea, el desenlace del duelo en el Monumental puede ser decisivo para afrontar el cierre del año.

Colo Colo está mejor aspectado por cuestiones evidentes. Juega en casa, con el respaldo de su público, y su buen estado de forma exhibe una mayor data. Los albos vienen jugando bien desde hace rato. Tanto, que han sido, con creces, el mejor equipo del año, no hay ninguna duda. En el marco del formato de juego impuesto por Gustavo Quinteros, la continuidad de las buenas prestaciones individuales y colectivas es uno de los sellos.

El Cacique es un cuadro dinámico, de buen juego con el balón, que ataca con peligro y, en la fase defensiva, alcanzó una solidez que le permite, hasta el último minuto, mantener viva la chance de ganar cada partido. Pero todo lo anterior no son dogmas en la escuadra conducida por Quinteros, pues la versatilidad también es un rasgo potente. Aunque la mayoría de las veces impone sus patrones de juego, si debe adaptarse a lo inesperado, lo hace con máxima eficiencia. ¿No fue así que venció en el Superclásico sin acercarse a un gran nivel?

Ojo, esto puede ser muy relevante con miras la enfrentamiento contra la UC. En ocasiones puntuales, y sobre todo cuando la situación lo demandó, Colo Colo fue solo un equipo "gana-partidos". Bajo ningún punto de vista, el calificativo es un descrédito. Al contrario, revela que los albos no solo ganan por ser los mejores de la temporada, lo hacen también por inercia, porque las cosas son así en el fútbol chileno. Seguro que en 2020 hubieran querido que esto también pasara y no sufrir hasta el último día de la campaña con el descenso. Hoy, todo se normalizó en el Monumental.

El poder de la UC, en tanto, radica en el empuje del que viene desde atrás acechando. Cristian Paulucci entró en la historia como el único DT que ganó los siete primeros partidos en la banca. Es un equipo que domina a través del manejo del balón, sin el ida y vuelta de Colo Colo, pero con una circulación de la pelota con más desarrollo y contenidos técnicos.

El gran cambio, respecto del ciclo de Gustavo Poyet, tiene que ver con la cantidad y naturaleza de las llegadas. Hoy, los cruzados. entre otras cosas, son peligrosos en ataque, mediante penetraciones por las puntas para buscar a Fernando Zampedri. Además, la dupla de volantes mixtos (Marcelino Núñez y Felipe Gutiérrez) echan una gran mano en las maniobras ofensivas. Al final, lo que manda para vencer es la cantidad de llegadas y la capacidad de anotación. No tanto cuánto tiempo un equipo tuvo el balón.

Con la continuidad de la dupla de Germán Lanaro y Valber Huerta, la UC recuperó la seguridad que por momentos perdió en la etapa anterior. No es que el rival lo atacará y le convirtiera, pero a veces le llegaban, recibía un gol y, como el ataque era deficiente, no tenía cómo remontar el marcador. Los zagueros son la pareja de centrales titular del tricampeonato, más allá de las lesiones o suspensiones. Entonces, el gran problema para Paulicci será la ausencia de Lanaro, tras su expulsión ante Santiago Wanderers. Tomás Asta-Buruaga, el más seguro reemplazante, ha entrado y salido del equipo, así que tan falto de fútbol no estará.

El triunfo sin duda que favorecería más al Cacique. Claro, obtendría cinco puntos de distancia, pero lo principal es que ratificaría ante el cuadro que hoy le da más pelea que sigue siendo el mejor del campeonato. Para la UC, una victoria significaría que la curva de notable desempeño sigue derecho hacia arriba. Así pasó el 2010, cuando los cruzados le arrebataron el título a su rival del domingo. Sin embargo, ese Colo Colo, en un momento similar al de ahora, flaqueaba por todos lados. Hoy, el elenco conducido por Quinteros domina sin contrapeso el torneo chileno, por lo menos hasta lo que pase este domingo.