La vuelta larga

En la última fecha, Puerto Montt recibía a San Antonio Unido con la obligación de ganar para coronarse campeón y dejar la Segunda División, que en rigor es la tercera y última categoría del fútbol profesional chileno. Para los hinchas fue una jornada perfecta. También lo fue para un inspirado Javier Parraguez (31), autor de dos goles y víctima de dos penales que terminaron en gol. El resultado dejó 4 para Puerto Montt y el arco en cero del capitán y portero Sebastián Pérez (30), que ese 5 de mayo de 2015, fue el primero en levantar la copa en el Chinquihue y celebrar el ascenso del club a Primera B.

Un verdadero día de gloria y al mismo tiempo un tremendo incentivo para el goleador y el arquero. Después de mucho remar, Parraguez y Pérez veían una luz en el túnel para salir del patio trasero del fútbol local, donde sufrieron todas las pellejerías posibles. Infraestructura precaria, incomodidades en los entrenamientos, estadios vacíos y sueldos atrasados o simplemente impagos, no los doblegaron en su sueño de llegar a la primera línea del fútbol chileno.

Javier Parraguez hizo inferiores en Santiago Morning, pero no consiguió debutar en el equipo que entonces competía en primera. Tapado por Esteban Paredes y Diego Rivarola, decidió partir a Deportes Linares, de Tercera División A, equivalente a la cuarta categoría del fútbol chileno. En esa liga amateur logró debutar y hacer 15 goles en 27 partidos. Luego vino un irregular tránsito por distintos equipos de segunda, tercera y cuarta categoría como Melipilla, Everton y Magallanes. Después volvió a Deportes Linares para pasar por Provincial Talagante hasta llegar a Puerto Montt, donde fue figura en la obtención del campeonato que llevó al club a la Primera B. De ahí se fue a Huachipato para debutar en primera división recién a los 25 años. Después de una temporada a préstamo en Santiago Wanderers y otra de regreso en los acereros, es fichado por Colo Colo, donde también ha tenido que pelearla.

Parraguez dio la cara y goles importantes en la horrible temporada anterior donde los albos estuvieron a punto de bajar a segunda división por primera vez en su historia. En el presente torneo aguantó ser de las últimas opciones ofensivas del técnico Gustavo Quinteros en Colo Colo, detrás de nombres como Iván Morales, Luciano Arriagada y en su momento Nicolás Blandi. También tuvo que escuchar a su técnico pedir insistentemente un delantero con sus mismas características como refuerzo para el equipo. Aunque tuvo ofertas de clubes de primera para partir en septiembre, quiso quedarse con toda la fe en una incierta oportunidad que finalmente le llegó y aprovechó marcando goles de valiosos puntos para que Colo Colo siga como principal candidato al título.

Esa misma constancia y lucha tiene el recorrido de Sebastián Pérez. De niño, el “Zanahoria” jugaba tenis y, aunque llegó a ser top 5 de Chile, tuvo que dejarlo a los 14 años por falta de recursos. Ya en el fútbol, debutó en 2010 en Everton, jugando siete partidos en Primera División. De ahí salió a Deportes Melipilla, entonces en la Tercera División, donde también compartió con Javier Parraguez. Después, Everton lo recibió de vuelta varias veces, jugando poco y nada en el club, siendo enviado a préstamo otras tantas veces a Puerto Montt. Sus siguientes destinos fueron en Primera: Palestino e Iquique, donde atajó dos temporadas, incluida la del descenso a Primera B en 2021.

Justo en medio de ese drama, lo llamaron de Católica para ser la alternativa del indiscutido Matías Dituro. Y a los cuatro meses, Dituro firmó con el Celta de España y Pérez se encontró con el puesto de titular en una Católica compitiendo en Copa Libertadores y buscando el tetracampeonato nacional. Con rendimientos de menos a más, Pérez se afirmó en el arco cruzado y hoy se ha convertido en pieza vital del equipo. Incluso se ha acostumbrado a responder preguntas sobre un eventual llamado a la selección.

Los dos que alguna vez se abrazaron como compañeros en Melipilla y Puerto Montt, se han convertido en protagonistas del encendido campeonato de Primera División después de dar vueltas muy largas, con obstáculos que dejan a la mayoría en el camino. Historias de esas hay montones. Talentosos jugadores que lo intentaron, que estuvieron cerca de despegar, que lucharon en divisiones secundarias, pero finalmente por distintas razones buscaron otros rumbos. Son excepcionales las historias de Parraguez y Pérez, dos tipos que superaron las vallas de ese fútbol que se mueve entre lo amateur y la ilusión del profesionalismo, gracias a algo que va más allá del olfato goleador y los buenos reflejos.

Ese factor invisible puede explicarse en un video de Youtube donde Parraguez fue entrevistado por dos niños cuando defendía la camiseta de Santiago Wanderers. Al final de esa conversación grabada hace seis años, uno de los pequeños le pide un consejo para otros niños. Aunque al “Búfalo” le faltaba para su momento estelar, ya la tenía clara. Después de pensar unos segundos, Parraguez pronuncia unas cuantas frases hechas que tipos como él y Pérez, pueden decirlas con total propiedad: “No es fácil llegar a la élite. No se rindan nunca. Nunca bajen los brazos. La perseverancia es la clave del éxito”.